DICCIONARIO MÉDICO

Biomicroscopía

La biomicroscopía es la técnica de exploración oftalmológica que se realiza con la lámpara de hendidura (biomicroscopio). Permite examinar en tres dimensiones y con alto aumento las estructuras del globo ocular, desde los párpados y la conjuntiva hasta la retina, mediante distintas técnicas de iluminación. Constituye la exploración básica de toda consulta oftalmológica.

Qué es la biomicroscopía

Se trata de la técnica de examen ocular que emplea un microscopio binocular estereoscópico combinado con una fuente de luz dirigida para observar con detalle y en relieve las estructuras del ojo. El nombre del procedimiento resulta transparente: se forma con el griego βίος (bíos), "vida" (porque se explora un tejido vivo, no una muestra fijada en el laboratorio), y μικροσκοπία (mikroscopía), del griego μικρός (mikrós), "pequeño", y σκοπεῖν (skopeîn), "observar". "Observación microscópica de lo vivo", literalmente.

Los sinónimos en uso son biomicroscopía con lámpara de hendidura, examen con lámpara de hendidura y, de forma abreviada, simplemente lámpara de hendidura, aunque esta última denominación designa propiamente el instrumento y no la técnica. La diferencia no es menor: el diccionario desarrolla el instrumento en la entrada dedicada a la lámpara de hendidura y la técnica en la presente.

Origen del biomicroscopio

En 1911, el oftalmólogo sueco Allvar Gullstrand, el mismo año en que recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina, presentó un sistema de iluminación en hendidura para explorar el ojo. Cinco años más tarde, el ingeniero óptico Otto Henker, de la casa Zeiss, combinó aquella fuente de luz con un microscopio binocular previo de Siegfried Czapski, creando el primer biomicroscopio de hendidura propiamente dicho. El instrumento ha evolucionado mucho desde entonces (sistemas LED, cámaras digitales acopladas, software de documentación), pero el principio de Gullstrand sigue intacto: un haz de luz modulable que atraviesa los tejidos transparentes del ojo y produce un corte óptico visible.

Corte óptico y exploración del segmento anterior

Lo que distingue a la biomicroscopía de otras exploraciones oculares es su capacidad para obtener secciones ópticas de los tejidos transparentes. Cuando el haz de la lámpara se estrecha al máximo hasta formar la hendidura luminosa que da nombre al instrumento, la lámina de luz atraviesa la córnea o el cristalino y produce una sección visible que permite distinguir capas internas, localizar opacidades y evaluar su profundidad. Ningún otro instrumento de consulta ofrece esto de forma tan inmediata.

El examen es rápido, indoloro y no invasivo. El paciente se sienta frente al biomicroscopio, apoya el mentón y la frente en un soporte que mantiene la cabeza estable, y el oftalmólogo se sitúa enfrente para examinar el ojo a través del microscopio binocular mientras dirige el haz de luz sobre las estructuras que desea explorar. La exploración del segmento anterior (párpados, conjuntiva, córnea, iris, cristalino) se realiza sin preparación previa. Para el segmento posterior (retina, papila óptica, humor vítreo), el oftalmólogo instila unas gotas midriáticas que dilatan la pupila y emplea lentes auxiliares de alta potencia.

Técnicas de iluminación del biomicroscopio

La biomicroscopía no es un examen único, sino un repertorio de técnicas que el oftalmólogo emplea de forma secuencial. La iluminación difusa utiliza un haz ancho y atenuado para obtener una visión panorámica del segmento anterior, útil como primer paso orientativo. La iluminación directa focal proyecta la hendidura estrecha sobre la estructura que se examina, produciendo el corte óptico característico.

Después están las técnicas que aprovechan la óptica del propio ojo. La retroiluminación dirige el haz hacia una estructura profunda (por ejemplo, la retina) para que la luz reflejada ilumine "desde atrás" las capas anteriores; es particularmente eficaz para detectar opacidades incipientes del cristalino que la iluminación directa no revelaría. La reflexión especular aprovecha el ángulo en el que la luz rebota como en un espejo sobre la superficie corneal posterior, y permite evaluar la calidad del endotelio. Y la dispersión escleral dirige la luz hacia el limbo esclerocorneal para que se transmita por el interior de la córnea, haciendo visibles depósitos o cicatrices que de otro modo pasarían desapercibidos.

