DICCIONARIO MÉDICO
Acenocumarol
El acenocumarol es un anticoagulante oral de la familia de las cumarinas que actúa como antagonista de la vitamina K. Es el fármaco de este grupo más prescrito en España y en gran parte de Latinoamérica, donde concentra la inmensa mayoría de las prescripciones de anticoagulación oral clásica. Su denominación común internacional (DCI) es acenocumarol; en la literatura anglosajona aparece como acenocoumarol. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). El acenocumarol es un derivado sintético de la 4-hidroxicumarina que impide la regeneración de la vitamina K activa en el hígado, bloqueando la enzima vitamina K epóxido reductasa (VKORC1). Sin vitamina K reciclada, el hígado deja de producir formas funcionales de los factores de coagulación II, VII, IX y X, y de las proteínas anticoagulantes C y S. El resultado clínico es una prolongación controlada del tiempo que la sangre tarda en coagular. Su nombre químico (IUPAC) es 2-hidroxi-3-[1-(4-nitrofenil)-3-oxobutil]-4H-cromen-4-ona, una estructura que solo se diferencia de la warfarina por la presencia de un grupo nitro en el anillo fenilo. Esa sustitución aparentemente menor modifica de forma considerable la farmacocinética: el acenocumarol se elimina mucho más rápido. Autorizado en España desde 1956, fue durante décadas el único anticoagulante oral disponible en la práctica habitual del sistema sanitario español. Aunque la warfarina se comercializó también en España, el acenocumarol se impuso por razones históricas de prescripción y familiaridad de los clínicos con su manejo. La característica que define al acenocumarol dentro de la familia de los antagonistas de la vitamina K es su semivida corta. El enantiómero R, que es el responsable de la mayor parte del efecto anticoagulante sostenido, tiene una semivida de aproximadamente 6 a 11 horas. La warfarina, por comparación, alcanza las 36 a 42 horas para el enantiómero S. Esa diferencia tiene consecuencias prácticas directas. Al suspender el acenocumarol, la coagulación se normaliza en uno o dos días. Con la warfarina pueden pasar de tres a cinco. Esto convierte al acenocumarol en una opción algo más manejable ante intervenciones quirúrgicas urgentes o sangrados, aunque también significa que un olvido de una sola toma puede desestabilizar el INR con más facilidad que con warfarina. Se absorbe con rapidez por vía oral (pico plasmático en 3 a 4 horas) y se une en un 99% a proteínas plasmáticas. Se metaboliza en el hígado a través del citocromo CYP2C9 y, en menor medida, CYP1A2 y CYP2C19. Los polimorfismos genéticos de CYP2C9 y del gen VKORC1 explican buena parte de la variabilidad individual en la respuesta al fármaco, un campo que ha generado abundante investigación farmacogenómica en las dos últimas décadas. No todos los pacientes necesitan la misma dosis. Dos genes influyen de forma notable en la respuesta: VKORC1, que codifica la diana del fármaco, y CYP2C9, la enzima principal de su metabolismo. Portadores de ciertas variantes alélicas de VKORC1 (en particular el haplotipo A) requieren dosis sensiblemente menores, mientras que las variantes CYP2C9*2 y CYP2C9*3 ralentizan la eliminación del fármaco y aumentan el riesgo de sobreanticoagulación en las primeras semanas. En población española, la frecuencia de estas variantes es relativamente alta. El proyecto EU-PACT, un ensayo clínico europeo multicéntrico, evaluó si un algoritmo de dosificación basado en genotipo mejoraba el tiempo en rango terapéutico (TTR) al inicio de la anticoagulación con acenocumarol, warfarina o fenprocoumon. Los resultados, publicados entre 2013 y 2017, mostraron un beneficio modesto del genotipado previo, mayor en los primeros días de ajuste. Es una cuestión histórica. Cuando se generalizó la anticoagulación oral en España, en los años sesenta y setenta, el acenocumarol ya estaba implantado en la práctica clínica y los hematólogos acumularon experiencia con él. La warfarina dominó en el mundo anglosajón, donde se realizaron los grandes ensayos clínicos. En términos de eficacia, los estudios comparativos no han encontrado diferencias relevantes entre ambos fármacos. Sí. Acenocumarol es la denominación del principio activo (la DCI reconocida por la OMS). Los nombres de marca corresponden a las presentaciones comerciales del mismo compuesto. Influye, pero menos de lo que se suele creer. Lo que desestabiliza el INR no es comer verduras de hoja verde, sino cambiar bruscamente el patrón de consumo de una semana a otra. Un paciente que toma ensaladas a diario con regularidad puede mantener un INR estable sin problemas; uno que pasa de no comer verdura en absoluto a tomar grandes cantidades notará una caída del efecto anticoagulante. Depende de la urgencia. En situaciones no graves, la administración oral de vitamina K (fitomenadiona) corrige el INR en 6 a 8 horas. Cuando hay una hemorragia activa grave, se recurre a concentrados de complejo protrombínico por vía intravenosa, que reponen de forma inmediata los factores de coagulación deficitarios. La semivida corta del acenocumarol hace que, en la práctica, la reversión sea algo más rápida que con warfarina. Si desea ampliar información sobre conceptos vinculados al acenocumarol, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el acenocumarol
Perfil farmacocinético y diferencias con la warfarina
Farmacogenómica del acenocumarol
Preguntas frecuentes
¿Por qué en España se usa acenocumarol y no warfarina?
¿Acenocumarol y Sintrom son lo mismo?
¿La dieta influye en el efecto del acenocumarol?
¿Se puede revertir el efecto del acenocumarol en caso de urgencia?
Referencias
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