Cirugía de la hernia discal

"En menos del 10% de los casos de hernia discal, el tratamiento es quirúrgico".

DR. CARLOS VILLAS TOMÉ
ESPECIALISTA. DEPARTAMENTO DE CIRUGÍA ORTOPÉDICA Y TRAUMATOLOGÍA

La aparición de una hernia en un disco vertebral lumbar puede dar lugar a dolor en la parte baja de la espalda, llamado lumbalgia o lumbago, así como a malestar irradiado en la extremidad inferior, denominado ciática. Precisamente, la ciática es el síntoma más característico de una hernia discal y la distribución del dolor varía según la raíz o el nervio que  esté comprimido.

La mayoría de los pacientes mejoran de esta dolencia con tratamiento conservador. Este tipo de terapia consiste en guardar reposo, analgésicos y antiinflamatorios, infiltraciones, etc.

No obstante, la cirugía es necesaria en más del 5% de los casos, llegando hasta el 10% de los afectados.

De ahí que la intervención quirúrgica ha de ser el recurso final, sólo recomendado si el paciente no tolera el dolor tras 6 u 8 semanas de tratamiento conservador o si presenta pérdida de fuerza progresiva o problemas de esfínteres.

¿Cuándo está indicada?

Si la herniación es voluminosa y comprime todos los nervios que encuentra, puede producir lo que se llama un síndrome de cauda equina o de cola de caballo, lo cual resulta una urgencia quirúrgica.

En la mayoría de los casos, este dolor remite con un tratamiento conservador sin cirugía. Sin embargo, aproximadamente un 10% de ellos requerirán una intervención quirúrgica para su tratamiento.

En la Clínica contamos con la tecnología más innovadora para un correcto diagnóstico y tenemos amplia experiencia en la realización de las últimas técnicas quirúrgicas, con especial interés en la cirugía mínimamente invasiva para una mejor recuperación del paciente.

Conozca todo sobre la hernia discal y cómo se trata

Indicaciones más frecuentes:

  • Hernia discal

¿Le han diagnosticado una hernia discal?

Puede que sea necesario realizarle un tratamiento quirúrgico

¿Cómo se realiza?

Es la mejor técnica para el tratamiento de las hernias discales.

En el caso de que no se produzca mejoría con el tratamiento convervador, después de un tiempo prudencial (que varía según la intensidad del dolor y la respuesta a la medicación), se realiza el tratamiento quirúrgico. Este consiste en la extracción de la hernia discal (discectomía).

En caso de que el paciente haya tenido episodios frecuentes de dolor lumbar, previos a la aparición de la hernia discal, se asocia una fusión vertebral.

En la columna cervical, esta fusión vertebral se asocia en la mayoría de los casos.

Existen otros tratamientos que se realizan sin abrir o con incisiones mínimas.

Entre ellos están la nucleotomía percutánea, la nucleotomía por láser (coagulación del disco por láser) y la quimionucleosisis con quimopapaína (disolución química del centro del disco a través de una inyección con esta sustancia). 

Estas técnicas, que sólo pueden alcanzar buenos resultados cuando la indicación es la correcta, están recomendadas en un pequeño número de casos, cuando el contenido discal no ha salido completamente de la pared y el nervio está comprimido.

En determinadas circunstancias, según la artrosis asociada y la historia previa de dolor lumbar, además de la descompresión de la raíz, se practica una fusión vertebral (bien con tornillos unidos a barras o placas, o bien con cajas en el espacio discal) que logra eliminar el movimiento, efecto que mejora el dolor lumbar.

Esta técnica ofrece una tasa de éxito cercana al 80%, si bien se le supone como desventaja el riesgo de cambio degenerativo acelerado en los segmentos discales adyacentes que, según estudios de la Universidad de Navarra, no ha demostrado ser superior al de la propia evolución de la artrosis.

Como alternativa a algunas fusiones vertebrales o en casos de hernia discal o afectación degenerativa del disco, se recurre a la artrosplastia o reemplazamiento discal completo con una prótesis artificial. Está indicada principalmente para la lumbalgia, con o sin ciática, mecánica, refractaria y de origen discogénico.
 
También puede indicarse la artroplastia para el tratamiento de la degeneración del segmento adyacente a una fusión ya realizada. Varias series sobre los resultados de esta técnica indican que el grado de satisfacción en los pacientes supera el 90% a corto plazo y, aún en fase experimental, no se conocen bien sus resultados a largo plazo.

A partir de entonces, debe practicar ejercicios de rehabilitación para conseguir una buena recuperación. Si la indicación es correcta y la técnica de la cirugía discal se realiza cuidadosamente, las tasas de éxito son superiores al 85-90%.

Sin embargo, es preciso advertir que, como consecuencia de la intervención, resulta más probable la mejoría del dolor irradiado a la extremidad inferior que el malestar lumbar, sobre todo si éste ya lo tenía antes. Al fin y al cabo, la hernia discal aparece en discos que ya presentan cambios degenerativos, desgaste y éstos pueden seguir dando dolor lumbar.

La cirugía endoscópica es, en principio, más atractiva para los pacientes, pero no es apropiada para todos.  Así, aunque lleve más de 20 años de historia, el estándar de oro sigue siendo la laminectomía.

Todas las cirugías conllevan un riesgo de complicaciones, tales como infección y hemorragia.

Aunque algunas cirugías espinales llevan riesgos adicionales, como lesión del nervio, alteración de esfínteres o fístula (fuga) de líquido cefalorraquídeo (LCR), a la mayoría de las cirugías espinales se las considera hoy bastante seguras.

Respecto a la artroplastia, es fundamental hacer una disección y protección cuidadosa de los grandes vasos y de un plexo nervioso situado por delante de la columna, ya que en este caso se podría producir eyaculación retrógrada en varones (2%).

¿Dónde la realizamos?

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El Departamento de Cirugía Ortopédica y Traumatología cubre de forma completa el amplio espectro de afecciones congénitas o adquiridas del sistema músculo-esquelético incluyendo los traumatismos y sus secuelas.

Desde 1986 la Clínica Universidad de Navarra cuenta con un excelente banco de tejido osteotendinoso para disponer de injertos óseos y ofrecer las mejores alternativas terapéuticas.

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Imagen de la fachada de consultas de la sede en Pamplona de la Clínica Universidad de Navarra

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