DICCIONARIO MÉDICO
Enfermedad de Grover
La enfermedad de Grover, denominada también dermatosis acantolítica transitoria, es un trastorno cutáneo adquirido que se manifiesta con pápulas eritematosas intensamente pruriginosas, localizadas sobre todo en el tronco. Predomina en varones mayores de 50 años con piel clara y daño actínico acumulado. Su evolución habitual es autolimitada, si bien existe una variante persistente que puede prolongarse durante años. La enfermedad de Grover es una dermatosis adquirida, no hereditaria y de origen no inmunológico, que pertenece al grupo de los trastornos acantolíticos de la piel. Se caracteriza por la pérdida de cohesión entre los queratinocitos de la epidermis (un fenómeno que los dermatólogos llaman acantólisis), lo que da lugar a pequeñas hendiduras intraepidérmicas visibles solo al microscopio. Ralph W. Grover, dermatólogo estadounidense, describió este cuadro en 1970 con el nombre de acantholytic dermatosis, y lo publicó en Archives of Dermatology. Eligió el adjetivo «transitoria» porque los primeros pacientes que estudió mejoraron en semanas. Con el paso de los años se comprobó que no todos los casos son breves: hasta un tercio de los pacientes desarrolla formas persistentes o recurrentes, de modo que el calificativo resulta, en la práctica clínica, algo optimista. La etiología sigue sin conocerse con certeza. Se ha propuesto que un daño acumulativo sobre la epidermis (radiación ultravioleta crónica, calor, sudoración intensa) podría alterar las proteínas desmosómicas que mantienen unidos a los queratinocitos, provocando la separación celular. La exposición solar prolongada, los baños de vapor y la fiebre figuran entre los desencadenantes descritos con más frecuencia. No se trata de un proceso autoinmune. La inmunofluorescencia directa es negativa, dato que ayuda a diferenciarlo del pénfigo verdadero. Tampoco se han encontrado mutaciones en el gen ATP2A2, a pesar de que el aspecto histológico puede recordar al de la enfermedad de Darier o al de la enfermedad de Hailey-Hailey, ambas de base genética. Uno de los aspectos que más confusión genera es la variabilidad del cuadro al microscopio. Se han descrito al menos cinco patrones histológicos clásicos, y cada uno imita a una dermatosis acantolítica distinta. El más frecuente reproduce el patrón del pénfigo vulgar, con células acantolíticas sueltas en la hendidura suprabasal. Le sigue un patrón tipo Darier, con cuerpos redondos y granos disqueratósicos. Existe también un patrón espongiótico, con vesículas que contienen células acantolíticas, y otro que recuerda al Hailey-Hailey, con acantólisis extensa a lo largo de la capa de Malpighi. En los últimos años se han añadido variantes no clásicas (poroqueratósica, liquenoide, lentiginosa e incluso una forma seudoherpética), lo cual complica aún más la identificación histológica cuando la biopsia no se correlaciona con un cuadro clínico típico. A veces se necesitan varios cortes para encontrar los cambios. La relación hombre-mujer se sitúa entre 2:1 y 3:1. La edad media de aparición ronda los 60 años, con un rango que va de los 30 a los 97. Los pacientes suelen ser de fototipo claro, con antecedentes de exposición solar crónica en el tronco. Se ha observado una variación estacional en algunas series, con picos en los meses cálidos. Hay asociaciones documentadas con neoplasias, insuficiencia renal crónica, inmunodepresión y ciertos fármacos, aunque la relación causal no está establecida de forma concluyente en ninguno de estos casos. El calor, la sudoración y la fricción de la ropa parecen actuar como precipitantes en pacientes predispuestos. La confusión más habitual se produce con el pénfigo vulgar y con la disqueratosis de Darier. Frente al pénfigo, la enfermedad de Grover carece de autoanticuerpos circulantes y la inmunofluorescencia es negativa. La enfermedad de Darier es hereditaria (autosómica dominante, gen ATP2A2) y afecta también a las uñas y las mucosas, rasgos que no se observan en la enfermedad de Grover. Con la enfermedad de Hailey-Hailey la distinción es más clínica que histológica: el Hailey-Hailey se localiza en pliegues (axilas, ingles), tiene carácter familiar y debuta antes de los 40 años. En la práctica, muchos dermatólogos consideran que la enfermedad de Grover podría ser un síndrome con múltiples etiologías que confluyen en un fenotipo acantolítico común. Porque Ralph W. Grover, al describirla en 1970, observó que las lesiones de sus primeros pacientes desaparecían en semanas o pocos meses. El término se mantuvo por convención, pero hoy se sabe que entre un 20 y un 36 % de los casos adoptan un curso crónico o recurrente que puede prolongarse varios años. No. Es un trastorno de la cohesión celular dentro de la epidermis, sin componente infeccioso ni autoinmune. El pénfigo es una enfermedad autoinmune en la que el organismo produce anticuerpos contra las proteínas de unión entre queratinocitos. La enfermedad de Grover no tiene base inmunológica: la inmunofluorescencia directa resulta negativa, dato que permite distinguir ambas entidades cuando la histología por sí sola no es concluyente. Sí, aunque es infrecuente. La inmensa mayoría de las series clínicas describen varones de piel clara por encima de los 50 años. Los casos en mujeres y en personas jóvenes existen, pero representan una proporción pequeña del total. Si desea profundizar en conceptos asociados a la enfermedad de Grover, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la enfermedad de Grover
Mecanismo de la acantólisis en la enfermedad de Grover
Patrones histológicos
Perfil epidemiológico y factores desencadenantes
Diferenciación con otras dermatosis acantolíticas
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama dermatosis acantolítica «transitoria»?
¿Es contagiosa la enfermedad de Grover?
¿En qué se diferencia del pénfigo?
¿Puede aparecer en mujeres jóvenes?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026