Trastorno de tourette
Diagnóstico y tratamiento del trastorno de Tourette en la Clínica
Los trastornos por Tics y el trastorno de Tourette en niños, generalmente suelen ser evaluados por el pediatra o neuropediatra.
Sin embargo, como estos trastornos con frecuencia son comórbidos (o estan acompañados de) otros trastornos psiquiátricos, generalmente también son vistos por el psiquiatra infantil y de adolescentes.
En adultos sucede algo similar, ya que son vistos por el neurólogo y también por el psiquiatra.
Respecto al tratamiento, debe enfocarse a suprimir o reducir los síntomas, apoyar la adaptación del niño y favorecer su proceso de desarrollo.
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Dra. Rosario Luquin Piudo
Se desconoce la causa del Trastorno de Tourette y el tratamiento se limita a reducir los síntomas".
Saber más sobre el trastorno de Tourette
El trastorno de Tourette se define como una enfermedad en la que existen varios tics motores y uno o más tics vocales, varias veces al día, casi cada día, durante más de un año, y no hay ningún periodo de 3 meses sin tics. El trastorno provoca malestar notable o deterioro significativo social, laboral, o en otras áreas, y aparece antes de los 18 años. Suele ser más frecuente en niños que en niñas en una proporción de hasta 3 niños por cada niña afectada.
¿Cuáles son los síntomas más habituales?
- Tics motores
- Tics vocales
Hasta un 25-50% de los niños con trastorno de Tourette tienen síntomas de impulsividad, hiperactividad y déficit de atención.
No se conoce la causa, aunque se sabe que no hay influencia del nivel socioeconómico, y que hay factores genéticos implicados, ya que hasta 2/3 de los familiares de niños con trastorno de Tourette tienen algún tipo de tic. También hay una relación entre el trastorno de Tourette y el trastorno obsesivo-compulsivo.
En un 33% de los niños con Tourette el trastorno puede ser debido a un proceso autoinmune, desencadenado tras una infección del tipo faringitis, o de vías respiratorias altas por el estreptococo tipo A beta-hemolítico. Se cree que los anticuerpos contra esta bacteria que produce el niño dañan la zona del cerebro de los ganglios basales y este daño produce los tics.
También hay relación entre el trastorno de Tourette y otras enfermedades, como algunos tipos de ansiedad y la anorexia nerviosa. En los niños con trastorno de Tourette el resto del desarrollo suele ser normal.
El trastorno de Tourette empieza entre los 2 y los 13 años, generalmente con un tic motor simple, y luego van apareciendo más tics. Hacia los 11 años aparecen los tics vocales o fónicos y puede haber conductas obsesivas y compulsivas (ideas y acciones repetidas).
Los tics vocales empiezan como sílabas aisladas y progresan a exclamaciones más largas. Hasta un 25-50% de los niños con trastorno de Tourette tienen síntomas de impulsividad, hiperactividad y déficit de atención. El Trastorno de Tourette se presenta en 1 de cada 1500 niños. Es importante reseñar que la presencia de un tic aislado durante un breve periodo de tiempo es muy frecuente en niños (hasta un 12% de los niños los tienen alguna vez) y generalmente se resuelve sin tratamiento a los pocos meses. Si no mejoran, debe acudirse al médico.
Respecto al curso de la enfermedad, aparece en la niñez y rara vez después de la pubertad.
Aunque puede durar toda la vida, con altibajos en su frecuencia e intensidad, muchos pacientes con tics mejoran tras la adolescencia. Los empeoramientos coinciden con periodos de mayor estrés o ansiedad. En las formas autoinmunes empeora tras infecciones por estreptococo (faringitis y resfriados) durante el otoño e invierno.
La evaluación del niño debe seguirla un especialista en este campo, como un pediatra, neuropediatra, neurólogo o psiquiatra infantil, para descartar otros trastornos como trastorno por déficit de atención e hiperactividad, obsesivo-compulsivo y trastornos del aprendizaje.
En muchas ocasiones, son los trastornos comórbidos que acompañan a los tics, como el TDAH, los que mas problemas ocasionan, no tanto los tics en sí. También se debe realizar un examen neurológico para descartar otros problemas motores, y a veces se realiza un electroencefalograma para descartar convulsiones llamadas mioclónicas, y análisis para ver si hay anticuerpos anti-estreptococo.
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