A estas técnicas básicas puede añadirse la instilación de fluoresceína sódica, un colorante inocuo que, observado con filtro azul cobalto, emite fluorescencia verde brillante en las zonas donde el epitelio corneal está erosionado. Si se acopla un tonómetro de aplanación al biomicroscopio, puede medirse la presión intraocular (tonometría) durante el mismo examen. Y colocando una lente de contacto especial sobre el ojo, el oftalmólogo realiza una gonioscopía para visualizar el ángulo iridocorneal, una estructura clave para valorar el riesgo de glaucoma.

Biomicroscopía ultrasónica

La biomicroscopía convencional depende de la transparencia de los medios oculares: si la córnea es opaca o hay un hifema denso, la luz no pasa. La biomicroscopía ultrasónica (BMU) resuelve esa limitación empleando ultrasonidos de alta frecuencia (habitualmente entre 35 y 50 MHz) que penetran los tejidos con independencia de su transparencia óptica. La BMU permite visualizar estructuras que la lámpara de hendidura no alcanza, como la cara posterior del iris, el cuerpo ciliar o un ángulo iridocorneal completamente cerrado. No sustituye a la biomicroscopía convencional; la complementa en situaciones concretas.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra biomicroscopía?

Del griego βίος (bíos), "vida", μικρός (mikrós), "pequeño", y σκοπεῖν (skopeîn), "observar". Significa literalmente "observación microscópica de lo vivo". Se denomina así porque explora tejidos vivos del ojo del paciente, no una muestra histológica fijada, con aumento microscópico.

¿Es lo mismo que un examen con lámpara de hendidura?

Sí. Las dos expresiones designan el mismo procedimiento.

¿Duele la biomicroscopía?

No. El paciente solo debe mantenerse quieto con el mentón apoyado en el soporte. Si se instilan gotas para dilatar la pupila, estas pueden causar visión borrosa y sensibilidad a la luz durante unas horas, pero el propio examen no produce molestias.

¿En qué se diferencia de la oftalmoscopía?

El oftalmoscopio es un instrumento portátil que permite una visión directa del fondo del ojo (retina, papila, vasos), pero no produce cortes ópticos del segmento anterior. Se emplea sobre todo para la exploración rápida de la retina y como instrumento de cribado. La biomicroscopía, en cambio, ofrece secciones ópticas de los tejidos transparentes anteriores con un aumento y una resolución que el oftalmoscopio no alcanza. Cuando la exploración retiniana precisa documentar la circulación vascular, se recurre a la angiografía fluoresceínica, una técnica complementaria a ambas.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Examen con lámpara de hendidura. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. American Academy of Ophthalmology. ¿Qué es una lámpara de hendidura?. Salud ocular.
  3. Instituto Nacional del Ojo (NEI), Institutos Nacionales de Salud. Hágase un examen de los ojos con dilatación de las pupilas.
  4. Real Academia Española. Microscopio. Diccionario de la lengua española, 23.ª edición.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la biomicroscopía, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Lámpara de hendidura: el instrumento con el que se realiza la biomicroscopía.
  • Córnea: estructura transparente anterior del ojo, explorable en corte óptico.
  • Cristalino: lente interna del ojo, evaluable por biomicroscopía para la localización de opacidades.
  • Catarata: opacificación del cristalino, clasificable por capas mediante biomicroscopía.
  • Tonometría: medición de la presión intraocular, realizable acoplando un tonómetro al biomicroscopio.
  • Gonioscopía: exploración del ángulo iridocorneal con lente de contacto sobre la lámpara.
  • Paquimetría: medición del espesor corneal, complementaria a la biomicroscopía.
  • Conjuntivitis: inflamación de la conjuntiva evaluable con la lámpara de hendidura.
  • Queratitis: inflamación corneal en la que la biomicroscopía con fluoresceína resulta especialmente útil.

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