DICCIONARIO MÉDICO
Aeromonas hydrophila
Aeromonas hydrophila es la especie del género Aeromonas que con más frecuencia se identifica en muestras humanas. Vive en aguas dulces y salobres de todo el planeta, desde ríos y embalses hasta el agua de grifo mal clorada, y llega al ser humano por dos vías: la boca, con alimentos o agua contaminados, o una herida que entra en contacto con esa agua. En la mayoría de los casos provoca una diarrea que se resuelve sola. El problema aparece cuando encuentra una defensa debilitada. Ahí puede complicarse hasta convertirse en una infección grave de los tejidos o en una bacteriemia. Aeromonas hydrophila Tipo: bacteria Morfología: bacilo gramnegativo recto, extremos redondeados, anaerobio facultativo, oxidasa positivo, móvil por un único flagelo polar Transmisión: hídrica y alimentaria (agua dulce o salobre, pescado, marisco), contacto de una herida con agua contaminada Reservorio: ambiental (agua dulce y salobre, suelo) Patogenicidad: oportunista Enfermedades: celulitis, fascitis necrosante, bacteriemia Dentro del género Aeromonas, esta es la especie tipo: la que fija el nombre de todo el grupo y la más estudiada de las más de treinta que lo componen. Su epíteto, hydrophila, une el griego hydor (agua) con el sufijo -phila (amante de). Amante del agua, literalmente, y no hay masa de agua dulce en el planeta donde no se la haya encontrado. El nombre tardó más de medio siglo en asentarse. El bacteriólogo italiano Giuseppe Sanarelli la aisló en 1891 de ranas afectadas por una enfermedad hemorrágica conocida como pata roja, y la llamó Bacillus hydrophilus fuscus. Frederick Chester la rebautizó Bacillus hydrophilus en 1901, y durante las dos décadas siguientes circuló en la bibliografía como Proteus hydrophilus. En 1943, el microbiólogo Roger Y. Stanier la trasladó a un género nuevo, Aeromonas, en un breve artículo sobre su taxonomía; más tarde, la Comisión Judicial de nomenclatura bacteriana confirmó a Stanier como autor del género y fijó esta especie, con la cepa ATCC 7966, como su tipo de referencia. Como patógeno humano tardó todavía más en reconocerse. No fue hasta 1968 cuando Alexander von Graevenitz y Arthur Mensch publicaron en el New England Journal of Medicine la primera revisión seria de casos clínicos, treinta en total, que consolidó a Aeromonas como género de interés médico y no solo veterinario. Al microscopio es un bacilo recto, de extremos redondeados, de unas 0,3 a 1 micras de ancho por 1 a 3,5 de largo, que se desplaza gracias a un único flagelo situado en un extremo. Crece con oxígeno y también sin él, y dos pruebas bioquímicas la definen en el laboratorio: hidroliza la esculina y da positivo en la prueba de Voges-Proskauer. Sobre agar sangre suele mostrar un halo de hemólisis franco, un rasgo que ayuda a distinguirla de otras especies del mismo género. Buena parte de su capacidad para dañar tejidos procede de una sola molécula: la aerolisina. Se trata de una toxina formadora de poros, secretada en forma soluble, que se ancla a receptores de la membrana de la célula diana y termina ensamblando un poro en forma de barril, con siete subunidades, que revienta la célula por dentro. Es además el miembro fundador de toda una familia de toxinas emparentadas que aparecen en bacterias, hongos e incluso plantas, y por eso se ha convertido en un modelo de referencia para estudiar cómo se forman estos poros a nivel molecular. Su hábitat natural es el agua dulce y salobre: ríos, lagos, embalses, aguas residuales, estuarios costeros y, cuando la cloración falla, también la red de suministro. Se aísla igualmente del suelo y de alimentos de origen acuático, sobre todo pescado y marisco, aunque también de carnes crudas y hortalizas regadas con agua contaminada. Crece de forma óptima en torno a los 28 grados, pero tolera un rango muy amplio, de 4 a 37 grados, lo que le permite sobrevivir e incluso multiplicarse en alimentos