DICCIONARIO MÉDICO

Agujetas

Las agujetas, denominadas en terminología médica dolor muscular de aparición tardía (DMAT) o mialgia diferida, son la molestia dolorosa que aparece en la musculatura esquelética entre 12 y 72 horas después de un esfuerzo físico al que el cuerpo no está habituado. Se producen por microlesiones en las fibras musculares y la respuesta inflamatoria reparadora que sigue a esas roturas microscópicas.

Qué son las agujetas

Con el término agujetas se designa el dolor muscular sordo, difuso y a veces incapacitante que sobreviene horas después de someter a la musculatura a un trabajo al que no estaba adaptada. En la literatura anglosajona se conoce como DOMS (delayed onset muscle soreness) y en textos médicos en español se emplean indistintamente las expresiones mialgia diferida, dolor muscular de aparición tardía y, con menor frecuencia, envaramiento.

La voz agujeta procede del diminutivo de aguja. Originalmente designaba la correa o cinta rematada con herretes puntiagudos que servía para sujetar prendas de vestir, y el Diccionario de la Real Academia Española todavía recoge esa acepción como primera. El salto semántico hacia el dolor muscular se explica porque quienes lo padecen describen una sensación de pinchazos finos repartidos por el músculo afectado, como si les clavasen pequeñas agujas. La RAE define las agujetas, en plural, como el "dolor muscular tras un esfuerzo no habitual e intenso".

En 1902, el fisiólogo Theodore Hough publicó en el American Journal of Physiology la primera descripción sistemática de este fenómeno. Hough concluyó que el dolor tenía su origen en roturas dentro del propio músculo, una hipótesis que, con matices, sigue siendo la más aceptada más de un siglo después.

Microlesiones musculares y respuesta inflamatoria

Cuando un músculo trabaja por encima de la carga a la que está acondicionado, sobre todo durante contracciones excéntricas (aquellas en las que la fibra muscular se alarga mientras genera fuerza), se producen microrroturas en las líneas Z de las sarcómeras. Este daño estructural es microscópico y no equivale a un desgarro ni a una distensión muscular propiamente dicha, pero basta para desencadenar una cascada de eventos que explican el dolor posterior.

El calcio almacenado en el retículo sarcoplásmico se acumula en las zonas dañadas porque la célula, con su maquinaria energética comprometida, no consigue rebombearlo con la rapidez necesaria. Esa acumulación activa proteasas y fosfolipasas que degradan proteínas musculares, y la inflamación resultante atrae histamina, prostaglandinas y potasio al tejido lesionado. Son estas sustancias las que estimulan los nociceptores del músculo y producen el dolor. Todo el proceso tarda horas en desarrollarse, lo que explica el desfase característico entre el esfuerzo y la aparición de las molestias.

Hacia las 24-48 horas el dolor alcanza su pico, y en la mayoría de las personas remite por completo antes de una semana. Hay un efecto protector llamativo: una vez que el músculo ha sufrido y reparado ese primer episodio de microlesiones, la repetición del mismo esfuerzo días después genera mucha menos molestia. El tejido se reorganiza y refuerza las estructuras dañadas.

El mito del ácido láctico

Durante décadas circuló la idea de que las agujetas se debían a la cristalización de ácido láctico en el interior del músculo. La hipótesis partía de un trabajo de Asmussen publicado en 1956, pero múltiples estudios posteriores la han descartado. El lactato producido durante el ejercicio se elimina de la sangre en menos de una hora tras cesar la actividad, mientras que las agujetas no aparecen hasta muchas horas después. Además, las contracciones concéntricas, que también generan lactato, no producen este tipo de dolor.

Diferenciación con otras molestias musculares

Las agujetas se confunden con frecuencia con el calambre, pero se trata de fenómenos distintos. Un calambre es una contracción involuntaria, brusca y muy dolorosa que aparece durante el esfuerzo o en reposo y cede en segundos o minutos. Las agujetas, por el contrario, no implican contracción involuntaria: el dolor es progresivo, aparece con retraso y dura días.

