DICCIONARIO MÉDICO
Avidina
La avidina es una glucoproteína tetramérica presente en la clara de huevo crudo de aves, reptiles y anfibios. Cada una de sus cuatro subunidades se une a una molécula de biotina (vitamina B7) con una constante de disociación del orden de 10-15 M, lo que convierte esta interacción en una de las más fuertes entre un ligando y una proteína que se conocen en la naturaleza fuera de los enlaces covalentes. La avidina se sintetiza en el oviducto de las aves y se deposita en la clara (albúmina) durante la formación del huevo. En un huevo de gallina supone apenas un 0,05 % de la proteína total de la clara, lo que equivale a unos 1,8 mg por unidad. Su masa molecular ronda los 66-69 kDa, de los cuales aproximadamente un 10 % corresponde a residuos glucídicos (manosa y N-acetilglucosamina), lo que la clasifica como glucoproteína. El nombre fue acuñado a partir del latín avĭdus ('ávido'), en alusión a la voracidad con la que se une a la biotina. Esther Eakin y sus colaboradores la aislaron por primera vez en 1940, en el curso de la investigación sobre un fenómeno entonces conocido como «lesión por clara de huevo» (egg white injury), observado inicialmente en ratas por Bateman en 1916. Aquellos animales, alimentados exclusivamente con clara cruda, desarrollaban dermatitis, pérdida de pelo y alteraciones neuromusculares que revertían al cocer el huevo o al suplementar la dieta con biotina. La avidina es un homotetrámero: sus cuatro subunidades son idénticas y cada una alberga un bolsillo de unión profundo en el que la biotina encaja con precisión. Las interacciones que estabilizan el complejo incluyen enlaces de hidrógeno múltiples, contactos de van der Waals y un cierre conformacional del lazo L3,4 de la proteína sobre la molécula de biotina una vez que esta se aloja en el sitio activo. El resultado es una Kd extraordinariamente baja, del orden de 10-15 M, que hace de esta unión la interacción no covalente más fuerte conocida entre una proteína y un ligando pequeño. La cocción del huevo desnaturaliza la avidina y destruye su capacidad de unión. Por eso el consumo de huevo cocido no plantea riesgo de deficiencia de biotina: la proteína pierde su estructura terciaria y ya no puede secuestrar la vitamina en el tubo digestivo. La ingesta habitual de huevo cocido no supone problema alguno. El escenario de riesgo, infrecuente en la práctica, es el consumo prolongado de grandes cantidades de clara cruda, que puede provocar una deficiencia de biotina al impedir su absorción intestinal. Los primeros indicios de esta relación se remontan a los experimentos de Bateman en 1916, y en 1939 el bioquímico húngaro Paul György confirmó la existencia de un factor protector al que denominó vitamina H (del alemán Haut, 'piel'), identificado después como biotina. La biotina es coenzima de varias carboxilasas que participan en la gluconeogénesis, la síntesis de ácidos grasos y el catabolismo de ciertos aminoácidos. Su déficit clínico se manifiesta con dermatitis periorificial, alopecia, conjuntivitis y, en casos graves, alteraciones neurológicas. Fuera del consumo de clara cruda, la carencia puede aparecer en personas con déficit congénito de biotinidasa o en pacientes con nutrición parenteral prolongada sin suplementación. Esa afinidad de la avidina por la biotina se ha convertido en un recurso de uso generalizado en los laboratorios de bioquímica, inmunología y biología molecular. El principio es simple: si se marca una molécula de interés con biotina (biotinilación), la avidina servirá para capturarla, detectarla o purificarla con una especificidad y una estabilidad que pocos sistemas igualan. Los ensayos de inmunohistoquímica, ciertos formatos de ELISA y las técnicas de purificación por afinidad recurren a este sistema con frecuencia. En la práctica, muchos laboratorios prefieren la estreptavidina (obtenida de Streptomyces avidinii) a la avidina nativa, porque carece de glucosilación y tiene un punto isoeléctrico cercano a la neutralidad, lo que reduce la unión inespecífica a superficies biológicas. El principio de unión, sin embargo, es el mismo. Del latín avĭdus ('ávido, voraz'). Se eligió ese nombre por la intensidad con la que la proteína se une a la biotina, una de las interacciones no covalentes más fuertes que se conocen. Depende de la cantidad y de la frecuencia. Un huevo crudo ocasional no plantea riesgo. La deficiencia puede aparecer cuando se consume clara cruda de forma abundante y sostenida durante semanas, un escenario poco habitual fuera de contextos experimentales o dietéticos extremos. Solo comparten raíz etimológica: ambas derivan del latín avĭdus. Conceptualmente son cosas distintas. La avidez inmunológica describe la fuerza global de unión entre un anticuerpo y su antígeno. La avidina es una proteína concreta de la clara de huevo. Si desea profundizar en conceptos asociados a la avidina, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la avidina
Bioquímica de la unión avidina-biotina
Relevancia nutricional
Aplicaciones biotecnológicas del sistema avidina-biotina
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra avidina?
¿Comer huevo crudo causa deficiencia de biotina?
¿Tiene relación la avidina con la avidez inmunológica?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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