DICCIONARIO MÉDICO
Anticuerpo antiLa
El anticuerpo anti-La es un autoanticuerpo dirigido contra la proteína La (también llamada SS-B), una fosfoproteína nuclear de 48 kDa que participa en la maduración de los transcritos de la ARN polimerasa III. Se detecta en el 40-90 % de los pacientes con síndrome de Sjögren y en el 10-15 % de los pacientes con lupus eritematoso sistémico. Su denominación alternativa, anti-SS-B, procede de Sjögren syndrome antigen B. Forma parte de los anticuerpos antinucleares (ANA), encuadrado en el subgrupo de anticuerpos contra antígenos nucleares extraíbles (ENA). El nombre «La» es, como en el caso del anti-Ro, un epónimo del primer paciente en cuyo suero se identificó esta reactividad. La sigla SS-B (Sjögren syndrome antigen B) se acuñó en paralelo por otro grupo de investigación que catalogó el antígeno dentro del perfil serológico del síndrome de Sjögren. Ambas designaciones se emplean indistintamente. La proteína La/SS-B se une a los extremos 3' ricos en uridina de los transcritos nacientes de la ARN polimerasa III (ARN transferente, ARN 5S, pequeños ARN nucleares) y facilita su procesamiento y estabilidad. Está presente tanto en el núcleo como, en menor proporción, en el citoplasma de las células. Un rasgo característico del anti-La es que rara vez aparece en solitario: prácticamente siempre se acompaña de positividad para el anti-Ro. La inversa, en cambio, no se cumple; muchos pacientes tienen anti-Ro positivo sin que el anti-La sea detectable. Cuando ambos autoanticuerpos coinciden, la probabilidad de que el cuadro clínico subyacente sea un síndrome de Sjögren aumenta considerablemente frente a la presencia aislada de anti-Ro. En el lupus eritematoso sistémico, la positividad conjunta de anti-Ro y anti-La se ha asociado a formas con menos afectación renal que las que presentan solo anti-Ro o anti-dsDNA. Algunos autores han sugerido que la presencia del anti-La podría ejercer un efecto modulador sobre la nefritis lúpica, aunque el mecanismo de esa protección relativa no está establecido con certeza. No conviene, en cualquier caso, interpretar la presencia de anti-La como garantía de un curso benigno. «La» proviene de las iniciales del paciente en cuyo suero se descubrió el anticuerpo. «SS-B» lo cataloga como el segundo antígeno (B) del perfil serológico del síndrome de Sjögren, tras el SS-A (Ro). Ambos nombres se consolidaron antes de saberse que aludían a la misma proteína. Es muy infrecuente. En la inmensa mayoría de las series clínicas, los pacientes con anti-La también presentan anti-Ro. La situación inversa (anti-Ro sin anti-La) es, en cambio, frecuente. Esta asimetría ayuda a interpretar los perfiles: si el anti-La aparece solo, conviene verificar el resultado con el laboratorio antes de darle significado clínico. Su papel es menor que el del anti-Ro en este contexto. El lupus neonatal y el bloqueo cardíaco congénito se asocian con la presencia de anti-Ro, con o sin anti-La acompañante. Algunos estudios sugieren que la coexistencia de anti-La no modifica de manera sustancial el riesgo de bloqueo cardíaco ya atribuido al anti-Ro. Si desea profundizar en conceptos vinculados al anticuerpo anti-La, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el anticuerpo anti-La
Relación con el anticuerpo anti-Ro y significado clínico
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama «La» y también «SS-B»?
¿Puede haber anti-La positivo sin anti-Ro?
¿El anti-La tiene relevancia durante el embarazo?
Referencias
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