DICCIONARIO MÉDICO
Chlamidia
Chlamidia (o clamidia, en su adaptación al español) es un género de bacterias gramnegativas de parasitismo intracelular obligado pertenecientes al orden Chlamydiales. Tres especies tienen importancia patógena en el ser humano: Chlamydia trachomatis, Chlamydia pneumoniae y Chlamydia psittaci. Constituyen uno de los agentes infecciosos de mayor prevalencia a escala mundial. Las clamidias son bacterias que no pueden multiplicarse fuera de la célula que las alberga. Dependen del huésped para obtener metabolitos que por sí mismas no son capaces de sintetizar, en particular el ATP, la molécula que las células utilizan como moneda energética. Esta dependencia las convierte en parásitos intracelulares obligados, una condición que durante décadas hizo que se las confundiera con virus. Solo a partir de los años cincuenta del siglo XX quedó establecida su naturaleza bacteriana, al demostrarse que poseen ambas moléculas de ácido nucleico (ADN y ARN), pared celular con estructura gramnegativa y sensibilidad a ciertos antibióticos. El nombre del género procede del griego χλαμύς, χλαμύδος (khlamys, khlamydos), que designaba un manto corto utilizado por los soldados y jinetes griegos. La imagen alude a la inclusión citoplasmática que la bacteria forma dentro de la célula infectada, visible al microscopio como una estructura redondeada envuelta en una membrana vacuolar, semejante a un cuerpo cubierto por un manto. Fue el microbiólogo chino Tang Fei-fan quien, en 1957, logró el primer aislamiento del agente del tracoma en cultivo celular, un paso que resultaría decisivo para la clasificación taxonómica del género. Lo que distingue a las clamidias de la mayoría de las bacterias es su ciclo de multiplicación, que alterna entre dos formas morfológicamente diferentes. El cuerpo elemental, de unos 0,2 a 0,3 micras de diámetro, es la forma extracelular: metabólicamente inerte pero resistente al medio ambiente, capaz de adherirse a las células epiteliales del huésped y penetrar en ellas. Una vez dentro, el cuerpo elemental se transforma en cuerpo reticulado, mayor (0,8 micras) y metabólicamente activo, que se divide por fisión binaria dentro de una vacuola membranosa llamada inclusión. Todo el proceso dura entre 48 y 72 horas. Al final de ese ciclo, los cuerpos reticulados se reorganizan en nuevos cuerpos elementales que se liberan al romperse la célula, listos para infectar células vecinas. Esa vacuola repleta de microorganismos es precisamente la que, teñida con Giemsa, recuerda un manto envolvente y motivó el nombre genérico. Chlamydia trachomatis es la especie de mayor relevancia clínica. Se subdivide en unos 20 serotipos (serovares), agrupables según el tipo de enfermedad que producen: los serotipos A, B, Ba y C causan tracoma, una queratoconjuntivitis crónica que sigue siendo la primera causa prevenible de ceguera infecciosa en el mundo; los serotipos D a K son responsables de infecciones genitourinarias que se transmiten por contacto sexual; y los serotipos L1, L2 y L3 provocan linfogranuloma venéreo, una infección con afectación ganglionar marcada. Conviene señalar que la infección genital por C. trachomatis cursa de forma asintomática en una proporción elevada de casos (se estima que más de la mitad de las mujeres infectadas y alrededor de un tercio de los varones no presentan manifestaciones clínicas), lo que facilita la transmisión inadvertida y explica su alta prevalencia global. Chlamydia pneumoniae se transmite por vía respiratoria y produce cuadros de neumonía atípica, faringitis y bronquitis, sobre todo en adultos jóvenes. Más del 40 % de la población adulta posee anticuerpos frente a esta especie, lo que indica un contacto muy frecuente. Se la ha investigado también como posible factor en la patogenia de la aterosclerosis, aunque su papel causal no se ha confirmado de manera definitiva. Chlamydia psittaci es un patógeno animal que infecta sobre todo a aves (psitácidas, palomas, aves de corral). El ser humano puede contraer la infección (psitacosis u ornitosis) por inhalación de partículas procedentes de las secreciones o excrementos de aves infectadas. La transmisión entre personas se ha descrito en casos aislados, pero no es la norma. La forma chlamidia conserva la transliteración latina del griego χλαμύς. En español corriente se prefiere clamidia, sin h y con una sola i, que es la adaptación recogida por los principales diccionarios médicos en lengua española. Ambas grafías coexisten en la literatura científica. Bacterias. El hecho de que necesiten crecer dentro de las células del huésped llevó a clasificarlas erróneamente como virus durante buena parte de la primera mitad del siglo XX. Tienen pared celular, ADN y ARN propios, se dividen por fisión binaria y responden a determinados antibióticos. No exactamente. El tracoma es una enfermedad ocular crónica causada por determinados serotipos (A a C) de Chlamydia trachomatis. La infección genital por clamidia, que es la acepción más extendida en el uso coloquial, la producen otros serotipos de la misma especie (D a K). Todas son clamidias, pero no todas producen tracoma. Son infecciones distintas causadas por microorganismos diferentes (Chlamydia trachomatis frente a Neisseria gonorrhoeae), pero producen un espectro clínico parecido en las vías genitourinarias. De hecho, la coinfección es frecuente: cuando se detecta una de las dos, es habitual investigar la otra. Si desea profundizar en conceptos asociados a las clamidias, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es Chlamydia
Ciclo vital: del cuerpo elemental al cuerpo reticulado
Especies patógenas en el ser humano
Preguntas frecuentes
¿Por qué el slug de esta entrada usa la grafía "chlamidia"?
¿Son las clamidias virus o bacterias?
¿Es lo mismo clamidia que tracoma?
¿Qué relación tiene la clamidia con la gonorrea?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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