DICCIONARIO MÉDICO
Extensión de Codivilla
La extensión de Codivilla es una técnica de tracción esquelética continua en la que se aplica una fuerza sostenida sobre un hueso largo a través de un clavo o aguja metálica insertada por vía percutánea. Se empleó originalmente para reducir fracturas de fémur y para corregir acortamientos de la extremidad inferior. La técnica lleva el nombre del cirujano ortopédico italiano Alessandro Codivilla (1861-1912), profesor de la Universidad de Bolonia y jefe de cirugía del Instituto Rizzoli de Ortopedia. En 1903, Codivilla describió un procedimiento que combinaba la osteotomía diafisaria oblicua del fémur con la inserción de un clavo grueso metálico en el calcáneo, al que se aplicaba tracción continua. La distracción obtenida se mantenía mediante un vendaje enyesado que inmovilizaba la extremidad en la longitud conseguida. El método representó un avance conceptual notable: fue la primera vez que se empleaba una fuerza mecánica directa sobre el esqueleto para lograr un alargamiento óseo controlado. Antes de Codivilla, las tracciones disponibles eran cutáneas (como la de Buck, utilizada durante la guerra civil estadounidense) y su capacidad de generar fuerza sostenida resultaba limitada por la tolerancia de la piel. Vittorio Putti, discípulo de Codivilla en el Instituto Rizzoli, perfeccionó el procedimiento a partir de 1910 y publicó en 1921 su experiencia con un dispositivo que denominó «Osteoton», unido a clavos transóseos, para controlar el ritmo de alargamiento de forma más gradual. El cirujano suizo Fritz Steinmann introdujo en 1907 su clavo percutáneo, más delgado, que permitía prescindir de la inmovilización con yeso. En 1927, Martin Kirschner desarrolló el alambre fino de acero que lleva su nombre, con el que la tracción esquelética ganó en versatilidad y en tolerancia por parte del paciente. Hoy, la tracción esquelética directa se sigue utilizando en traumatología como medida temporal antes de la fijación quirúrgica definitiva. El alargamiento óseo programado se realiza con fijadores externos (la técnica de Ilizarov y sus variantes) o con clavos intramedulares de distracción, pero el principio que las sustenta sigue siendo el que Codivilla formuló a principios del siglo XX: someter al callo óseo en formación a una tensión mecánica progresiva para inducir neoformación de hueso. La tracción cutánea transmite la fuerza a través de la piel, con vendajes adhesivos o espumas, y solo tolera cargas bajas (habitualmente inferiores a 5 kg). La tracción esquelética, como la de Codivilla, fija el elemento de tracción directamente al hueso mediante un clavo o alambre, lo que permite aplicar fuerzas mucho mayores sin lesionar los tejidos blandos superficiales. No en su forma original. El concepto de tracción transósea continua pervive en la tracción esquelética temporal que se emplea antes de la cirugía definitiva de fracturas de fémur o de pelvis. Los alargamientos óseos programados se realizan actualmente con dispositivos de distracción gradual mucho más sofisticados.Origen y contribución de Alessandro Codivilla
Evolución posterior de la técnica
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre tracción cutánea y tracción esquelética?
¿Se sigue utilizando la extensión de Codivilla?
Referencias
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