DICCIONARIO MÉDICO
Coroiditis por histoplasmosis
La coroiditis por histoplasmosis, conocida como síndrome de histoplasmosis ocular presunta (POHS, por sus siglas en inglés), es una afección retiniana en la que cicatrices coroideas antiguas, atrofia peripapilar y riesgo de neovascularización macular se asocian a una infección previa por el hongo Histoplasma capsulatum. El síndrome de histoplasmosis ocular presunta fue descrito en 1960 por Woods y Wahlen, quienes observaron una asociación entre la infección sistémica por Histoplasma capsulatum y un cuadro ocular característico. El adjetivo "presunta" no es decorativo: hasta la fecha no se ha conseguido aislar el hongo directamente en las lesiones oculares de estos pacientes, de modo que la relación causal se sustenta sobre datos epidemiológicos, no sobre la demostración microbiológica directa. La infección primaria se produce por inhalación de esporas del hongo, que prospera en suelos contaminados con excrementos de aves y murciélagos. Es endémica en los valles de los ríos Ohio y Mississippi, en amplias zonas de América Central y del Sur, y en regiones de África tropical. La mayoría de las infecciones pulmonares son asintomáticas. La teoría predominante propone que, durante la fungemia inicial, el hongo alcanza la coroides por vía hematógena, genera pequeños focos granulomatosos que luego involucionan y dejan cicatrices atróficas (los llamados histo spots). El reconocimiento del POHS es clínico. La tétrada clásica, aunque no siempre se presenta completa, incluye cuatro elementos. Los histo spots son cicatrices atróficas pequeñas, redondeadas, de bordes bien definidos, dispersas por la periferia media de la retina. Representan los focos coroideos granulomatosos ya curados. La atrofia peripapilar rodea el disco óptico como un halo claro. Su presencia refuerza la sospecha diagnóstica, especialmente en pacientes con antecedente epidemiológico compatible. En tercer lugar, la maculopatía: la complicación que realmente amenaza la visión. Puede desarrollarse una membrana neovascular coroidea en el área macular, con hemorragia y exudación subretinal. Y el cuarto rasgo, quizá el más útil para la diferenciación: la ausencia de inflamación vítrea y en cámara anterior. Un ojo con POHS no muestra células flotantes en el vítreo. Si hay vitritis, conviene reconsiderar la sospecha y pensar en otras entidades, como la coroiditis multifocal. Porque nunca se ha aislado Histoplasma capsulatum en las lesiones oculares de pacientes con este síndrome. La asociación se basa en que el cuadro ocular es mucho más frecuente en zonas donde la histoplasmosis sistémica es endémica y en personas con prueba cutánea positiva al hongo. Prueba epidemiológica convincente, pero no demostración directa. No. En Europa occidental el síndrome es raro. Los casos publicados en países no endémicos son esporádicos, y algunos autores han propuesto denominarlos "coroidopatía multifocal" en lugar de POHS, precisamente porque la relación con el hongo resulta más difícil de sostener cuando no hay exposición epidemiológica clara. Los histo spots periféricos rara vez causan problemas por sí solos. El riesgo aparece cuando se desarrolla neovascularización coroidea cerca de la fóvea, que puede provocar hemorragia macular y pérdida de visión central. Si desea profundizar en conceptos asociados, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la coroiditis por histoplasmosis
Los cuatro rasgos del fondo de ojo
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama "presunta"?
¿Es frecuente fuera de América?
¿Cuándo peligra realmente la visión?
Referencias
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