DICCIONARIO MÉDICO
Enfermedad de Kawasaki
La enfermedad de Kawasaki es una vasculitis aguda y autolimitada que afecta predominantemente a vasos de mediano calibre y que se presenta, en más del 80 % de los casos, en niños menores de cinco años. Constituye la primera causa de cardiopatía adquirida en la infancia en los países industrializados. Su incidencia varía de forma notable según la población: en Japón supera los 300 casos por cada 100 000 niños menores de cinco años, mientras que en Europa y América se sitúa entre 5 y 25 por cada 100 000. Se define como una vasculitis sistémica febril de etiología desconocida, con predilección por las arterias coronarias, aunque puede afectar a cualquier vaso de calibre medio del organismo. La enfermedad recibe el nombre de Tomisaku Kawasaki (川崎 富作, 1925-2020), pediatra japonés que la describió por primera vez en 1967 tras observar una serie de 50 niños con un cuadro febril peculiar, acompañado de cambios mucocutáneos, en el Hospital de la Cruz Roja de Tokio. Su publicación original apareció en la revista Arerugi (アレルギー, «Alergia»), en japonés, y tardó varios años en alcanzar la bibliografía internacional: la primera comunicación en lengua inglesa data de 1974, en la revista Pediatrics. Antes de la descripción de Kawasaki, muchos de estos casos se habían clasificado como poliarteritis nodosa infantil o como cuadros febriles inespecíficos. Fue precisamente la sistematización de los hallazgos cutáneos y mucosos lo que permitió reconocer la enfermedad como entidad propia. Kawasaki publicó también los primeros casos con afectación coronaria documentada, un dato que transformó la relevancia clínica de la enfermedad al vincularla con el riesgo de aneurisma coronario. A pesar de más de medio siglo de investigación, la etiología sigue sin estar establecida con certeza. La hipótesis predominante propone que un agente infeccioso, probablemente vírico, desencadena una respuesta inmunitaria desproporcionada en individuos genéticamente susceptibles. Variantes en genes relacionados con la señalización del receptor de la interleucina-1 y con la vía de calcineurina-NFAT se han asociado con mayor riesgo, lo que encaja con la distribución geográfica y étnica de la incidencia. El proceso inflamatorio sigue un patrón bastante característico en la pared arterial. Hay una infiltración intensa de la media y la adventicia por linfocitos T, macrófagos y, en fases tempranas, neutrófilos. En las arterias coronarias, esa inflamación puede destruir la lámina elástica interna y provocar una dilatación aneurismática del vaso. El calibre medio de las coronarias (entre 1 y 5 mm en un niño pequeño) las hace especialmente vulnerables. Hasta un 25 % de los niños que no reciben intervención precoz desarrollan aneurismas coronarios; con atención temprana, esa cifra baja por debajo del 5 %. Japón registra la incidencia más alta del mundo, con una tendencia al alza documentada desde los años setenta y epidemias nacionales bien caracterizadas (1979, 1982, 1985-86). Corea del Sur, Taiwán y los países con comunidades de ascendencia asiática oriental comparten cifras intermedias. En Europa occidental y en Latinoamérica, la incidencia es sensiblemente menor pero no despreciable, y se observa un ligero predominio invernal y primaveral que algunos autores interpretan como evidencia indirecta de un desencadenante infeccioso estacional. Afecta a varones con mayor frecuencia que a mujeres, en una proporción aproximada de 1,5:1. El pico se concentra entre los 6 meses y los 2 años de vida. Por debajo de los 3 meses es muy infrecuente (y cuando ocurre, la distinción con infecciones neonatales graves resulta compleja). La forma completa se define por la presencia de fiebre de al menos cinco días junto con cuatro de cinco criterios mucocutáneos clásicos (cambios en labios y mucosa oral, inyección conjuntival bilateral sin exudado, alteraciones en las extremidades, exantema polimorfo y adenopatía cervical unilateral). Desde el punto de vista nosológico, se clasifica dentro de las vasculitis de vasos de mediano calibre según la nomenclatura de Chapel Hill revisada en 2012. Existe una forma incompleta (que afecta sobre todo a lactantes menores de un año y a niños mayores de cinco) en la que no se cumplen todos los criterios clínicos, lo que retrasa el reconocimiento. Paradójicamente, estos pacientes tienen un riesgo de complicaciones coronarias igual o mayor que el de la forma completa, porque el retraso en la sospecha retrasa también la intervención. La terminología resulta algo confusa: «incompleto» indica criterios insuficientes; «atípico» debería reservarse para presentaciones con hallazgos inusuales, como afectación renal o hepática predominante. Del apellido de Tomisaku Kawasaki, pediatra japonés del Hospital de la Cruz Roja de Tokio, que la describió en 1967. Kawasaki observó una serie de 50 niños con fiebre y cambios mucocutáneos que no encajaban en ninguna entidad conocida. Publicó sus hallazgos en japonés, en la revista Arerugi, y el reconocimiento internacional no llegó hasta la década siguiente. No. Se trata de una vasculitis mediada por el sistema inmunitario del propio paciente, no de una infección transmisible. El posible papel de un agente infeccioso como desencadenante no implica contagiosidad directa: no se han documentado brotes por contacto persona a persona. La incidencia es llamativamente más alta en poblaciones de ascendencia asiática oriental, pero la enfermedad se presenta en todas las etnias y en todos los continentes. En Europa y en América Latina se diagnostica con menor frecuencia, lo cual puede reflejar tanto diferencias genéticas reales como un posible infradiagnóstico de las formas incompletas. Esa es precisamente la complicación que la define. La inflamación vascular tiene una afinidad particular por las arterias coronarias, que en un niño pequeño tienen un calibre de pocos milímetros y resultan vulnerables. Sin intervención precoz, cerca de uno de cada cuatro niños afectados desarrolla dilataciones aneurismáticas en estas arterias. Ese dato convierte a la enfermedad de Kawasaki en la primera causa de cardiopatía adquirida en la infancia en la mayoría de los países desarrollados. Si desea profundizar en conceptos asociados a la enfermedad de Kawasaki, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la enfermedad de Kawasaki
Mecanismo inflamatorio y predilección coronaria
Distribución geográfica y estacionalidad
Formas clínicas y criterios clasificatorios
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre de esta enfermedad?
¿Es contagiosa?
¿Afecta solo a niños asiáticos?
¿Qué relación tiene con las arterias coronarias?
Referencias
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