DICCIONARIO MÉDICO
Cefotaxima
La cefotaxima es un antibiótico betalactámico de la familia de las cefalosporinas de tercera generación, de administración exclusivamente intravenosa o intramuscular. Fue una de las primeras moléculas de su generación en comercializarse, a comienzos de la década de 1980, y sigue empleándose hoy por su capacidad de alcanzar el líquido que rodea el encéfalo y la médula espinal cuando las meninges están inflamadas. Su código en la clasificación ATC es J01DD01. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). Las cefalosporinas deben su nombre al hongo del que se aisló la primera de ellas, Cephalosporium acremonium, hoy reclasificado como Acremonium chrysogenum. El término procede del griego kephalé, cabeza, y sporá, semilla, en alusión a la forma de las estructuras reproductoras del hongo. En 1948, el científico italiano Giuseppe Brotzu localizó ese hongo en aguas residuales de la costa de Cerdeña y observó que su cultivo inhibía el crecimiento de varias bacterias patógenas. De aquel hallazgo derivaron, tras años de purificación química, las cefalosporinas semisintéticas que se usan en la actualidad. La cefotaxima incorporó una cadena lateral de tipo aminotiazolil-oxima que la volvió mucho más resistente a las betalactamasas de numerosas bacterias gramnegativas, ampliando su espectro frente a especies que las cefalosporinas más antiguas no alcanzaban. No se absorbe de forma apreciable por vía digestiva, así que su administración es siempre parenteral. Su semivida plasmática es de aproximadamente una hora, y su metabolito activo, la desacetilcefotaxima, conserva parte de la actividad antibacteriana durante algo más de tiempo. Cuando las meninges están inflamadas, la cefotaxima alcanza en el líquido cefalorraquídeo concentraciones que superan la necesaria para frenar el crecimiento de numerosas bacterias gramnegativas entéricas, algo que no logran los antibióticos betalactámicos más antiguos. Esta propiedad la convirtió, ya en los años ochenta, en una alternativa de referencia frente a infecciones graves del sistema nervioso central causadas por microorganismos de ese tipo. Fuera del cerebro, se distribuye ampliamente por secreciones bronquiales, hueso, bilis y líquido peritoneal. Su vida media corta obliga a administrarla varias veces al día. Otras cefalosporinas de tercera generación, con eliminación más lenta, permiten espaciar más las administraciones. Es, en cierto modo, el precio de una molécula que se metaboliza y se elimina con rapidez: mayor frecuencia de administración a cambio de una acumulación mínima en el organismo. No se absorbe de forma significativa en el tubo digestivo, de modo que una presentación oral no lograría concentraciones útiles en sangre. Por eso su uso queda limitado al ámbito hospitalario o a la administración supervisada por vía intravenosa o intramuscular. Es el principal producto de la transformación hepática de la cefotaxima. Conserva parte de la capacidad para eliminar bacterias y contribuye al efecto conjunto del tratamiento, aunque es algo menos potente que la molécula original. Ambas son cefalosporinas de tercera generación con un espectro muy parecido, pero la ceftriaxona tiene una semivida mucho más larga, lo que permite administrarla una sola vez al día. La cefotaxima, con una semivida en torno a la hora, debe administrarse con mayor frecuencia. Si desea ampliar información sobre este antibiótico y su familia, puede consultar:Qué es la cefotaxima
Penetración en el sistema nervioso central
Preguntas frecuentes
¿Por qué no existe la cefotaxima en pastillas?
¿Qué es la desacetilcefotaxima?
¿En qué se diferencia de la ceftriaxona?
Referencias
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