DICCIONARIO MÉDICO

Enfermedad de Fahr

La enfermedad de Fahr es un trastorno neurológico infrecuente caracterizado por la presencia de calcificaciones bilaterales y simétricas en los ganglios basales y, con frecuencia, en los núcleos dentados del cerebelo, el tálamo y la sustancia blanca subcortical. Se manifiesta por una combinación variable de alteraciones del movimiento, deterioro cognitivo y trastornos psiquiátricos. El depósito de calcio ocurre en ausencia de alteraciones metabólicas del calcio o de otras causas secundarias identificables.

Qué es la enfermedad de Fahr

Se conoce también como calcinosis estriopálida dentada idiopática o calcificación cerebral familiar primaria. Estas denominaciones reflejan el rasgo morfológico central: un depósito progresivo de sales de calcio (y, en menor medida, de hierro y otros minerales) en las paredes de los capilares, las arteriolas y las vénulas de los ganglios basales y de estructuras adyacentes. La consecuencia es una alteración funcional de los circuitos subcorticales que conectan estas regiones con la corteza cerebral.

Karl Theodor Fahr, patólogo alemán, publicó en 1930 el caso de un paciente con demencia de larga evolución en cuya autopsia se encontraron calcificaciones extensas alrededor de los ventrículos laterales y en los ganglios basales. Esa descripción anatomopatológica dio nombre a la entidad, aunque conviene señalar que la identificación de calcificaciones en los ganglios basales es un hallazgo radiológico relativamente común en ancianos. Lo que distingue a la enfermedad de Fahr del hallazgo incidental es la combinación de calcificaciones extensas con manifestaciones clínicas neuropsiquiátricas y la exclusión de causas secundarias.

Fisiopatología de la calcificación cerebral

El mecanismo exacto por el que se deposita calcio en las estructuras cerebrales profundas sigue sin estar completamente aclarado. Los estudios genéticos han identificado mutaciones en varios genes, entre ellos SLC20A2 (cromosoma 8), PDGFB (cromosoma 22) y PDGFRB (cromosoma 5), que participan en el transporte de fosfato inorgánico y en el mantenimiento de la barrera hematoencefálica. Se ha localizado también un locus en el brazo corto del cromosoma 14 en algunas familias con transmisión autosómica dominante, pero no todas las familias estudiadas comparten esa localización.

Lo que parece claro es que la integridad de la barrera hematoencefálica en la región de los ganglios basales es un factor determinante. Cuando la señalización mediada por el factor de crecimiento derivado de plaquetas (PDGF) falla, los pericitos vasculares pierden su función de soporte y la barrera se vuelve permeable a iones que normalmente no atraviesan el endotelio cerebral. El resultado es un depósito mineral progresivo en la pared vascular y en el espacio perivascular.

Manifestaciones clínicas habituales

El inicio clínico suele situarse entre la cuarta y la sexta década de vida, aunque se han descrito casos pediátricos. Muchos portadores de calcificaciones extensas permanecen asintomáticos durante años y el hallazgo aparece de forma casual en una tomografía computarizada realizada por otro motivo. Esta discrepancia entre el volumen de calcificación y la gravedad clínica es uno de los aspectos que más perplejidad ha generado en la investigación de esta enfermedad.

Cuando aparecen, las manifestaciones suelen agruparse en tres esferas. En la motora, los pacientes pueden presentar distonía, parkinsonismo, corea o ataxia cerebelosa. En la cognitiva, deterioro de la memoria y de las funciones ejecutivas que progresa hacia una demencia subcortical. Y en la psiquiátrica, cuadros que van desde cambios de personalidad hasta psicosis franca con rasgos similares a la esquizofrenia. Las crisis convulsivas también se han descrito en un porcentaje no despreciable de pacientes.

Diferenciación con otras causas de calcificación cerebral

Antes de establecer el nombre de enfermedad de Fahr es necesario excluir las causas secundarias de calcificación de los ganglios basales. El hipoparatiroidismo y el seudohipoparatiroidismo son las más frecuentes: en ambos casos, la alteración del metabolismo del calcio y del fósforo provoca un depósito mineral cerebral que puede ser radiológicamente idéntico al de la enfermedad de Fahr pero que responde a un mecanismo diferente.

Otras causas secundarias incluyen infecciones congénitas (toxoplasmosis, citomegalovirus), enfermedades mitocondriales, radioterapia craneal previa y, en edades avanzadas, la calcificación fisiológica del globo pálido que acompaña al envejecimiento normal. La diferencia clave reside en la extensión: las calcificaciones fisiológicas del anciano suelen limitarse al globo pálido y no se acompañan de clínica neurológica, mientras que en la enfermedad de Fahr la afectación se extiende a múltiples núcleos profundos y al cerebelo.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene el nombre «enfermedad de Fahr»?

De Karl Theodor Fahr (1877-1945), patólogo alemán que en 1930 publicó la descripción necrópsica de un paciente con demencia y calcificaciones cerebrales extensas. El caso apareció en la revista Zentralblatt für allgemeine Pathologie und pathologische Anatomie. Conviene no confundir a este autor con otro médico alemán de nombre similar; las referencias bibliográficas suelen citarlo como «Fahr KT, 1930».

¿Es lo mismo enfermedad de Fahr que síndrome de Fahr?

No exactamente, aunque a menudo se usan como sinónimos. En rigor, la «enfermedad de Fahr» designa la forma primaria (genética, sin causa metabólica identificable), mientras que el «síndrome de Fahr» se aplica cuando las calcificaciones se deben a una causa secundaria conocida, como el hipoparatiroidismo. La distinción tiene importancia práctica porque el pronóstico y el abordaje difieren.

¿Se hereda?

En la forma primaria, sí. La mayoría de las familias estudiadas muestran un patrón autosómico dominante, lo que significa que un solo progenitor afectado puede transmitir la enfermedad con una probabilidad del 50 % a cada hijo. Se han descrito también casos esporádicos sin antecedentes familiares.

¿Puede descubrirse por casualidad?

Sí, y de hecho es habitual. Muchos pacientes se diagnostican al realizarse una tomografía craneal por otro motivo (un traumatismo, una cefalea persistente) y aparecer calcificaciones bilaterales en los ganglios basales como hallazgo inesperado.

Referencias

  1. Saleem S, et al. Fahr's syndrome: literature review of current evidence. Orphanet J Rare Dis. 2013;8:156.
  2. Donzuso G, Mostile G, Nicoletti A, Zappia M. Basal ganglia calcifications (Fahr's syndrome): related conditions and clinical features. Neurol Sci. 2019;40(11):2251-2263.
  3. Elsevier. Enfermedad de Fahr. Imagen Diagnóstica. 2016.
  4. Cárdenas-Roldán J, et al. Enfermedad de Fahr. A propósito de un caso. MEDISAN. 2024.

Entradas relacionadas en el diccionario

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