DICCIONARIO MÉDICO
Clostridium perfringens
Clostridium perfringens es una de las bacterias de crecimiento más rápido que se conocen y, a la vez, una de las más versátiles a la hora de enfermar. Vive de forma habitual en el suelo y en el intestino de personas y animales sanos sin causar ningún problema. Cuando alcanza una herida profunda puede destruir el tejido muscular a gran velocidad, en la gangrena gaseosa, y cuando prolifera en un alimento mal conservado provoca una de las intoxicaciones alimentarias más frecuentes. Clostridium perfringens Antes llamada Clostridium welchii Tipo: bacteria Morfología: bacilo grampositivo grande, inmóvil, rara vez forma esporas visibles en cultivo Transmisión: heridas contaminadas con tierra y vía alimentaria Reservorio: ambiental (suelo) e intestinal (humanos y animales) Patogenicidad: primario y oportunista Enfermedades: gangrena gaseosa El epíteto perfringens viene del latín per, a través, y frangere, romper: "lo que rompe de parte a parte", en alusión a la rapidez con la que destruye el tejido que invade. El nombre científico que ha prevalecido, sin embargo, no procede de quien la describió primero. William H. Welch, patólogo del Hospital Johns Hopkins, la aisló en octubre de 1891 durante la autopsia de un varón de 38 años y la bautizó Bacillus aerogenes capsulatus; poco después se la conoció como Bacillus welchii en su honor, y el nombre Clostridium welchii se mantuvo en el Manual Bergey hasta 1939. Pero en 1898, de forma independiente, Adrien Veillon y Albert Zuber describieron el mismo organismo bajo el nombre Bacillus perfringens en un estudio francés sobre microbios estrictamente anaerobios, y fue esa descripción la que terminó fijando la nomenclatura oficial: Hauduroy y sus colaboradores transfirieron la especie al género Clostridium, ya con el epíteto de Veillon y Zuber, en 1937. Pocos organismos se multiplican tan deprisa. En condiciones óptimas, Clostridium perfringens puede duplicar su población cada seis o diez minutos, una velocidad que explica en buena parte la rapidez con la que progresan las infecciones que causa. A diferencia de otros clostridios, es inmóvil, carece de flagelos y rara vez se observan esporas cuando se cultiva en el laboratorio, aunque las produce con facilidad en condiciones adversas fuera del organismo. Fabrica al menos diecisiete toxinas y enzimas distintas. La más importante es la toxina alfa, una lecitinasa que destruye las membranas celulares y es la principal responsable de la necrosis tisular masiva de la gangrena gaseosa. Desde 2018, un esquema revisado de tipificación clasifica a la especie en siete toxinotipos, de la A a la G, según la combinación de seis genes de toxina que porta cada cepa. El tipo A, el más simple, es el que produce la gangrena gaseosa en humanos; el tipo F, antes considerado una variante del A, se define por la enterotoxina que provoca las intoxicaciones alimentarias; y los tipos B, C, D y E se asocian sobre todo a enfermedad en animales de granja, con la excepción del tipo C, causante en el ser humano de una entidad rara y grave conocida como enteritis necrosante. Está prácticamente en todas partes. Se aísla del suelo de cualquier jardín, del polvo doméstico, de sedimentos marinos y del intestino de la inmensa mayoría de personas y animales sanos, donde convive sin incidentes como parte de la flora habitual. La vía de entrada determina la enfermedad. Cuando las esporas contaminan una herida profunda (un traumatismo, una amputación, una cirugía abdominal) germinan si el tejido queda mal oxigenado, y la bacteria empieza a producir toxina alfa in situ. Cuando, en cambio, se ingiere en un alimento (carnes guisadas y enfriadas con lentitud son el vehículo clásico) la bacteria esporula ya dentro del intestino y libera allí la enterotoxina responsable del cuadro digestivo. Del latín perfringens, "que rompe de parte a parte", por la rapidez con la que destruye el tejido. El nombre lo propusieron Veillon y Zuber en 1898; la bacteria, sin embargo, ya había sido descrita siete años antes por Welch, en 1891, bajo un nombre distinto. No. Forma parte de la flora intestinal normal de la mayoría de las personas sanas. Solo causa enfermedad cuando alcanza una herida profunda o cuando se ingiere en cantidad elevada a través de un alimento contaminado. Siete, identificados de la A a la G desde la revisión del esquema de tipificación en 2018, según la combinación de toxinas que cada cepa es capaz de producir. Su tiempo de generación en condiciones óptimas ronda los seis a diez minutos, uno de los más cortos descritos en cualquier organismo. Esa velocidad de división, combinada con la producción casi inmediata de toxina alfa una vez que las condiciones anaerobias se establecen en el tejido, explica por qué la gangrena gaseosa puede progresar en cuestión de horas. Pocas infecciones bacterianas avanzan con esta rapidez.Qué es Clostridium perfringens
Una bacteria de crecimiento récord
Dónde vive y cómo se transmite
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre Clostridium perfringens?
¿Es peligrosa toda persona que tiene esta bacteria en el intestino?
¿Cuántos tipos de Clostridium perfringens existen?
¿Por qué se multiplica tan deprisa?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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