Conviene también no confundirlas con una distensión muscular. En la distensión hay un desgarro parcial o completo de fibras que provoca dolor agudo e inmediato, a menudo con equimosis visible. Las agujetas, en cambio, cursan sin hematoma y el dolor se percibe de forma difusa en todo el vientre muscular, con predominio en las zonas de unión miotendinosa. Tampoco hay pérdida brusca de función: la persona con agujetas puede moverse, aunque con incomodidad.

La contractura se distingue porque implica un acortamiento sostenido del músculo, palpable como un nódulo o banda tensa, que persiste más allá del período habitual de resolución de las agujetas.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra agujetas?

De aguja. La palabra agujeta designaba originalmente una correa con puntas metálicas para sujetar la ropa, y por extensión pasó a nombrar el dolor muscular post-esfuerzo porque quienes lo padecen lo comparan con pinchazos de agujas finas repartidos por el músculo afectado.

¿Las agujetas las produce el ácido láctico?

No. Es una creencia muy extendida, pero la evidencia científica la ha descartado. El lactato se aclara del músculo en menos de una hora tras el ejercicio; las agujetas aparecen entre 12 y 72 horas después. La causa real son las microlesiones de las fibras musculares y la inflamación reparadora que las sigue.

¿Es lo mismo tener agujetas que haberse hecho un desgarro muscular?

Son cosas distintas, y la diferencia tiene importancia práctica. Un desgarro produce dolor agudo inmediato, muchas veces con hematoma y pérdida funcional clara. Las agujetas duelen al día siguiente o a los dos días, no generan equimosis y permiten seguir moviéndose, aunque con molestia. Si el dolor es súbito, localizado en un punto preciso y empeora con el paso de los días en lugar de mejorar, conviene valorar que pueda tratarse de una lesión muscular real y no de simples agujetas.

¿Se pueden tener agujetas haciendo ejercicio regularmente?

Sí, pero con menos frecuencia e intensidad. El músculo se adapta al tipo de esfuerzo que realiza de forma habitual, así que las agujetas reaparecen sobre todo cuando se cambia de actividad, se aumenta la carga de golpe o se incorporan ejercicios con un componente excéntrico importante al que el cuerpo no está acostumbrado.

¿Se puede entrenar con agujetas?

Depende de la intensidad del dolor. Actividad suave o moderada con los músculos afectados no agrava el daño y, en algunos casos, la movilización ligera alivia temporalmente la molestia porque aumenta el flujo sanguíneo local. Someter al mismo grupo muscular a un esfuerzo intenso antes de que se haya completado la reparación no es recomendable, porque aumenta la pérdida de fuerza inmediata.

Referencias

  1. Real Academia Española. Agujeta. Diccionario de la lengua española.
  2. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Dolores musculares. MedlinePlus en español.
  3. Cleveland Clinic. Delayed Onset Muscle Soreness (DOMS): What It Is & Treatment.
  4. Manual MSD, versión para público general. Dolor musculoesquelético.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a las agujetas, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Fibra muscular: célula alargada y multinucleada que constituye la unidad estructural del tejido muscular esquelético.
  • Ácido láctico: alfa-hidroxiácido de tres carbonos generado en la glucólisis anaerobia, erróneamente asociado durante décadas con la aparición de agujetas.
  • Distensión muscular: lesión por estiramiento excesivo o desgarro parcial de las fibras musculares.
  • Calambre: contracción muscular involuntaria, súbita y dolorosa.
  • Contractura: acortamiento sostenido e involuntario de un músculo o grupo muscular.
  • Sarcómera: unidad funcional repetitiva del músculo estriado, delimitada por las líneas Z donde se producen las microlesiones de las agujetas.
  • Rabdomiólisis: destrucción masiva de fibras musculares con liberación de mioglobina al torrente sanguíneo.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
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