DICCIONARIO MÉDICO
Ancylostoma duodenale
Ancylostoma duodenale es uno de los dos anquilostomas que parasitan al ser humano y, con ello, uno de los responsables de la anquilostomiasis. Se le conoce como el anquilostoma del Viejo Mundo. El gusano adulto, de alrededor de un centímetro, se fija a la pared del intestino delgado mediante una boca dentada y se alimenta de la sangre que extrae de la mucosa. Sostenida en el tiempo, esa pérdida de sangre acaba produciendo anemia. Su nombre reúne la forma de gancho de su boca con el tramo del intestino donde durante mucho tiempo se creyó que residía. Ancylostoma duodenale Anquilostoma del Viejo Mundo Tipo: helminto (gusano) Clase: nematodo Transmisión: penetración por la piel y también por vía oral Reservorio: humano Patogenicidad: primario Enfermedades: anquilostomiasis Ancylostoma duodenale es un nematodo del género Ancylostoma, la familia de los anquilostomas. Es uno de los pocos que usa al ser humano como huésped definitivo: el gusano vive, se reproduce y pone huevos dentro del intestino de la persona a la que parasita. Por su distribución clásica en el sur de Europa, el norte de África, Oriente Medio y Asia, recibió el apodo de anquilostoma del Viejo Mundo, frente a Necator americanus, descrito más tarde en el continente americano. El nombre combina el griego ankýlos, curvado o en forma de gancho, con stóma, boca, y el latín duodenale, del duodeno. Ese apellido resultó ser algo engañoso. El gusano adulto se instala sobre todo en el yeyuno, el tramo medio del intestino delgado, y con menos frecuencia en el duodeno. La denominación quedó fijada antes de que se conociera bien dónde vivía. Es un gusano pequeño, de color rosado o blanquecino, con el cuerpo curvado en una forma que recuerda a la letra C. La hembra supera al macho en tamaño, y este último lleva en el extremo posterior una bolsa copuladora ensanchada en abanico. La marca que lo identifica está en la boca: una cápsula bucal con dos pares de dientes afilados en el borde, cuatro en total, con los que se agarra a la mucosa intestinal. Ese detalle sirve para separarlo de sus parientes. Necator americanus sustituye los dientes por placas cortantes y dibuja una curva doble, en forma de S. Dentro del propio género, el número de pares de dientes ordena a las especies: uno en Ancylostoma braziliense, dos en A. duodenale y tres en A. caninum. Su único reservorio es la persona. Los huevos abandonan el cuerpo con las heces y, en un suelo templado y húmedo, maduran hasta liberar la larva infectante. Cuando esta encuentra la piel descalza, la atraviesa, alcanza la sangre y sigue un viaje llamativo: llega a los pulmones, sube por la tráquea, se deglute y desemboca en el intestino, donde por fin se convierte en adulto. Una hembra puede eliminar decenas de miles de huevos al día. Frente a otros anquilostomas, A. duodenale tiene una baza añadida. Sus larvas no dependen solo de la piel: también infectan si se ingieren con agua o alimentos, y se ha descrito su paso de la madre al hijo. Esa doble vía, cutánea y oral, amplía sus oportunidades de contagio y explica en parte por qué produce más pérdida de sangre por gusano que Necator. Instalado en el intestino, el gusano se alimenta de sangre de forma continuada. Cuando los ejemplares son numerosos y la infección se prolonga, esa sangría silenciosa termina agotando las reservas de hierro del organismo. El resultado es la anquilostomiasis, la enfermedad que A. duodenale comparte con Necator americanus y cuyo rasgo más conocido es la anemia. Fue precisamente este gusano el que la medicina del siglo XIX identificó detrás de la anemia de los mineros. El parásito tiene fecha y nombre de descubridor. En 1838, el médico italiano Angelo Dubini lo encontró durante la autopsia de una mujer en Milán, y años después, en 1843, lo describió y lo bautizó. Faltaba entender cómo llegaba al intestino. Ese enigma lo resolvió a finales del siglo XIX el parasitólogo Arthur Looss, que se infectó por accidente al derramar un cultivo de larvas sobre su propia piel y, al notar la irritación, dedujo que la vía de entrada era cutánea. Boca en gancho del duodeno. Une el griego ankýlos, curvado, con stóma, boca, y el latín duodenale. El apellido es algo impreciso, porque el gusano vive sobre todo en el yeyuno. En la boca y en la vía de entrada. A. duodenale tiene dos pares de dientes y puede infectar por la piel y por la boca; Necator posee placas cortantes y entra solo a través de la piel. Los dos causan la misma enfermedad intestinal. Por su distribución histórica en Europa, el norte de África, Oriente Medio y Asia, la mitad oriental del mundo conocido cuando se describió. Necator americanus, identificado después en América, quedó como el anquilostoma del Nuevo Mundo. No de forma directa. El gusano necesita que sus huevos maduren en el suelo antes de volver a infectar. Sin ese paso por la tierra, el ciclo se interrumpe, y por eso la enfermedad se asocia a la falta de saneamiento y al caminar descalzo. Para situar Ancylostoma duodenale dentro de su grupo, puede consultar:Qué es Ancylostoma duodenale
Cómo es y cómo se reconoce
Dónde vive y cómo se transmite
La enfermedad que produce
Un hallazgo en Milán
Preguntas frecuentes
¿Qué significa Ancylostoma duodenale?
¿En qué se diferencia de Necator americanus?
¿Por qué se le llama anquilostoma del Viejo Mundo?
¿Se contagia de persona a persona directamente?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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