DICCIONARIO MÉDICO
Excoriación neurítica
La excoriación neurótica (también denominada dermatilomanía, trastorno de excoriación o skin picking disorder) es un trastorno mental del espectro obsesivo-compulsivo que se caracteriza por la necesidad repetitiva e incontrolable de rascar, pellizcar o excavar la propia piel hasta provocar lesiones. Está recogido en el DSM-5 dentro de la categoría de trastorno obsesivo-compulsivo y trastornos relacionados. El término fue acuñado en 1875 por el dermatólogo británico Erasmus Wilson, que describió conductas de rascado excesivo en pacientes a los que calificó de «neuróticos». Wilson observó que esas lesiones no respondían a una causa cutánea primaria, sino a un impulso difícil de controlar. Durante más de un siglo el cuadro circuló bajo nombres diversos: excoriación psicógena, acné excoriado, pellizcado cutáneo patológico. Solo en 2013, con la publicación del DSM-5, recibió una categoría diagnóstica propia. Se trata de un problema más frecuente de lo que sugiere su escasa visibilidad clínica. Los estudios epidemiológicos estiman una prevalencia del 1,4 al 5,4 % de la población general, con un claro predominio en mujeres. El inicio suele situarse en la adolescencia, a menudo en coincidencia con el acné, aunque puede comenzar a cualquier edad. El DSM-5 clasifica el trastorno de excoriación junto al trastorno obsesivo-compulsivo, la tricotilomanía y el trastorno dismórfico corporal. Lo que comparten estos cuadros es una conducta repetitiva dirigida al propio cuerpo que el individuo intenta frenar sin conseguirlo y que le genera malestar o deterioro funcional. La excoriación neurótica se diferencia de la compulsión clásica del TOC en que no responde a una obsesión previa con contenido intrusivo (por ejemplo, miedo a la contaminación), sino a una tensión o urgencia difusa, a veces precedida por la inspección visual de irregularidades en la piel. Existe debate sobre si el mecanismo se aproxima más al modelo compulsivo o al adictivo. Algunos pacientes describen un alivio transitorio tras el rascado, similar al que refieren los jugadores patológicos tras la apuesta. Esa gratificación momentánea contribuye a perpetuar el ciclo. Las lesiones se concentran en zonas accesibles a las manos: cara, brazos, antebrazos, muslos, cuero cabelludo. El instrumento habitual son las uñas, aunque algunos pacientes recurren a pinzas, alfileres o extractores de comedones. Las excoriaciones resultantes pueden ir desde erosiones superficiales hasta úlceras profundas con riesgo de infección secundaria, y es frecuente que convivan en distintas fases de curación: costras recientes, cicatrices antiguas y zonas de hiperpigmentación. Muchos pacientes dedican un tiempo considerable no solo al rascado sino también a disimular las lesiones con maquillaje o vendajes, lo que añade una carga social y emocional al propio daño cutáneo. La excoriación (escoriación) dermatológica es un hallazgo semiológico: una lesión elemental secundaria producida por rascado, sin implicación psiquiátrica. La excoriación neurótica, en cambio, es un diagnóstico clínico que exige rascado recurrente, intentos fallidos de control, malestar significativo y exclusión de otras causas médicas o psiquiátricas. No basta con que existan lesiones por rascado; lo definitorio es el patrón conductual que las produce. El adjetivo se mantuvo por inercia histórica desde la descripción de Wilson en 1875. En la nomenclatura actual, el DSM-5 prefiere «trastorno de excoriación» (excoriation disorder), y el término «dermatilomanía» se emplea como sinónimo descriptivo. «Excoriación neurótica» sigue apareciendo en la literatura dermatológica, sobre todo en textos europeos. Sí. Dermatilomanía, excoriación neurótica, excoriación psicógena, pellizcado cutáneo compulsivo y skin picking disorder son denominaciones equivalentes para el mismo cuadro. La diversidad de nombres refleja que el trastorno se ha descrito desde disciplinas distintas (dermatología, psiquiatría, psicología) y en épocas diferentes. En algunos pacientes, el acné actúa como desencadenante: la presencia de comedones o pústulas invita al pellizcado, que se cronifica y persiste mucho después de que las lesiones de acné hayan remitido. A ese subtipo se le conoce como acné excoriado (acné excoriée des jeunes filles en la descripción clásica del dermatólogo francés Brocq, de 1898).Qué es la excoriación neurótica
Relación con el espectro obsesivo-compulsivo
Manifestaciones cutáneas
Diferenciación con la excoriación simple
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama «neurótica» si hoy la neurosis ya no es un diagnóstico oficial?
¿Es lo mismo que la dermatilomanía?
¿Tiene relación con el acné?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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