DICCIONARIO MÉDICO
Febrífugo
Febrífugo es un adjetivo (y, por extensión, un sustantivo) que califica a toda sustancia, remedio o medida capaz de reducir la fiebre. Es sinónimo de antipirético, antitérmico y antifebril. La palabra procede del latín febrifugus, compuesto de febris (fiebre) y el verbo fugare (ahuyentar, poner en fuga). Literalmente designa aquello que "pone en fuga la fiebre". La voz aparece ya en textos farmacológicos del Renacimiento, aunque su antecedente más antiguo es febrifugia, nombre con el que el Herbario de Apuleyo (siglo II d. C.) designaba a ciertas plantas medicinales que se empleaban contra los estados febriles. En la actualidad, el término se usa sobre todo en textos de historia de la medicina y en la farmacopea clásica. La terminología clínica moderna prefiere antipirético (del griego anti-, contra, y pyretos, fiebre), que se ha generalizado en guías terapéuticas, prospectos y literatura científica. Antes de que se aislaran principios activos, los remedios febrífugos eran preparados vegetales. La corteza de quina (Cinchona), traída de América en el siglo XVII, se convirtió en el febrífugo por excelencia en Europa: su alcaloide, la quinina, fue durante siglos el recurso principal contra las fiebres palúdicas. La introducción del ácido acetilsalicílico a finales del siglo XIX y, más tarde, del paracetamol y del ibuprofeno, desplazó progresivamente a los remedios botánicos, pero el vocablo febrífugo perduró en la nomenclatura farmacéutica hasta bien entrado el siglo XX. La familia léxica vinculada a febris incluye varias voces del diccionario médico. Febricida comparte el significado de febrífugo, pero sustituye fugare por caedere (matar): lo que "mata la fiebre". Febrícula, en cambio, no designa un remedio sino un grado leve de elevación térmica. Conviene no confundir la acción febrífuga (que actúa sobre la fiebre ya presente) con la acción profiláctica frente a la infección que la origina: un antibiótico puede resolver la causa de la fiebre, pero eso no lo convierte en febrífugo en sentido estricto. En la práctica clínica, sí. Ambos términos designan sustancias que reducen la temperatura corporal elevada. La diferencia es etimológica: febrífugo viene del latín y antipirético del griego. Apenas. Hoy predomina antipirético en la literatura científica y en las guías clínicas. Febrífugo aparece en textos de historia farmacéutica, en diccionarios y, en ocasiones, en la tradición herbolaria. La corteza de quina. Procedente de los Andes, llegó a Europa a mediados del siglo XVII y durante más de doscientos años fue el remedio más eficaz contra las fiebres intermitentes, en especial las causadas por el paludismo.Qué significa febrífugo
Contexto histórico del concepto
Relación con otros términos
Preguntas frecuentes
¿Febrífugo y antipirético son exactamente lo mismo?
¿Se sigue usando el término febrífugo en medicina?
¿Qué fue el gran febrífugo del siglo XVII?
Referencias
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