DICCIONARIO MÉDICO
Febrícula
La febrícula es una elevación leve de la temperatura corporal, generalmente comprendida entre 37 y 38 °C en la medición axilar, que no alcanza el umbral que define la fiebre propiamente dicha. Su presencia indica que el organismo ha activado una respuesta inmunitaria o inflamatoria de baja intensidad. El término procede del latín febricula, diminutivo de febris (fiebre). La Real Academia Española lo define como una "hipertermia prolongada, moderada, por lo común no superior a 38 °C, casi siempre vespertina, de origen infeccioso o nervioso". En la práctica clínica se emplea para describir estados térmicos que superan los valores normales del individuo pero que no reúnen los criterios convencionales de fiebre. No existe un consenso universal sobre los límites exactos. La temperatura corporal oscila fisiológicamente a lo largo del día: es más baja al despertar y alcanza su valor máximo en las primeras horas de la noche. Factores como el ejercicio físico, la digestión o la fase lútea del ciclo menstrual pueden elevarla sin que ello represente un proceso patológico. Por eso, la febrícula solo adquiere relevancia clínica cuando es sostenida en el tiempo, no se explica por variaciones fisiológicas conocidas y se repite en mediciones seriadas. El centro termorregulador del hipotálamo establece el punto de ajuste térmico del organismo. Cuando pirógenos endógenos (interleucina 1, interleucina 6, factor de necrosis tumoral alfa, entre otros) actúan sobre ese centro, el punto de ajuste se eleva. Si la elevación resultante es discreta, el cuadro se manifiesta como febrícula; si es mayor, se habla de fiebre. Los pirógenos endógenos se liberan en respuesta a estímulos diversos: infecciones virales o bacterianas leves, procesos inflamatorios crónicos, reacciones posvacunales, enfermedades autoinmunes en fases iniciales y, con menor frecuencia, ciertos procesos neoplásicos. La febrícula persistente (más de dos o tres semanas sin causa identificada) puede constituir un dato de orientación relevante para el clínico, ya que obliga a descartar entidades que en sus fases tempranas cursan con poca expresividad. La distinción entre ambos términos es cuantitativa. La mayoría de las guías sitúan la febrícula entre 37 y 38 °C (axilar) y reservan el término fiebre para temperaturas iguales o superiores a 38 °C. Conviene recordar que la medición rectal arroja valores unas décimas por encima de la axilar, lo que puede generar discrepancias si no se especifica el método empleado. La hipertermia, por su parte, no depende de pirógenos ni de un reajuste hipotalámico: se produce cuando el organismo acumula calor por encima de su capacidad de disipación (golpe de calor, hipertermia maligna). Del latín febricula, un diminutivo de febris (fiebre). Literalmente significa "fiebre pequeña". El sufijo -cula es el mismo que aparece en voces como partícula o molécula, y conserva su sentido de reducción de tamaño o intensidad. Depende del contexto. Una febrícula aislada tras una vacunación o durante un catarro leve suele resolverse sola. Cuando persiste más de dos semanas sin causa evidente, conviene consultar con un profesional para valorar estudios complementarios. Sí. En muchos textos médicos, sobre todo en la literatura traducida del inglés (low-grade fever) o del alemán (subfebrile Temperatur), se emplea "estado subfebril" como sinónimo de febrícula. Ambas expresiones designan el mismo rango térmico.Qué es la febrícula
Mecanismo fisiológico
Diferencia entre febrícula y fiebre
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra febrícula?
¿Requiere la febrícula alguna medida concreta?
¿Es lo mismo un estado subfebril que una febrícula?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026