DICCIONARIO MÉDICO

Facial

El nervio facial es el séptimo par craneal (VII par), un nervio mixto que controla los músculos de la expresión facial, transmite la sensación del gusto de los dos tercios anteriores de la lengua y regula la secreción de glándulas salivales y lagrimales.


El nervio facial es uno de los nervios craneales más complejos del cuerpo humano, tanto por la diversidad de funciones que desempeña como por la longitud y complejidad de su recorrido anatómico desde el tronco del encéfalo hasta las diferentes estructuras de la cara y el cuello. Su nombre refleja su función más visible —el control de la musculatura de la expresión facial—, pero su alcance funcional va mucho más allá: participa en la percepción del gusto, la producción de lágrimas y saliva, la protección del oído frente a sonidos excesivamente fuertes y la sensibilidad de una pequeña zona de la piel del oído externo. Las lesiones del nervio facial, ya sean de origen inflamatorio, traumático, tumoral o vascular, producen una variedad de síntomas que el especialista puede interpretar para localizar con precisión el lugar del daño.

Qué es el nervio facial

El nervio facial o VII par craneal es un nervio mixto, lo que significa que contiene fibras de diferentes tipos funcionales. Estas fibras se agrupan en cuatro categorías principales:

  • Fibras motoras somáticas (eferentes viscerales especiales): constituyen el componente más importante del nervio y son responsables de la inervación de los músculos de la expresión facial (frontal, orbicular de los ojos, orbicular de los labios, cigomático, buccinador, risorio, entre otros), así como del músculo estapedio del oído medio, el vientre posterior del músculo digástrico y el músculo estilohioideo.
  • Fibras sensitivas especiales (aferentes viscerales especiales): transportan la información gustativa de los dos tercios anteriores de la lengua y del paladar blando hacia el cerebro, a través de la cuerda del tímpano.
  • Fibras parasimpáticas (eferentes viscerales generales): proporcionan inervación secretomotora a las glándulas lagrimales (producción de lágrimas), las glándulas submandibular y sublingual (producción de saliva) y las glándulas mucosas de la cavidad nasal, el paladar y la faringe.
  • Fibras sensitivas somáticas (aferentes somáticas generales): recogen la sensibilidad de una pequeña área de piel alrededor de la concha del oído externo y del conducto auditivo externo.

El nervio facial está compuesto por aproximadamente 10.000 fibras nerviosas, de las cuales unas 7.000 son fibras motoras mielinizadas que inervan los músculos de la expresión facial. Las restantes 3.000 fibras son somatosensitivas y secretomotoras y constituyen el llamado nervio intermediario o nervio de Wrisberg.

Recorrido anatómico del nervio facial

El trayecto del nervio facial es uno de los más largos y complejos de todos los nervios craneales. Puede dividirse en varios segmentos:

Segmento intracraneal

El nervio facial se origina en el tronco del encéfalo, en la unión entre la protuberancia (puente) y el bulbo raquídeo. Emerge como dos raíces: una raíz motora principal y el nervio intermediario (raíz sensitiva más pequeña). Ambas raíces atraviesan la fosa craneal posterior junto con el nervio vestibulococlear (VIII par craneal) y entran en el conducto auditivo interno del hueso temporal.

Segmento intratemporal

Dentro del hueso temporal, el nervio facial recorre el canal facial (acueducto de Falopio), un conducto óseo que se divide en tres subsegmentos:

  • Segmento laberíntico: es el más corto (aproximadamente 3,5 a 4 mm) y discurre entre la cóclea y el vestíbulo del oído interno. Al final de este segmento se encuentra el ganglio geniculado, donde las fibras sensitivas tienen sus cuerpos neuronales y donde se produce la primera acodadura del nervio. Aquí nace el nervio petroso mayor, que lleva fibras parasimpáticas hacia la glándula lagrimal.
  • Segmento timpánico: el nervio discurre por la pared medial de la cavidad del oído medio, en contacto estrecho con las estructuras de la caja timpánica.
  • Segmento mastoideo: desciende verticalmente por el interior de la mastoides. De este segmento nacen dos ramas importantes: el nervio del músculo estapedio (que regula la respuesta del estaribillo a los sonidos fuertes) y la cuerda del tímpano (que lleva las fibras gustativas de los dos tercios anteriores de la lengua y las fibras parasimpáticas para las glándulas submandibular y sublingual).

