DICCIONARIO MÉDICO
Efecto de superposición
El efecto de superposición es el solapamiento en una misma región de la imagen radiológica de estructuras anatómicas situadas a profundidades distintas del paciente. Es consecuencia directa de proyectar un volumen tridimensional sobre un detector plano, y constituye una de las limitaciones intrínsecas de la radiografía convencional que la tomografía ha venido a resolver. Cuando un haz divergente de rayos X atraviesa el organismo, cada rayo va acumulando la atenuación de todas las estructuras que encuentra en su trayecto hasta llegar al detector. La imagen final no muestra un plano anatómico concreto, sino la suma integrada de las densidades de todo lo que hay a lo largo del rayo. Dos estructuras muy distintas, situadas a distintas profundidades, pueden proyectarse en la misma posición del detector y quedar visualmente indistinguibles. El observador ve una única sombra en la que se solapan aportaciones de varios planos anatómicos. La palabra combina el latín super (encima) y positio (colocación), del verbo ponere, «poner». La expresión técnica en radiología pasó a la lengua científica en las primeras décadas del siglo XX, cuando las limitaciones de la imagen planar impulsaron el desarrollo de la tomografía convencional, tratando de aislar planos individuales del paciente. El efecto puede ocultar hallazgos reales y también crear apariencias que no lo son. Un nódulo pulmonar pequeño situado detrás de una costilla o del corazón puede pasar inadvertido en la proyección posteroanterior de tórax porque la sombra de la costilla o de la silueta cardíaca lo enmascara. La lectura de la radiografía torácica en dos proyecciones (posteroanterior y lateral) responde a esta limitación: buscar deliberadamente lo que el otro plano no ha permitido ver. La cara opuesta del fenómeno son las llamadas falsas imágenes por superposición: la coincidencia proyeccional de estructuras normales que juntas simulan una lesión inexistente. La Sociedad Española de Radiología Médica ha catalogado una lista extensa. La sombra del pezón simulando un nódulo pulmonar es probablemente la más conocida y se resuelve con una radiografía repetida colocando marcadores metálicos sobre los pezones. Los osteofitos vertebrales pueden simular nódulos parenquimatosos. Los pliegues cutáneos generan líneas paralelas al hemitórax que remedan neumotórax. La agenesia unilateral del pectoral mayor produce una asimetría de radiotransparencia que puede llevar a sospechar una patología pulmonar donde no la hay. La formación radiológica dedica una parte considerable a reconocer este tipo de trampas, y buena parte del error de interpretación en radiografía simple se explica por superposiciones no identificadas. Proyecciones complementarias. La solución más antigua y la que sigue siendo el primer paso ante una duda. Las proyecciones lateral, oblicua y lordótica descomponen la superposición al cambiar la dirección del haz. Una opacidad que aparece redondeada en la proyección PA puede resultar una sombra vascular alargada al mirarla desde el perfil. Tomografía convencional. Desarrollada entre 1917 y 1935 por Bocage, Vallebona, Bartelink y otros de manera independiente, y comercializada industrialmente en los años cuarenta, permitía obtener imágenes de un plano concreto del paciente desplazando de manera coordinada el tubo y el receptor durante la exposición. Todo lo situado fuera del plano seleccionado quedaba borroso; el plano en cuestión aparecía nítido. Fue el primer intento sistemático de eludir la superposición. Tomografía computarizada (TC). Sustituyó por completo a la tomografía convencional a partir de los años setenta. En vez de proyectar y aceptar el resultado, la TC adquiere cientos o miles de proyecciones desde ángulos diferentes y reconstruye por cálculo la distribución tridimensional real de las densidades. La superposición desaparece: cada corte tomográfico muestra solo el plano que le corresponde. Es la solución completa al problema y la razón por la que la TC se ha convertido en la técnica de referencia cuando conviene descartar solapamientos. Tomosíntesis. Técnica intermedia. Adquiere un número limitado de proyecciones dentro de un arco angular reducido (habitualmente entre 15 y 50 grados) y reconstruye un volumen tridimensional aproximado. En mamografía ha demostrado utilidad para desagregar tejido glandular denso y hacer visibles lesiones que la mamografía plana confundía con solapamientos fibroglandulares. Sustracción de la imagen. En radiografía digital y en angiografía, algoritmos de sustracción restan la contribución de estructuras óseas o de tejidos blandos fijos, dejando visible únicamente el contraste que interesa. La angiografía por sustracción digital elimina la interferencia ósea del cráneo o del abdomen y permite ver el árbol vascular en aislamiento. Efecto de magnificación. También deriva de la geometría de la proyección, pero afecta al tamaño aparente de las estructuras, no a su individualización. Puede consultarse la entrada efecto de magnificación para su desarrollo. Penumbra geométrica. Desenfoque de los bordes por el tamaño finito del foco anódico. No solapa estructuras, difumina límites. Radiación dispersa. Fotones desviados por interacciones dentro del paciente que llegan al detector aportando ruido de fondo. Reduce el contraste, pero no desplaza ni solapa estructuras. Del latín superpositio, compuesto de super (encima) y positio (colocación). El uso técnico en radiología se generalizó en la primera mitad del siglo XX, cuando el desarrollo teórico de la formación de la imagen empezó a diferenciar de manera sistemática los distintos artefactos geométricos derivados de la proyección planar. Porque una sola proyección no basta para descartar solapamientos. Una opacidad visible en la posteroanterior puede corresponder a un nódulo pulmonar real, a la sombra del pezón, a un osteofito vertebral o a un vaso proyectado de perfil. La proyección lateral, con la dirección del haz cambiada 90 grados, permite decidir en qué plano se encuentra realmente y descarta buena parte de los falsos hallazgos. Con tomografía computarizada, sí. Al reconstruir el volumen del paciente a partir de múltiples proyecciones, cada plano tomográfico se muestra aislado de los demás y el solapamiento desaparece. En radiografía convencional, no: el efecto es inherente a la técnica y solo se compensa con proyecciones complementarias. Lo reduce, no lo elimina. La tomosíntesis usa un arco angular limitado y la resolución en profundidad es menor que la de la TC. Los planos alejados del plano de reconstrucción quedan atenuados, no completamente borrados. En mamografía, esa reducción parcial ya supone una mejora relevante en la detección de lesiones en mamas densas. Sí, especialmente los situados en los lóbulos inferiores y los que se proyectan sobre la silueta cardíaca en la posteroanterior. Es una de las razones por las que la proyección lateral resulta necesaria en la evaluación torácica sistemática. En caso de duda, la TC despeja el escenario por completo. Si desea profundizar en conceptos asociados al efecto de superposición, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el efecto de superposición
Consecuencias clínicas del solapamiento
Estrategias para superar la superposición
Diferenciación con otros artefactos geométricos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el término «superposición»?
¿Por qué la radiografía de tórax se hace en dos proyecciones?
¿Se puede eliminar completamente el efecto?
¿La tomosíntesis lo elimina?
¿Un nódulo pulmonar puede ocultarse detrás del corazón?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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