DICCIONARIO MÉDICO
Crepitación articular
La crepitación articular es el crujido, chasquido o sensación de roce que se percibe al movilizar una articulación cuyas superficies han perdido su congruencia normal. Puede ser audible para el propio paciente, detectable por palpación durante la exploración física, o ambas cosas. Constituye un hallazgo habitual en la artrosis y en otras situaciones que alteran el cartílago hialino articular. Este tipo de crepitación se origina cuando las superficies de una articulación, normalmente recubiertas por cartílago liso, presentan irregularidades que las hacen rozar entre sí durante el movimiento. El sonido resultante puede ser fino y continuo (crepitación propiamente dicha) o más tosco y discontinuo (crujidos o chasquidos aislados). En la práctica, ambos patrones coexisten con frecuencia. Es importante saber que no toda crepitación articular es patológica. Muchas personas sanas experimentan crujidos articulares al levantarse, al subir escaleras o al flexionar las rodillas en cuclillas. Estos sonidos se producen por el estallido de burbujas de gas (sobre todo nitrógeno y dióxido de carbono) dentro del líquido sinovial, un fenómeno conocido como cavitación, y no tienen significado clínico. El dato adquiere valor cuando la crepitación es constante, reproducible en cada ciclo de movimiento y se acompaña de rigidez o limitación funcional. En una articulación sana, el cartílago hialino proporciona una superficie extraordinariamente lisa (su coeficiente de fricción es inferior al del hielo sobre hielo) y el líquido sinovial actúa como lubricante. Cuando el cartílago se degrada, por desgaste mecánico, por inflamación o por defectos de congruencia, la superficie pierde su pulido y aparecen fisuras, erosiones o zonas de hueso expuesto. El roce entre estas irregularidades durante la flexión o la extensión genera la vibración perceptible como crepitación. En fases avanzadas de artrosis, cuando el cartílago ha desaparecido por completo en alguna zona, lo que roza es hueso subcondral contra hueso subcondral. La crepitación se vuelve entonces más gruesa y notoria, y el paciente puede escucharla sin necesidad de que el explorador la provoque. No en sentido clínico. El chasquido que se oye al traccionar o flexionar los dedos se debe a la cavitación del líquido sinovial (formación y colapso de burbujas de gas), no al roce de superficies dañadas. Es un fenómeno mecánico benigno que, según la evidencia disponible, no lesiona la articulación ni predispone a la artrosis. No. La crepitación ósea se produce por el roce de fragmentos de un hueso fracturado, y es un signo de fractura. La crepitación articular se origina en las superficies de una articulación cuyo cartílago está alterado, sin que haya necesariamente una fractura de por medio. Depende. Si el crujido es ocasional, indoloro y no limita el movimiento, suele carecer de importancia. Si se acompaña de dolor, hinchazón o sensación de bloqueo, merece una valoración médica para descartar un deterioro del cartílago u otras alteraciones internas de la articulación. Si desea profundizar en conceptos asociados a la crepitación articular, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la crepitación articular
Mecanismo del roce articular
Preguntas frecuentes
¿Crujirse los nudillos produce crepitación articular?
¿Es lo mismo crepitación articular que crepitación ósea?
¿Debe preocupar una rodilla que cruje al subir escaleras?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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