refrigerados. La exposición humana ocurre por dos rutas: la ingestión de agua o comida contaminadas, o el contacto de una herida abierta con agua donde vive la bacteria. Hay una tercera vía menos conocida y bastante curiosa: la sanguijuela medicinal (Hirudo medicinalis), empleada en cirugía reconstructiva para aliviar la congestión venosa de un colgajo, alberga Aeromonas de forma natural en su tubo digestivo, y de ahí que se hayan descrito infecciones tras un tratamiento con sanguijuelas. El cuadro más frecuente es una gastroenteritis aguda, con diarrea acuosa que en la mayoría de los casos se resuelve sin más. La segunda presentación en frecuencia es la infección de piel y partes blandas tras una herida expuesta al agua, que puede quedarse en una celulitis localizada o, en los casos más graves, progresar hasta una fascitis necrosante. La forma más temida es la sistémica. En personas con cirrosis hepática, neoplasias hematológicas o algún otro tipo de inmunodepresión, la bacteria puede alcanzar el torrente sanguíneo y producir una bacteriemia con una mortalidad que en algunas series supera el 30 por ciento. La aerolisina vuelve a tener aquí un papel central: es uno de los factores que explican por qué esta especie suele cursar de forma más agresiva que otras del mismo género. Las infecciones humanas por Aeromonas se concentran en tres especies, y en el laboratorio se distinguen por un puñado de pruebas. Frente a Aeromonas caviae, que no fermenta la sacarosa de la misma manera y da negativo tanto en la hemólisis como en la prueba de Voges-Proskauer, A. hydrophila destaca por ser positiva en ambas. Frente a Aeromonas veronii biovar sobria, el rasgo diferencial está en la arabinosa: la mayoría de las cepas de hydrophila la fermentan, mientras que sobria casi nunca lo hace. La diferencia no es solo de laboratorio. Un estudio taiwanés sobre más de ciento cincuenta episodios de bacteriemia encontró que los cuadros por A. caviae eran, de forma sistemática, menos graves y con menor mortalidad que los producidos por A. hydrophila o por A. veronii biovar sobria. Amante del agua. El epíteto hydrophila combina el griego hydor, agua, con -phila, amante de. Es también la especie más antigua descrita del género: Giuseppe Sanarelli la observó por primera vez en 1891, medio siglo antes de que existiera siquiera el nombre Aeromonas. No exactamente. El género Aeromonas agrupa más de treinta especies, y solo tres concentran la inmensa mayoría de las infecciones humanas. A. hydrophila es la más conocida y, según los datos disponibles, también la más asociada a cuadros graves. Sí. La sanguijuela Hirudo medicinalis, usada en cirugía reconstructiva, la porta de forma natural en su intestino. Es una vía de infección infrecuente pero bien documentada en la bibliografía médica. La diferencia está en el estado de las defensas del huésped, no en la bacteria en sí. En una persona sana, el cuadro habitual es una diarrea que remite sola en pocos días. El riesgo cambia con la enfermedad hepática crónica, la diabetes, el tratamiento con fármacos inmunosupresores o cualquier proceso que curse con neutropenia, factores que aparecen una y otra vez en las series de casos graves publicadas desde los años setenta. En esas circunstancias, la misma bacteria que en otra persona solo daría una diarrea puede alcanzar la sangre y derivar en la bacteriemia descrita más arriba, con las tasas de mortalidad ya señaladas.Qué es Aeromonas hydrophila
Identificación en el laboratorio
Dónde vive y cómo se transmite
Qué enfermedades produce
Diferenciación con otras especies de Aeromonas
Preguntas frecuentes
¿Qué significa el nombre Aeromonas hydrophila?
¿Es lo mismo que una infección por Aeromonas?
¿Puede transmitirse por una sanguijuela medicinal?
¿Por qué puede ser grave en algunas personas y en otras no?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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