Segmento extracraneal

El nervio facial sale del cráneo por el agujero estilomastoideo, situado en la base del cráneo cerca de la oreja. Tras emitir ramas para el vientre posterior del digástrico y el estilohioideo, penetra en la glándula parótida, donde se divide en un plexo de ramas terminales que se distribuyen por la cara. Cabe destacar que, aunque el nervio atraviesa la parótida, no la inerva; la inervación secretomotora de la parótida corresponde al nervio glosofaríngeo (IX par).

Ramas terminales del nervio facial

Las cinco ramas terminales motoras del nervio facial inervan grupos musculares específicos de la cara:

  • Rama temporal: inerva los músculos de la frente (frontal) y la parte superior del orbicular de los ojos, permitiendo elevar las cejas y arrugar la frente.
  • Rama cigomática: inerva la parte inferior del orbicular de los ojos, posibilitando el cierre completo de los párpados.
  • Rama bucal: inerva los músculos de la mejilla y el labio superior, incluyendo el buccinador, que permite soplar e inflar las mejillas.
  • Rama marginal mandibular: inerva los músculos del labio inferior y el mentón, controlando la expresión de la parte inferior de la boca.
  • Rama cervical: inerva el músculo platisma del cuello, que participa en la expresión de la parte inferior del rostro y la tensión de la piel del cuello.

Funciones del nervio facial

El nervio facial interviene en una variedad de funciones esenciales para la vida cotidiana:

  • Expresión facial: permite generar las miles de microexpresiones que constituyen una parte fundamental de la comunicación no verbal. Sonreír, fruncir el ceño, mostrar sorpresa o expresar tristeza dependen del funcionamiento correcto de este nervio.
  • Protección ocular: el cierre de los párpados, esencial para proteger la córnea y distribuir la lágrima sobre la superficie ocular, depende de la inervación del orbicular de los ojos por el nervio facial.
  • Alimentación: los músculos inervados por el nervio facial participan en la masticación (al mantener el bolo alimenticio entre los dientes), la succión y la continencia de los labios durante la deglución.
  • Habla: la articulación de ciertos fonemas (como la "b", la "m" y la "p") requiere el cierre labial que proporcionan los músculos inervados por el nervio facial.
  • Gusto: la percepción de los sabores en los dos tercios anteriores de la lengua depende de las fibras gustativas de la cuerda del tímpano.
  • Protección auditiva: el músculo estapedio, inervado por el nervio facial, estabiliza el estribo y amortigua la transmisión de sonidos de intensidad excesiva, protegiendo el oído interno.
  • Lagrimeo y salivación: las fibras parasimpáticas del nervio facial regulan la producción de lágrimas y de saliva, esenciales para la lubricación ocular y la digestión.

Patología del nervio facial

La lesión del nervio facial puede producirse en cualquier punto de su recorrido, desde el tronco del encéfalo hasta sus ramas terminales en la cara. Las causas más frecuentes incluyen:

  • Parálisis de Bell: es la causa más frecuente de parálisis facial periférica. Se atribuye a una inflamación del nervio dentro del canal facial, posiblemente de origen viral (reactivación del virus herpes simple). Produce debilidad o parálisis de toda la hemicara del lado afectado, incluyendo la frente.
  • Síndrome de Ramsay Hunt: parálisis facial causada por la reactivación del virus varicela-zóster en el ganglio geniculado, asociada a vesículas herpéticas en el oído y pérdida auditiva.
  • Traumatismos: fracturas del hueso temporal, heridas faciales o lesiones quirúrgicas (especialmente durante la cirugía de la parótida, del oído medio o de tumores del ángulo pontocerebeloso) pueden dañar el nervio.
  • Tumores: los schwannomas vestibulares (neurinomas del acústico), los meningiomas y los tumores de la parótida pueden comprimir o infiltrar el nervio facial.
  • Accidentes cerebrovasculares: las lesiones vasculares del tronco del encéfalo pueden afectar al núcleo motor del nervio facial.
  • Infecciones: la otitis media, la mastoiditis y la enfermedad de Lyme pueden causar parálisis facial.
  • Enfermedades sistémicas: la sarcoidosis, el síndrome de Guillain-Barré y la diabetes mellitus se asocian a parálisis facial.
  • Parálisis facial congénita: el síndrome de Möbius es una causa rara de parálisis facial bilateral congénita por hipoplasia del núcleo motor del nervio facial.

