DICCIONARIO MÉDICO
Antivitamina
Una antivitamina es toda sustancia, natural o sintética, capaz de impedir que una vitamina cumpla su función biológica en el organismo. Se clasifican dentro de los antinutrientes y pueden actuar por mecanismos muy distintos: desde la degradación directa de la vitamina hasta el bloqueo competitivo de su receptor. El término se forma con el prefijo griego ἀντί (antí, «contra») y el latín medieval vitamina, voz acuñada en 1912 por el bioquímico polaco Casimir Funk a partir de vita («vida») y amina, porque Funk creyó inicialmente que todas las sustancias esenciales para la vida contenían un grupo amino. La suposición resultó errónea (muchas vitaminas no son aminas), pero la palabra se mantuvo. En bioquímica nutricional, una antivitamina es cualquier compuesto que reduce la biodisponibilidad o la actividad de una vitamina. Algunas se encuentran de forma natural en alimentos vegetales y animales; otras son moléculas sintéticas diseñadas con fines farmacológicos. La avidina presente en la clara de huevo crudo, por ejemplo, se une con gran afinidad a la biotina (vitamina B7) y forma un complejo tan estable que el intestino no puede absorber la vitamina. El calor desnaturaliza la avidina, razón por la cual el huevo cocido no plantea ese problema. Las antivitaminas no operan todas del mismo modo. Un primer grupo lo forman las que destruyen la vitamina por vía enzimática: la tiaminasa I, presente en ciertos pescados y crustáceos crudos, rompe la molécula de tiamina (vitamina B1) y la inutiliza antes de que pueda absorberse. Poblaciones con alto consumo de pescado crudo han presentado históricamente déficits de tiamina atribuibles a esta enzima. Otro mecanismo consiste en la formación de complejos insolubles que secuestran a la vitamina e impiden su paso a través de la mucosa intestinal; la avidina ya mencionada es el caso más conocido. Existe, por último, un tercer mecanismo que resulta particularmente relevante en farmacología: el antagonismo competitivo. Ciertas moléculas presentan una estructura tan parecida a la de la vitamina que ocupan su lugar en los receptores o en las enzimas que la utilizan como cofactor, pero sin ejercer su función. Los anticoagulantes derivados de la cumarina, que bloquean el ciclo de la vitamina K, funcionan precisamente así. En condiciones normales, las antivitaminas presentes en la dieta no representan un riesgo significativo. La cocción destruye la mayor parte de ellas, y una alimentación variada compensa con creces las pequeñas pérdidas que pudieran ocasionar. Solo cuando el consumo de un alimento crudo es habitual y prolongado pueden generarse carencias apreciables (el déficit de biotina por ingesta diaria de clara cruda es un ejemplo clásico, aunque infrecuente). Desde la farmacología, la perspectiva es distinta. Los antagonistas de la vitamina K (conocidos clínicamente como antivitaminas K) se emplean deliberadamente para reducir la coagulación sanguínea en pacientes con riesgo de trombosis. El niacinógeno del maíz, que impide la absorción de la vitamina B3, fue responsable de epidemias de pelagra en poblaciones que dependían casi exclusivamente de este cereal. Las culturas mesoamericanas resolvieron el problema hace milenios sin saberlo, al remojar el maíz en agua de cal (un proceso conocido como nixtamalización) que inactiva el niacinógeno. Del prefijo griego ἀντί («contra») y de vitamina, término que Casimir Funk propuso en 1912. La composición es directa: sustancia que se opone a la acción de una vitamina. No, salvo circunstancias muy concretas. La cocción destruye la mayoría y una dieta variada minimiza cualquier efecto. Solo el consumo reiterado de alimentos crudos ricos en antivitaminas (pescado crudo con tiaminasa, claras de huevo sin cocinar) puede generar déficits clínicos. No. La avitaminosis es el estado clínico de carencia de una vitamina; la antivitamina es la sustancia que puede provocar esa carencia al interferir con la absorción o el metabolismo de la vitamina. Una es la causa potencial; la otra, la consecuencia. Algunos sí. Los anticoagulantes orales clásicos actúan como antagonistas de la vitamina K: impiden que esta vitamina participe en la síntesis hepática de varios factores de coagulación. Por eso se les denomina, en la práctica clínica, antivitaminas K. No todos los anticoagulantes modernos emplean ese mecanismo. Si desea profundizar en conceptos vinculados a las antivitaminas, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es una antivitamina
Mecanismos de acción de las antivitaminas
Relevancia nutricional y farmacológica
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra antivitamina?
¿Las antivitaminas de los alimentos son peligrosas?
¿Es lo mismo una antivitamina que una avitaminosis?
¿Los medicamentos anticoagulantes son antivitaminas?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026