DICCIONARIO MÉDICO
Vernix caseosa
La vérnix caseosa es la sustancia blanquecina y grasa que recubre la piel del feto durante el tercer trimestre y que puede persistir, en mayor o menor cantidad, en el momento del nacimiento. Formada por sebo, células epidérmicas descamadas y restos de lanugo, actúa como barrera protectora frente al líquido amniótico y como defensa antimicrobiana natural del recién nacido. El nombre combina dos voces latinas. Caseosa procede de caseus, «queso», y describe con bastante fidelidad la textura pastosa y blanquecina de la sustancia. Vérnix, por su parte, no viene del latín clásico sino del bajo latín veronix, la misma raíz que dio en español la palabra «barniz»: de ahí que el nombre completo pueda traducirse, sin demasiada licencia, como «barniz de queso». En español no es raro encontrar también el término tradicional «unto sebáceo», que algunos filólogos médicos prefieren por evitar el latinismo innecesario. Se trata de un biofilm fisiológico, no de una simple capa de grasa inerte: combina componentes de origen epidérmico y sebáceo con una función activa de protección que se prolonga más allá del nacimiento. Su aspecto varía de un blanco cremoso a un tono más amarillento, y puede adquirir una coloración verdosa u oscura cuando se mezcla con meconio. Durante buena parte de la vida intrauterina, la superficie del feto está cubierta por la peridermis, una capa transitoria que hacia el tercer trimestre va siendo sustituida por el estrato córneo definitivo. La vérnix caseosa se forma precisamente en ese proceso de maduración: las glándulas sebáceas fetales, activadas por el eje hipofisario-suprarrenal, comienzan a producir sebo, que se mezcla con los corneocitos que se desprenden de la piel inmadura y con pelos sueltos de lanugo que ayudan a fijarla. Químicamente, la mezcla resultante es agua en un 80 % de su peso, lípidos en un 10 % y proteínas en el 10 % restante. Esa proporción tan alta de agua sorprende a quien solo conoce su aspecto graso al tacto; la explicación está en los corneocitos hidratados que forman su matriz, muy distintos de los del estrato córneo maduro del adulto. La función mejor conocida es la de barrera mecánica e hidratante: aísla la piel fetal, todavía inmadura, del contacto prolongado con el líquido amniótico y evita que se agriete o se macere. A esa función se suma una defensa química de primera línea. Un estudio publicado en Pediatric Research identificó en la vérnix caseosa péptidos antimicrobianos, entre ellos alfa-defensinas humanas (HNP1-3), con actividad demostrada frente a bacterias y frente al hongo Candida albicans. Esa combinación convierte a la sustancia en parte del sistema de defensa innata con el que el recién nacido afronta su primer contacto con un entorno lleno de microorganismos. Su textura untuosa cumple, además, un papel mecánico durante el parto: reduce la fricción entre la piel fetal y el canal del parto, lo que facilita el paso del bebé. El aislamiento térmico y la posible contribución a la colonización inicial de la piel por una microbiota equilibrada son otros efectos que la investigación sigue documentando. La cantidad de vérnix caseosa no es constante a lo largo del embarazo. Aumenta de forma progresiva hasta alcanzar su máximo hacia las semanas 36-38 y disminuye a partir de ahí, de modo que los recién nacidos pretérmino suelen presentar más cantidad que los nacidos a término, y los que nacen después de la semana 41 pueden carecer casi por completo de ella. Esa variación convierte a la presencia o ausencia de vérnix, junto con otros signos, en un dato orientativo más sobre la madurez del recién nacido. No es incorrecto, aunque es un latinismo. El médico y traductor Fernando Navarro recomienda en su glosario de dudas médicas preferir el término tradicional «unto sebáceo», de uso más antiguo en español, y reservar «vérnix caseosa» para los contextos en que ya está muy asentado, como ocurre en buena parte de América. De agua, en torno al 80 % de su peso, más lípidos y proteínas a partes casi iguales en el 20 % restante. Esos componentes proceden del sebo de las glándulas sebáceas fetales y de las células que se desprenden de la epidermis inmadura del feto. Sí. La barrera que forma sobre la piel continúa protegiendo frente a la pérdida de agua y frente a microorganismos durante los primeros días de vida, hasta que se reabsorbe o se desprende de forma natural. Porque se ha mezclado con meconio, las primeras heces del feto, que en ciertas circunstancias puede eliminarse antes del nacimiento y quedar impregnado en la sustancia.Qué es la vérnix caseosa
Formación y composición
Funciones biológicas
Presencia según la edad gestacional
Preguntas frecuentes
¿Es incorrecto usar el término «vérnix caseosa» en español?
¿De qué está hecha exactamente?
¿Sigue siendo útil después de que nace el bebé?
¿Por qué a veces tiene un tono verdoso u oscuro?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026