DICCIONARIO MÉDICO
Autopsia psicológica
La autopsia psicológica es un método de investigación retrospectiva que reconstruye el perfil psicológico, el estado mental y las circunstancias vitales de una persona fallecida. Se utiliza principalmente cuando la manera de la muerte resulta equívoca y se necesita establecer si se trató de suicidio, accidente u homicidio. A pesar de lo que sugiere su nombre, la autopsia psicológica no implica ningún examen físico del cadáver. Es una investigación documental e interpersonal: se entrevista a familiares, allegados y profesionales sanitarios que trataron a la persona fallecida, se revisan historias clínicas y psiquiátricas, se analizan escritos personales, registros telefónicos y cualquier material que permita reconstruir cómo vivía, pensaba y se sentía el individuo antes de morir. El concepto surgió en los años cincuenta del siglo XX en Estados Unidos. Edwin Shneidman y Norman Farberow, cofundadores del Centro de Prevención del Suicidio de Los Ángeles, desarrollaron la técnica hacia 1958 cuando el jefe del servicio médico-forense de la ciudad les pidió ayuda para clasificar muertes ambiguas que no podía resolver con la sola autopsia física. Shneidman acuñó el término psychological autopsy para designar este procedimiento, que pronto se incorporó a la práctica forense estadounidense y, décadas después, al ámbito hispanohablante. El objetivo principal es establecer la manera de la muerte cuando esta resulta dudosa. Un caso típico: una persona aparece muerta por una caída desde altura, pero no hay nota de despedida ni testigos. La autopsia física determina que la causa de la muerte fue el politraumatismo; lo que no puede determinar es si la persona saltó voluntariamente, resbaló o fue empujada. Ahí entra la autopsia psicológica. Fuera de este uso estrictamente forense, la técnica se ha aplicado a la investigación epidemiológica del suicidio, a la evaluación de la capacidad testamentaria de personas ya fallecidas y, en ciertos ordenamientos jurídicos, a la determinación de si un accidente laboral tuvo componente psicológico previo. También ha contribuido a identificar factores de riesgo suicida en estudios de salud pública, aunque con las limitaciones inherentes a toda reconstrucción hecha sin poder entrevistar al sujeto. No existe un protocolo universal para la autopsia psicológica, pero sí varios modelos estandarizados. El más difundido en el contexto iberoamericano es el Modelo de Autopsia Psicológica Integrado (MAPI), diseñado en la década de 1990 por la psiquiatra cubana Teresita García Pérez. El MAPI estructura la exploración en cuatro dimensiones: mental, afectiva, psicosocial e interpersonal. Cada una se evalúa mediante entrevistas semiestructuradas a informantes clave, procurando que sean al menos tres personas del entorno cercano del fallecido y que las entrevistas se realicen en momentos distintos para reducir el sesgo de recuerdo. Otros modelos de referencia incluyen el protocolo de Ebert (1987), centrado en 26 categorías de información, y las guías de la Asociación Americana de Suicidología, que recomiendan recopilar datos sobre antecedentes psiquiátricos, consumo de sustancias, eventos vitales recientes, expresiones verbales o escritas de intención suicida y acceso a medios letales. La autopsia médico-legal examina el cuerpo físico del fallecido para establecer la causa orgánica de la muerte. La autopsia psicológica, en cambio, no toca el cadáver: trabaja con testimonios, documentos y registros. Ambas se complementan. La primera responde al "de qué" murió la persona; la segunda intenta responder al "por qué" en el plano del comportamiento y la motivación. Habitualmente un psicólogo forense o un psiquiatra con formación pericial. En algunos países, como Cuba, la realizan equipos multidisciplinares que incluyen además trabajadores sociales y criminólogos. Depende del ordenamiento jurídico. En varios países de América Latina y en Estados Unidos se admite como prueba pericial, siempre que cumpla los estándares de rigor metodológico exigidos por el tribunal. En España su uso es menos frecuente, aunque va ganando reconocimiento. En 1958, en el Centro de Prevención del Suicidio de Los Ángeles. Edwin Shneidman y Norman Farberow la desarrollaron a petición del servicio médico-forense del condado para clasificar muertes cuya manera no podía establecerse solo con el examen físico del cadáver. Si desea profundizar en conceptos asociados a la autopsia psicológica, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la autopsia psicológica
Objetivos y ámbito de aplicación
El modelo MAPI
Diferencias con la autopsia médico-legal
Preguntas frecuentes
¿Quién realiza una autopsia psicológica?
¿Se puede usar como prueba en un juicio?
¿Cuándo se originó esta técnica?
Referencias
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