Parálisis facial central frente a periférica

La distinción entre una parálisis facial central (por lesión de la neurona motora superior, como ocurre en un ictus) y una parálisis facial periférica (por lesión del nervio facial en sí) es fundamental para el diagnóstico. En la parálisis central, la frente generalmente se conserva porque la porción del núcleo facial que inerva los músculos de la frente recibe inervación cortical bilateral. En la parálisis periférica, toda la hemicara del lado afectado —incluida la frente— queda debilitada o paralizada. El especialista determinará la causa y el tratamiento más adecuados.

Diagnóstico de las lesiones del nervio facial

La evaluación de una lesión del nervio facial incluye:

  • Exploración neurológica detallada: evaluación de la movilidad facial, la fuerza de los músculos faciales, el cierre palpebral, la simetría de la sonrisa y el reflejo corneal.
  • Pruebas de imagen: la resonancia magnética con contraste permite visualizar el nervio facial a lo largo de su recorrido y detectar tumores, inflamación o lesiones vasculares. La tomografía computarizada del hueso temporal es útil para evaluar fracturas y anomalías óseas del canal facial.
  • Estudios electrofisiológicos: la electroneurografía y la electromiografía del nervio facial permiten valorar el grado de daño nervioso y tienen valor pronóstico.
  • Pruebas complementarias específicas: analíticas sanguíneas (para descartar diabetes, borreliosis, sarcoidosis), audiometría (cuando se sospecha afectación del oído) y pruebas gustativas.

Tratamiento de las lesiones del nervio facial

El tratamiento depende de la causa subyacente de la lesión. En la parálisis de Bell, el tratamiento con corticoides orales (habitualmente prednisona) iniciados dentro de las primeras 72 horas mejora significativamente las tasas de recuperación completa. En el síndrome de Ramsay Hunt se añaden antivirales como el aciclovir o el valaciclovir. La protección ocular es una medida prioritaria cuando el cierre palpebral está comprometido, e incluye lágrimas artificiales durante el día, pomada lubricante por la noche y, en algunos casos, oclusión mecánica del párpado o cámara húmeda.

La rehabilitación facial con ejercicios específicos supervisados por un fisioterapeuta o logopeda especializado puede acelerar la recuperación y mejorar la calidad del movimiento facial. Estos ejercicios trabajan de forma selectiva los diferentes grupos musculares faciales para favorecer la recuperación de la motilidad y prevenir las sincinesias (movimientos involuntarios asociados que pueden aparecer durante la regeneración nerviosa).

En lesiones graves o irreversibles del nervio facial, la cirugía reconstructiva ofrece diversas opciones para restaurar parcialmente la función y la simetría facial. Estas incluyen la reparación directa del nervio, los injertos nerviosos, las transferencias nerviosas (como la anastomosis hipogloso-facial) y los procedimientos de reanimación facial dinámica o estática. Los resultados varían en función de cada paciente, la causa y la duración de la parálisis, y el tipo de procedimiento realizado. El especialista determinará la estrategia más adecuada en cada caso.

Cuándo acudir al médico

Es imprescindible acudir de forma urgente al médico ante la aparición súbita de debilidad o parálisis en un lado de la cara, ya que, aunque la parálisis de Bell es la causa más frecuente y suele tener buen pronóstico, es necesario descartar otras causas potencialmente graves como un ictus, un tumor o una infección. La evaluación profesional temprana permite iniciar el tratamiento en las primeras horas, lo que mejora significativamente el pronóstico.

