DICCIONARIO MÉDICO
Chlamydia pneumoniae
Chlamydia pneumoniae es una bacteria intracelular que infecta de forma casi universal al ser humano a lo largo de la vida, casi siempre sin dejar rastro clínico. Se transmite de persona a persona por vía respiratoria y es una de las causas habituales de neumonía adquirida en la comunidad, junto a otros gérmenes que tampoco se ven con la tinción de Gram convencional. Durante años se la conoció por las siglas TWAR, herencia de las dos cepas con las que se identificó por primera vez. Chlamydia pneumoniae Antes conocida como cepa TWAR Tipo: bacteria Morfología: coco gramnegativo atípico, sin peptidoglucano detectable, inmóvil y de parasitismo intracelular obligado; su cuerpo elemental tiene forma de pera, distinta de la forma esférica habitual en el resto del género Transmisión: respiratoria, por gotas Reservorio: humano Patogenicidad: primario Enfermedades: neumonía atípica Es la tercera de las especies patógenas del género Chlamydia, la última en describirse formalmente y la de historia más reciente. El apellido pneumoniae es sencillo, del latín pneumonia y este del griego pneumon, pulmón: nombra la enfermedad por la que se conoció al organismo, no un rasgo de su estructura. Su historia empieza en 1965, en Taiwán, dentro de un ensayo de campo con una vacuna experimental contra el tracoma. De una muestra conjuntival infantil se obtuvo un cultivo, catalogado como TW-183, que en su momento se dio por un aislado más de Chlamydia trachomatis. Dieciocho años después, en 1983, un estudiante de Seattle con una infección respiratoria aguda aportó otra cepa, AR-39. Cuando se comparó su ADN con el de TW-183, resultó ser casi idéntico, y ninguno de los dos se parecía lo bastante a trachomatis ni a psittaci. El grupo de Grayston bautizó al organismo TWAR, por las siglas de sus dos cepas fundadoras, y en 1989 lo describió formalmente como especie nueva: Chlamydia pneumoniae. Bajo el microscopio electrónico, el cuerpo elemental de esta especie suele mostrar una forma de pera, con un amplio espacio periplásmico entre la membrana externa y la citoplásmica; el resto del género presenta, en cambio, cuerpos elementales esféricos y compactos. El hallazgo se propuso como rasgo distintivo cuando se describió la especie, aunque estudios posteriores con otras cepas, como YK-41, mostraron ejemplares perfectamente redondos. No es, por tanto, una seña de identidad universal. A diferencia de Chlamydia trachomatis, sus inclusiones no acumulan glucógeno y no se tiñen con lugol. La variación antigénica de su proteína de membrana externa mayor también es mínima: hasta la fecha solo se ha descrito un serotipo, frente a la quincena que distingue a trachomatis. Su reservorio es el propio ser humano, sin ningún huésped animal intermedio conocido en la transmisión habitual. Se contagia por vía respiratoria, mediante gotas expulsadas al toser o hablar, en contactos relativamente prolongados más que en exposiciones fugaces. Los estudios de seroprevalencia muestran que la práctica totalidad de los adultos ha tenido contacto con el organismo en algún momento de su vida, con reinfecciones frecuentes que no dejan inmunidad duradera. El interés por esta bacteria fue más allá de la infección respiratoria aguda. Desde los años noventa se investigó su posible papel en la aterosclerosis, después de detectarse material del organismo en placas de aterosclerosis extraídas de arterias coronarias. La hipótesis generó una línea de investigación intensa, aunque los ensayos clínicos posteriores no confirmaron que tratar la infección modificara el curso de la enfermedad cardiovascular. Bacteria clamidial del pulmón, del latín pneumonia. Es el único de los tres nombres de especie del género que describe directamente el órgano al que afecta, en vez de una enfermedad concreta o el animal reservorio. El nombre provisional del organismo antes de 1989, formado por las siglas de sus dos aislados fundadores, TW-183 y AR-39. Grayston y su equipo lo mantuvieron en la literatura varios años antes de proponer la especie formal. Prácticamente. Las encuestas serológicas encuentran anticuerpos frente al organismo en la mayoría de la población adulta, en todas las regiones estudiadas. No. La psitacosis la causa Chlamydia psittaci, una especie distinta con reservorio en las aves. Chlamydia pneumoniae se transmite de persona a persona y no tiene relación con ningún animal. Para situar Chlamydia pneumoniae dentro de su grupo, puede consultar:Qué es Chlamydia pneumoniae
Cómo se identifica en el laboratorio
Dónde vive y cómo se transmite
Preguntas frecuentes
¿Qué significa el nombre Chlamydia pneumoniae?
¿Qué es la cepa TWAR?
¿Todo el mundo se infecta alguna vez?
¿Es lo mismo que la psitacosis?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026