DICCIONARIO MÉDICO
Escala actitudinal
Una escala actitudinal es un instrumento de medición psicométrica diseñado para situar a un individuo en un continuo que va desde la posición más favorable hasta la más desfavorable ante un objeto, persona, idea o situación. Se emplea en psicología, sociología y ciencias de la salud para cuantificar un constructo que, por naturaleza, no es directamente observable: la actitud. El concepto se construye sobre dos palabras. Escala procede del latín scala (escalera, serie de peldaños), y actitudinal deriva de actitud, término que el español tomó del italiano attitudine en el siglo XVIII y que, a su vez, se remonta al latín aptitudo (disposición, aptitud). Medir la actitud supone aceptar que, detrás de las opiniones que una persona expresa, existe una predisposición interna organizada que orienta cómo piensa, siente y se comporta ante el objeto evaluado. La psicometría aborda esta medición partiendo de un principio: la actitud no se ve, pero se manifiesta a través de opiniones concretas que sí pueden registrarse. Lo que la escala hace es convertir esas opiniones en valores numéricos que permiten comparaciones entre individuos o dentro del mismo individuo a lo largo del tiempo. Escala de Thurstone (intervalos aparentemente iguales). Louis Leon Thurstone, psicólogo e ingeniero eléctrico estadounidense, propuso este método en 1928 para medir la actitud hacia la religión. El procedimiento exige que un grupo numeroso de jueces clasifique una serie de enunciados según su grado de favorabilidad, distribuyéndolos en once categorías que van del rechazo absoluto a la aceptación plena. Solo se conservan los enunciados en los que los jueces muestran un acuerdo razonable sobre su posición en el continuo. Al aplicar la escala, el sujeto marca los ítems con los que se identifica, y su puntuación actitudinal corresponde a la mediana de los valores asignados a esos ítems por los jueces. Es un método laborioso de construir, lo que explica en parte que su uso haya ido cediendo terreno. Escala de Likert (calificaciones sumadas). Rensis Likert la presentó en 1932, a partir de una encuesta sobre relaciones internacionales y raciales realizada en universidades de Estados Unidos entre 1929 y 1931. El formato es más conocido y más sencillo: cada enunciado se acompaña de una graduación (habitualmente cinco opciones, desde "totalmente de acuerdo" hasta "totalmente en desacuerdo") y el sujeto responde a todos los ítems. La puntuación total se obtiene sumando los valores asignados a cada respuesta. No se requiere panel de jueces, lo que abarata y agiliza la construcción de la escala. Hay un matiz que conviene tener presente: lo que coloquialmente se llama "escala Likert" en muchas encuestas no es, en rigor, una escala de actitud Likert completa; es simplemente un formato de respuesta graduada aplicado a un solo ítem. Escala de Guttman (escalograma acumulativo). Propuesta por Louis Guttman en 1950, parte de la premisa de que los ítems pueden ordenarse de menos a más intensos, de modo que si un sujeto acepta un ítem de intensidad alta, necesariamente ha aceptado también todos los de intensidad menor. Es una escala unidimensional pura: si se cumple el patrón acumulativo, un solo número resume sin ambigüedad la posición del sujeto. En la práctica, pocas actitudes se ajustan tan limpiamente a este modelo, por lo que su aplicación es más restringida. Existen otros modelos (el diferencial semántico de Osgood, la escala de distancia social de Bogardus), pero Thurstone, Likert y Guttman constituyen el trío clásico que aparece en cualquier manual de psicometría. Las escalas actitudinales tienen un lugar destacado en la investigación clínica y en la salud pública. Se utilizan para medir la actitud de los profesionales sanitarios ante el dolor crónico, ante la prescripción de opioides o ante la atención al final de la vida; para evaluar la actitud de los pacientes frente a la adherencia farmacológica o frente a la vacunación; y para estudiar el estigma asociado a trastornos mentales, entre muchos otros campos. Cuando se emplea una escala actitudinal en un contexto sanitario distinto del original, es necesario verificar que ha sido validada para esa población y ese idioma. Las actitudes están cargadas de connotaciones culturales: un enunciado que resulta moderado en un país puede percibirse como extremo en otro. De actitud, que el castellano incorporó desde el italiano attitudine a finales del siglo XVIII, y este del latín aptitudo, -inis (disposición, aptitud). El sufijo -al convierte el sustantivo en adjetivo relacional. En psicología, el término se consolidó a principios del siglo XX con los trabajos de Thurstone y Allport sobre la medición de actitudes sociales. No exactamente. La escala de Likert es uno de los formatos posibles para construir una escala actitudinal, pero no el único. Thurstone y Guttman ofrecen alternativas con lógicas distintas. Conviene añadir que muchos cuestionarios emplean el formato de respuesta tipo Likert (graduación de acuerdo/desacuerdo) para medir constructos que no son actitudes, como la satisfacción o la calidad de vida percibida. Depende del modelo y del constructo. Una escala de Thurstone puede oscilar entre 15 y 30 ítems seleccionados de un conjunto mucho mayor. Para las escalas de Likert, la regla general recomienda un mínimo de 8 a 10 ítems para obtener una fiabilidad aceptable, aunque escalas bien construidas con 5 o 6 ítems pueden ser válidas si el constructo es estrecho y unidimensional. Si desea profundizar en conceptos asociados a las escalas actitudinales, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es una escala actitudinal
Principales modelos de escala actitudinal
Aplicaciones en ciencias de la salud
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "actitudinal"?
¿Es lo mismo una escala de Likert que una escala actitudinal?
¿Cuántos ítems debe tener una escala actitudinal?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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