Preguntas frecuentes sobre el nervio facial

¿El nervio facial es lo mismo que el nervio trigémino?

No. Son nervios craneales diferentes con funciones distintas. El nervio facial (VII par) controla los músculos de la expresión facial, el gusto de los dos tercios anteriores de la lengua y la secreción de ciertas glándulas. El nervio trigémino (V par) es el principal responsable de la sensibilidad de la cara (tacto, dolor, temperatura) y de la inervación motora de los músculos de la masticación. Ambos nervios trabajan de forma coordinada en numerosas funciones faciales, pero sus lesiones producen cuadros clínicos muy diferentes.

¿La parálisis facial siempre es permanente?

No. La parálisis de Bell, que es la causa más frecuente de parálisis facial periférica, se resuelve completamente en la mayoría de los pacientes en un plazo de semanas a meses, especialmente cuando se inicia el tratamiento con corticoides de forma precoz. Sin embargo, un pequeño porcentaje de pacientes puede presentar secuelas como debilidad residual, sincinesias (movimientos involuntarios asociados) o espasmo hemifacial. En los casos de lesión traumática o tumoral, el pronóstico depende de la extensión del daño nervioso y de las opciones de reparación quirúrgica. El especialista evaluará el pronóstico en cada caso particular.

¿Puede la parálisis facial confundirse con un ictus?

Sí, y esta es una preocupación frecuente tanto para los pacientes como para los profesionales sanitarios. Un ictus puede causar debilidad en un lado de la cara (parálisis facial central), pero habitualmente se acompaña de otros síntomas como debilidad en un brazo o una pierna del mismo lado, dificultad para hablar o alteraciones de la visión. En la parálisis de Bell, la debilidad afecta a toda la hemicara (incluida la frente) y no suele acompañarse de otros déficits neurológicos. Ante la duda, es esencial acudir al servicio de urgencias para que el médico determine la causa mediante una exploración neurológica y, si es necesario, pruebas de imagen.

¿Qué es la hiperacusia relacionada con el nervio facial?

La hiperacusia es una percepción exagerada del volumen de los sonidos, especialmente en frecuencias bajas. Se produce cuando se lesiona la rama del nervio facial que inerva el músculo estapedio del oído medio. Este pequeño músculo actúa normalmente como un amortiguador que reduce la vibración del estribo cuando se expone a sonidos fuertes. Cuando el músculo no funciona por lesión de su nervio, los sonidos se perciben como más intensos y molestos de lo normal. La hiperacusia puede ser un dato clínico útil para localizar el nivel de la lesión del nervio facial dentro del hueso temporal.

¿Qué relación tiene el nervio facial con el "ojo seco"?

Las fibras parasimpáticas del nervio facial, a través del nervio petroso mayor, inervan la glándula lagrimal. Cuando se lesiona el nervio facial en un punto proximal al origen del nervio petroso mayor (por ejemplo, en el segmento laberíntico o en el ganglio geniculado), la producción de lágrimas del ojo del lado afectado puede reducirse significativamente. Esto, combinado con la incapacidad de cerrar completamente el párpado por la parálisis del orbicular de los ojos, expone la córnea a sequedad, irritación y riesgo de úlceras corneales. La protección ocular es por ello una prioridad en el manejo de la parálisis facial.

¿A qué especialista se debe acudir por un problema del nervio facial?

La parálisis facial puede ser evaluada inicialmente por el médico de urgencias o el médico de atención primaria, quienes descartarán causas urgentes como un ictus. Posteriormente, el seguimiento puede realizarse por el neurólogo (para la evaluación neurológica detallada y el seguimiento de la recuperación), el otorrinolaringólogo (especialmente cuando se sospecha patología del oído medio, síndrome de Ramsay Hunt o tumores del ángulo pontocerebeloso), el oftalmólogo (para la protección corneal cuando el cierre palpebral está comprometido) o el cirujano plástico o maxilofacial (en casos que requieren reanimación facial quirúrgica). El médico de atención primaria orientará al paciente hacia el especialista más adecuado.

Referencias de interés para pacientes:

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