DICCIONARIO MÉDICO
Balón de Sengstaken-Blakemore
La sonda de Sengstaken-Blakemore es un dispositivo de taponamiento esofagogástrico diseñado para el control temporal de las hemorragias por varices esofágicas. Consta de un tubo nasogástrico de triple luz con dos balones inflables (uno gástrico y otro esofágico) y un canal de aspiración. Aunque su uso ha disminuido con la llegada de los abordajes endoscópicos y farmacológicos, sigue siendo un recurso de emergencia cuando otras medidas no consiguen detener el sangrado. Las varices esofágicas son dilataciones venosas del esófago distal que aparecen como consecuencia de la hipertensión portal, un aumento sostenido de la presión en el sistema de la vena porta. Cuando estas varices se rompen, la hemorragia resultante puede ser masiva y comprometer la vida del paciente en cuestión de minutos. En 1950, el neurocirujano Robert W. Sengstaken (n. 1923) y el cirujano Arthur H. Blakemore (1897-1970) describieron un tubo esofagogástrico de tres vías capaz de lograr hemostasia mecánica por compresión directa de las varices, y desde entonces el dispositivo lleva sus nombres. El principio que aplicaron no era del todo nuevo. Ya en 1930, Westphal había publicado el primer taponamiento con sonda esofágica para varices sangrantes, y en 1949 Patton y Johnson exploraron técnicas similares. Lo que Sengstaken y Blakemore aportaron fue un diseño integrado con dos balones independientes y un lumen de aspiración que permitía vigilar si el sangrado había cesado, todo en un solo dispositivo estandarizable. El dispositivo tiene una longitud aproximada de 95 cm y se fabrica en caucho o silicona. Los calibres más habituales oscilan entre 14 y 20 French. Sus elementos principales son tres luces y dos balones: Balón gástrico. Situado en el extremo distal, se infla dentro del estómago con 200 a 300 ml de aire (o agua destilada estéril, según el protocolo del centro). Una vez inflado, se tracciona suavemente la sonda hasta que el balón se ancla contra la unión gastroesofágica, comprimiendo las varices del fundus gástrico. Balón esofágico. Más largo y estrecho, se localiza por encima del gástrico. Solo se infla si el sangrado persiste tras el anclaje del balón gástrico. La presión de inflado debe monitorizarse con manómetro y no superar los 40 mmHg, para evitar necrosis de la mucosa esofágica. Lumen de aspiración gástrica. Permite drenar el contenido del estómago y valorar si la hemorragia continúa. Algunas modificaciones posteriores (como la sonda de Minnesota) incorporan un cuarto lumen para aspirar las secreciones esofágicas que se acumulan por encima del balón. La sonda de Sengstaken-Blakemore consigue controlar la hemorragia de forma inmediata en el 70 al 90 % de los casos. Sin embargo, se trata de un recurso temporal (puente), no de un procedimiento definitivo: las recidivas al retirar el taponamiento son frecuentes si no se instaura un abordaje complementario. Las guías clínicas actuales recomiendan no mantener los balones inflados más de 24 a 48 horas por el riesgo de úlceras por presión, necrosis esofágica o migración del balón a la hipofaringe con obstrucción de la vía aérea. Con la generalización de la ligadura endoscópica con bandas y la escleroterapia, y la disponibilidad de fármacos vasoactivos como la terlipresina y la somatostatina, el empleo de esta sonda ha disminuido de forma notable. Se reserva para situaciones de hemorragia masiva que no responde a medidas endoscópicas o farmacológicas, como puente hacia una intervención más definitiva. La sonda de Linton-Nachlas prescinde del balón esofágico y utiliza un balón gástrico de mayor volumen, lo que la hace más adecuada para varices del fundus gástrico aisladas. La sonda de Minnesota, ya mencionada, añade un cuarto lumen para aspiración esofágica. Ninguno de estos dispositivos debe confundirse con el balón de Fogarty, cuya función es extractiva (retirar trombos de vasos sanguíneos), ni con los balones de angioplastia o los intragástricos para el manejo de la obesidad. La especificidad de cada uno reside en su mecanismo: compresión hemostática en el caso de la Sengstaken-Blakemore. Robert W. Sengstaken fue un neurocirujano estadounidense nacido en 1923. Arthur H. Blakemore (1897-1970) fue un cirujano también estadounidense. Publicaron conjuntamente el diseño del dispositivo en 1950. Ambos trabajaban en el ámbito hospitalario de Nueva York en la época en que las hemorragias por varices esofágicas carecían de un recurso mecánico fiable. Sí, pero como recurso de rescate. Los abordajes endoscópicos y los fármacos vasoactivos han desplazado a la sonda como primera línea. Se emplea cuando esas medidas fracasan o no están disponibles, y como puente hasta una intervención más definitiva. Depende del tiempo de permanencia y de la presión de inflado. Los más graves incluyen la migración del balón esofágico hacia la hipofaringe (que puede causar asfixia), la rotura esofágica por sobrepresión, la necrosis mucosa por compresión prolongada y la neumonía por aspiración. Por eso se recomienda que la intubación endotraqueal preceda a la colocación de la sonda siempre que sea posible. Si desea profundizar en conceptos asociados a la sonda de Sengstaken-Blakemore, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la sonda de Sengstaken-Blakemore
Diseño y componentes
Posición actual del dispositivo
Diferenciación con otras sondas de taponamiento
Preguntas frecuentes
¿Quiénes fueron Sengstaken y Blakemore?
¿Sigue usándose esta sonda?
¿Cuáles son los riesgos principales?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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