DICCIONARIO MÉDICO
Fiebre Q
La fiebre Q es una zoonosis bacteriana causada por Coxiella burnetii, de distribución prácticamente mundial y transmitida sobre todo por inhalación de aerosoles procedentes de rumiantes infectados. Debe su nombre, deliberadamente poco descriptivo, a que la causa del cuadro fue durante un tiempo un auténtico interrogante para quienes lo describieron por primera vez. La letra Q no abrevia ningún término médico. Viene del inglés query, interrogante. Edward Derrick la eligió en 1937 para un cuadro febril que investigaba en Brisbane sin lograr identificar a su causante; prefirió un nombre provisional antes que arriesgar una etiqueta que después pudiera resultar equivocada. La bacteria responsable, Coxiella burnetii, tardaría todavía once años en recibir su nombre definitivo. El brote que dio origen a la enfermedad afectó desde 1933 a trabajadores de un matadero de Brisbane, aunque Derrick no fue asignado a investigarlo hasta 1935. Sus intentos de aislar al agente en cobayas fracasaron, y llegó a sospechar que se trataba de un virus. En octubre de 1936 envió hígado de una cobaya infectada a Frank Macfarlane Burnet, del Instituto Walter y Eliza Hall de Melbourne. Burnet y su colaboradora Mavis Freeman lograron identificar un organismo de aspecto rickettsial, y ambos equipos publicaron sus hallazgos el mismo día, el 21 de agosto de 1937, en la revista Medical Journal of Australia. De forma completamente independiente, en Montana, Gordon Davis y Herald Cox investigaban por entonces la ecología de la fiebre maculosa de las Montañas Rocosas. En 1935 aislaron de unas garrapatas un agente filtrable que publicaron en 1938 y que resultó ser el mismo organismo. La coincidencia entre el hallazgo australiano y el americano solo se hizo evidente después, y dio pie a una disputa de nombres que se resolvió en 1948 con la creación del género Coxiella. Antes de reconocerse como fiebre Q, la enfermedad tuvo otro bautismo, este accidental. Entre 1941 y 1944, miles de soldados alemanes destinados a los Balcanes, el sur de Italia y Córcega enfermaron con un cuadro febril que sus médicos de campaña bautizaron Balkangrippe, la gripe de los Balcanes; tropas aliadas sufrieron brotes semejantes en la zona de Cassino, en el frente italiano, y también se registraron casos entre soldados alemanes y soviéticos en Crimea. Nadie relacionó al principio esos episodios con el hallazgo australiano de 1937. La identificación retrospectiva llegó en 1947, de la mano del médico alemán Hubert Dennig, que confirmó que la fiebre de los Balcanes y la fiebre Q eran la misma enfermedad. El nombre Balkangrippe sobrevivió durante décadas en la bibliografía alemana. La fiebre Q se ha detectado en todo el planeta salvo en Nueva Zelanda. En España es una enfermedad de declaración obligatoria desde 2015 en todas las comunidades autónomas. Según los datos que la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica remitió al Centro Europeo para el Control de Enfermedades, el país fue en 2019 el de mayor número de casos notificados de toda la Unión Europea: 332, con una tasa de 0,7 por cada 100.000 habitantes. Los hombres se diagnostican entre dos y tres veces más que las mujeres, un patrón que coincide con el perfil ocupacional de la exposición, concentrado en la ganadería ovina, caprina y vacuna. Desde el punto de vista de su evolución se distinguen una forma aguda, la más frecuente, y una forma crónica, mucho más rara y de mayor gravedad, que puede aparecer meses o incluso años después de la infección inicial. La aguda suele resolverse por sí sola. La crónica no, y afecta sobre todo a personas con alguna alteración previa de las válvulas cardíacas, con riesgo de endocarditis. Comparte con la fiebre de Malta el origen en el ganado y la presentación como un cuadro febril inespecífico, lo que explica que durante años se confundieran en el campo. Las dos están causadas por bacterias de géneros distintos y se transmiten por vías diferentes: la fiebre de Malta, sobre todo por el consumo de leche o queso de cabra sin pasteurizar; la fiebre Q, por vía respiratoria. También se conoce, con menos frecuencia, como coxielosis o fiebre de los mataderos, términos que remiten al organismo causante y al gremio profesional históricamente más expuesto. Viene del inglés query, interrogante. Edward Derrick la propuso en 1937 porque, en el momento de describir la enfermedad, ignoraba por completo su causa. No. Comparte con ella algunos síntomas iniciales, pero se trata de una infección bacteriana completamente distinta, causada por Coxiella burnetii y no por un virus. Porque así la bautizaron, sin saberlo, los médicos militares alemanes que atendieron a miles de soldados con fiebre en los Balcanes, el sur de Italia y Córcega entre 1941 y 1944. El cuadro se repitió entre las tropas aliadas en el frente de Cassino y, de forma independiente, entre soldados alemanes y soviéticos en Crimea. Nadie sospechó entonces que se trataba de la misma enfermedad que Derrick y Burnet habían descrito pocos años antes en Australia. La identificación llegó en 1947, cuando el médico alemán Hubert Dennig relacionó ambos cuadros. El nombre Balkangrippe todavía aparece en la bibliografía médica alemana. Es una enfermedad de declaración obligatoria desde 2015. Según los últimos datos comparativos disponibles, España fue en 2019 el país de la Unión Europea con más casos notificados: 332, muy por encima del promedio europeo. Para saber más sobre la fiebre Q y su agente causal, puede consultar:Qué es la fiebre Q
Cómo se descubrió
Origen del nombre en la historia militar
Distribución geográfica y presencia en España
Formas clínicas
Diferenciación con otras fiebres zoonóticas
Preguntas frecuentes
¿Qué significa la Q de fiebre Q?
¿Es fiebre Q lo mismo que gripe?
¿Por qué se la llamó también gripe de los Balcanes?
¿Es frecuente la fiebre Q en España?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026