DICCIONARIO MÉDICO
Epiooforo
El epioóforo (también denominado epoóforo, paraovario u órgano de Rosenmüller) es una estructura vestigial del aparato reproductor femenino formada por restos del conducto mesonéfrico. Se localiza en el mesosalpinx, entre el ovario y la trompa uterina, y carece de función conocida en la vida posnatal. Procedente del griego ἐπί (epí, "sobre"), ᾠόν (ōón, "huevo") y φόρος (phóros, "portador"), el nombre se traduciría literalmente como "lo que porta sobre el huevo", en alusión a su proximidad al ovario. La grafía más frecuente en la literatura médica actual es epoóforo (del latín epoophoron), y el epónimo alternativo rinde homenaje al anatomista danés Caspar Bartholin el Joven, aunque fue Johann Christian Rosenmüller quien lo describió con mayor detalle a principios del siglo XIX, razón por la que también se conoce como órgano o cuerpo de Rosenmüller. Desde el punto de vista embriológico, el epioóforo se origina a partir de los túbulos craneales del mesonefros (cuerpo de Wolff). En el embrión masculino, esos mismos túbulos darán lugar a la cabeza del epidídimo; en el femenino, al carecer de la estimulación androgénica necesaria, los túbulos mesonéfricos no se diferencian y persisten como conductillos rudimentarios. El epioóforo es, por tanto, el homólogo femenino de la cabeza del epidídimo. La estructura consta de entre diez y quince conductillos transversales dispuestos en paralelo, que convergen hacia un conducto longitudinal (conducto del epoóforo o conducto de Gartner). Este conducto longitudinal representa el remanente caudal del conducto mesonéfrico principal y, en algunos individuos, se extiende a lo largo de la pared lateral del cuello uterino y de la vagina. Conviene no confundir el epioóforo con el paraoóforo, otra estructura vestigial mesonéfrica que se sitúa en posición más medial dentro del mesosalpinx. El paraoóforo procede de los túbulos mesonéfricos caudales y es el equivalente femenino del paradidimo masculino. Ambas estructuras son difíciles de identificar macroscópicamente en la disección, y su interés clínico reside sobre todo en la posibilidad de originar quistes. Los quistes del epioóforo (quistes paraováricos o paratubáricos) constituyen entre el 10 % y el 20 % de las masas anexiales. La mayoría son hallazgos incidentales en ecografías realizadas por otros motivos y no requieren intervención. Cuando alcanzan un tamaño considerable pueden confundirse con quistes ováricos, y en casos infrecuentes se complican con torsión del pedículo o hemorragia intraquística. Los quistes ováricos funcionales suelen regresar espontáneamente con los ciclos menstruales; los paraováricos, no, porque no dependen de la actividad hormonal del ovario. Del griego ἐπί ("sobre"), ᾠόν ("huevo", referido al ovario) y φόρος ("portador"). La grafía más extendida internacionalmente es epoóforo, del latín científico epoophoron. Sí. Paraovario, epoóforo, epioóforo, órgano de Rosenmüller y cuerpo pampiniforme son denominaciones que se refieren a la misma estructura. El término "paraovario" se emplea con más frecuencia en la práctica ginecológica, mientras que "epoóforo" predomina en los textos de embriología y anatomía descriptiva. No. Se trata de una estructura vestigial sin actividad fisiológica reconocida. Los conductillos están revestidos por un epitelio cilíndrico a cúbico simple, pero no secretan ni transportan contenido alguno. Si desea profundizar en conceptos asociados al epioóforo, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el epioóforo
Anatomía y localización
Relevancia clínica
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra epioóforo?
¿Es lo mismo el epioóforo que el paraovario?
¿Tiene alguna función el epioóforo en la mujer adulta?
Referencias
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