DICCIONARIO MÉDICO
Vacuna autógena
Una vacuna autógena es la denominación clásica de lo que hoy se conoce más habitualmente como autovacuna: un preparado inmunológico elaborado a partir de microorganismos aislados del propio paciente, generalmente bacterias implicadas en una infección crónica o recurrente que no responde bien a otros tratamientos. Ambos términos, "vacuna autógena" y "autovacuna", se usan como sinónimos en la práctica clínica y veterinaria, aunque el primero conserva un registro más formal y es el que aparece con mayor frecuencia en la literatura científica en inglés y francés. "Autógena" procede del griego autós (uno mismo) y génos (nacimiento, origen), a través del verbo gennáo (engendrar). Literalmente, algo "engendrado por sí mismo": en este caso, un preparado fabricado a partir de material extraído del mismo organismo que va a recibirlo. El concepto se atribuye al bacteriólogo e inmunólogo británico Almroth Wright (1861-1947), conocido también por desarrollar el método de inoculación antitifoidea con bacilos muertos por calor. Wright impulsó el uso de vacunas preparadas a partir de las propias bacterias del paciente desde el departamento de investigación que dirigió, a partir de 1902, en el St Mary's Hospital de Londres. Una vacuna convencional se fabrica de forma industrial, a partir de una cepa estandarizada, y se administra por igual a poblaciones amplias con fines preventivos. La vacuna autógena sigue un camino distinto: se elabora de forma individualizada, con el microorganismo concreto aislado en ese paciente, y su uso se plantea con una finalidad terapéutica, no preventiva, cuando una infección se resiste a otros abordajes. Esta lógica individualizada explica su empleo actual, tanto en medicina humana en algunos cuadros de infección bacteriana recurrente como, de forma más extendida, en veterinaria y en producción ganadera, donde se recurre a preparados de este tipo frente a patógenos concretos de una explotación cuando las vacunas comerciales disponibles no cubren la cepa circulante. Sí, ambos términos designan el mismo concepto y se usan de forma intercambiable en la bibliografía médica. En la práctica clínica y veterinaria habitual, sí: la inmensa mayoría de las vacunas autógenas descritas en la literatura parten de bacterias aisladas del propio paciente o animal.Origen del término
Diferencia con una vacuna convencional
Preguntas frecuentes
¿"Vacuna autógena" y "vacuna autóloga" significan lo mismo?
¿Se elabora siempre con bacterias?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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