Obtener el mapa del estado inmune de la población con pruebas diagnósticas masivas, imprescindible para un desconfinamiento sin repuntes 

El director del Departamento de Enfermedades Infecciosas de la Clínica, Dr. José Luis de Pozo, subraya además la necesidad de contar con fármacos eficaces que limiten la diseminación de la infección, así como definir cuáles son las poblaciones más vulnerables y los colectivos estratégicamente claves para volver a la normalidad

29 de abril de 2020

Un conocimiento preciso del mapa del estado inmune de la población, la capacidad de hacer pruebas diagnósticas, y contar con tratamientos eficaces frente al SARSCoV-2. Estas son las tres principales condiciones que deberían cumplirse para abordar un desconfinamiento con el menor número posible de nuevos casos de Covid-19 en nuestro país. 

Así lo revela el Dr. José Luis del Pozo, director del Departamento de Enfermedades Infecciosas de la Clínica Universidad de Navarra y del Departamento de Microbiología del mismo centro hospitalario. Para poder afrontar una flexibilización de las restricciones del estado de alarma, el Dr. Del Pozo advierte también la importancia de contar con una definición muy nítida de las poblaciones vulnerables y de los colectivos estratégicamente claves para esa vuelta a la normalidad. 

Ante el reciente anuncio de Ejecutivo central de un desconfinamiento controlado de la población infantil -previsto para el próximo lunes 27 de abril-, el experto en Infecciosas ha querido dejar clara la necesidad de cumplir con esta serie de premisas “imprescindibles” para abordar una fase de desconfinamiento sin sufrir un retroceso de la situación.

Mapa de inmunidad y pruebas diagnósticas

La primera condición a la que se refiere el infectólogo es la necesidad de “obtener todos los datos posibles sobre la epidemiología local de la infección”, es decir: “Necesitamos conocer el grado de inmunidad de una muestra representativa de toda la población”, a la vez que es imprescindible conocer qué personas están infectadas con el virus (tengan síntomas o no), advierte.

Para ello, es necesario valorar la siguiente circunstancia: qué personas tienen una prueba PCR positiva, o lo que es lo mismo: quién está eliminando el virus y, por tanto, puede contagiar a otros. Y, por otro lado, es importante saber qué personas han pasado ya la infección y tienen anticuerpos. “Porque si no conocemos el estado inmune de nuestra población y el número de personas que actualmente están eliminando el virus, es muy difícil (casi imposible) hacer un plan ordenado y eficaz de desconfinamiento y de vuelta a la normalidad”, subraya el experto.

En el transcurso de la epidemia, los especialistas han aprendido que las personas infectadas “eliminan el virus, a través de las secreciones respiratorias, durante un tiempo variable. Este tiempo puede ser prolongado, hasta más de 4 semanas, lo que hace que esa persona -tenga síntomas o no- pueda seguir contagiando la enfermedad”, describe el Dr. Del Pozo.

Además, para conseguir conocer qué personas son inmunes y qué personas contagian, “necesitamos implementar en los sistemas de salud la capacidad de hacer pruebas diagnósticas masivas”, para lo cual se necesita disponer de reactivos suficientes que permitan realizar pruebas moleculares (PCR) y serológicas (inmunocromatografías, ELISAS), “además de contar con el personal y los equipos necesarios para realizar e interpretar dichas pruebas”, señala.

El experto de la Clínica destaca también otro factor relevante como es la capacidad de determinar si los pacientes con serología positiva (anticuerpos) a Covid-19 “son de verdad inmunes. Es decir, si una persona que ha sufrido la enfermedad está protegida de volver a sufrirla”, aspecto que hoy todavía se desconoce.

Plan estratégico: fármacos para limitar contagios

Entre los principales aspectos, el Dr. Del Pozo apuesta por diseñar una estrategia que determine qué hacer con las personas que presentan una PCR positiva. “Es necesario conocer si a esas personas les podemos prescribir algún tratamiento que limite la eliminación del virus, es decir, que limite su diseminación a otras personas”

En esta línea, el infectólogo destaca la posibilidad de que ciertos fármacos puedan eliminar la replicación viral en la nasofaringe y conseguir que estos pacientes dejen de transmitir el virus. “Existen evidencias de que hay fármacos como la hidroxicloroquina y, quizás, la ivermectina, que podrían reducir la capacidad de eliminación del virus, es decir, de contagiar”. Un aspecto que, señala, “todavía es una hipótesis, ya que no tenemos datos suficientes para poder confirmarlo. Hacen falta muchos estudios todavía”.  

Por último, el especialista de la Clínica sugiere la necesidad de una definición muy precisa de cuáles son las poblaciones más vulnerables del país, “las que mejor tenemos que proteger a la hora del desconfinamiento”. A la vez, opina que es crítica la determinación de las poblaciones que son estratégicamente claves para permitir una vuelta a la normalidad y una restauración de la actividad económica de nuestra sociedad. 
 

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