Verano: Cómo prevenir la conjuntivitis

Las altas temperaturas, el cloro o la mayor asistencia a sitios públicos de gran afluencia (como piscinas o playas) pueden favorecer la aparición de enfermedades recurrentes en el periodo estival. Las infecciones como la conjuntivitis o los hongos, los golpes de calor o la deshidratación son dolencias que durante el verano tienen una mayor incidencia.

Afectaciones que, en general, no cursan con gravedad pero que pueden resultar molestas e interrumpir las actividades previstas. Por ello, especialistas de la Clínica ofrecen una serie de consejos prácticos para prevenir su aparición y, así, evitar imprevistos durante las vacaciones.

Conjuntivitis

En la época estival, los ojos pueden ser foco de alteraciones como la conjuntivitis, una infección que provoca ojo rojo y un aumento de secreción. “Hay gérmenes especialmente resistentes a los agentes químicos como el cloro que pueden encontrarse en el agua de las piscinas y que son capaces de producir la infección tras el baño”, explica el Dr. Ángel Salinas, oftalmólogo de la Clínica.

Además, el propio cloro también puede producir una conjuntivitis irritativa o química. “En cualquier caso, las medidas más eficaces para prevenir ambos tipos de conjuntivitis son bañarse con gafas protectores como las de buceo y ducharse con agua del grifo tras el baño”, recomienda.

La exposición al sol, a su vez, también puede irritar el ojo provocando una conjuntivitis, por ello es importante gafas de sol con un filtro ultravioleta adecuado.

¿Cómo se trata, si no ha sido posible prevenirla?, es recomendable acudir al especialista para que pueda indicar el origen de la infección y pautar el tratamiento adecuado.

“Si se trata de una conjuntivitis irritativa, es suficiente con tratamiento higiénico de lavados e hidratación del ojo (con lágrimas artificiales o suero) para eliminar el exceso de cloro. Pero, si no, puede necesitarse un tratamiento antiinflamatorio o antibiótico”.

El aire acondicionado también puede provocar en nuestros ojos la aparición o el incremento de los síntomas de sequedad de la superficie ocular, también conocidos como ‘ojo seco’. “En estos casos las medidas preventivas y terapéuticas se basan en complementar con medidas de humidificacion ambiental los espacios cerrados en los que se utiliza el aire acondicionado, y en suplementar la hidratación ocular mediante el uso de lágrimas artificiales”.

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