DICCIONARIO MÉDICO
Transposición
La transposición es el desplazamiento de una estructura anatómica, un tejido o un músculo desde su posición original hasta un nuevo emplazamiento, sin separarla por completo del organismo, con el fin de sustituir o restablecer una función perdida. El nombre se aplica a técnicas muy distintas entre sí según la especialidad, desde la oftalmología hasta la cirugía plástica, y no debe confundirse con la translocación cromosómica ni con la transposición genética que llevan a cabo los transposones. Del latín transponĕre, formado por trans (a través, más allá) y ponere (poner, colocar). El verbo "trasponer" ya figuraba con ese sentido literal, poner algo más allá, en un lugar distinto del que ocupaba, y de ahí pasó sin apenas cambios al vocabulario quirúrgico contemporáneo. La palabra entró en el uso general en el siglo XVI y solo mucho después se especializó en música, en álgebra y, ya en el siglo XX, en distintas ramas de la cirugía. No existe una única transposición quirúrgica. El término agrupa procedimientos de especialidades diferentes que comparten la misma idea de fondo, trasladar una estructura conservando su riego sanguíneo o su inervación, pero que difieren por completo en la técnica y en la indicación. Por eso solo tiene sentido preciso cuando se acompaña de la estructura implicada: transposición muscular, transposición de un colgajo, transposición nerviosa. En oftalmología, la transposición muscular se emplea cuando un músculo extraocular ha perdido por completo su función, casi siempre por una parálisis del nervio que lo controla, y no basta con debilitar o reforzar los músculos vecinos. En lugar de operar sobre el nervio dañado, el cirujano traslada uno de los músculos rectos verticales hacia la posición del músculo paralizado para que asuma parte de su trabajo. Ernst Hummelsheim describió la primera de estas técnicas en 1908; Christian Jensen propuso una variante distinta en 1964. Desde entonces se han descrito otras adaptaciones que buscan reducir el riesgo de isquemia del segmento anterior del ojo, una complicación conocida de estas intervenciones. Ninguna devuelve el movimiento normal. El resultado, cuando funciona, es una mejora parcial de la alineación, no la restitución del músculo perdido. La cirugía plástica y reconstructiva recurre a la transposición de colgajos, es decir, de segmentos de piel y tejido subyacente que se desplazan a una zona vecina manteniendo intacto su propio aporte sanguíneo. A diferencia de un injerto libre, el colgajo transpuesto nunca queda sin irrigación, lo que explica su mejor tasa de supervivencia en heridas complejas o tras la extirpación de un tumor cutáneo. En neurocirugía y en cirugía de la mano, la transposición nerviosa cambia de trayecto a un nervio comprimido, sin cortarlo ni repararlo, para alejarlo del punto de compresión. El ejemplo más conocido es el del nervio cubital en el síndrome del túnel cubital: el nervio se libera de su surco habitual, por detrás del codo, y se recoloca por delante, donde queda menos expuesto al estiramiento y la fricción repetida. La cardiología emplea la misma palabra con un sentido completamente distinto, no como técnica quirúrgica sino como nombre de una anomalía congénita: la aorta y la arteria pulmonar nacen invertidas, cada una del ventrículo que no le corresponde. Esa entidad, con su propia historia y su propia clasificación, se trata en la entrada dedicada a la transposición de grandes arterias. Conviene no confundir tres términos que comparten raíz o campo semántico pero designan fenómenos distintos. La transposición, en el sentido quirúrgico descrito arriba, mueve una estructura anatómica visible, un músculo, un colgajo, un nervio, y lo hace un cirujano con instrumental. La translocación es un fenómeno cromosómico: el intercambio de segmentos entre dos cromosomas, que ocurre a escala celular y puede transmitirse de generación en generación. El transposón, por último, protagoniza otro tipo de movimiento genético, el de un fragmento de ADN que cambia de posición dentro del propio genoma, sin intervención quirúrgica ni intercambio entre cromosomas distintos. Los tres fenómenos comparten la raíz latina, pero un cirujano no interviene nunca sobre un cromosoma, y un transposón no necesita bisturí. Del latín transponĕre, "poner más allá". La Real Academia Española recoge todavía hoy el verbo trasponer con ese significado literal, del que derivan tanto el uso quirúrgico como el musical o el algebraico. No. El colgajo transpuesto conserva su propio aporte sanguíneo durante todo el traslado. El injerto, en cambio, se separa por completo de su origen y depende de que el tejido receptor le proporcione nueva vascularización una vez colocado. Rara vez de forma completa. Sustituye mecánicamente una función perdida, pero el resultado suele ser una mejora parcial de la alineación y el movimiento, no una restitución idéntica a la del músculo paralizado. Porque el nombre describe, igual que en cirugía, una posición invertida: la aorta nace del ventrículo derecho y la arteria pulmonar del izquierdo, justo al revés de lo habitual.Qué es la transposición
Usos según la especialidad quirúrgica
Diferenciación con otros desplazamientos de material biológico
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede exactamente la palabra transposición?
¿Es lo mismo una transposición que un injerto?
¿La transposición muscular devuelve el movimiento normal al ojo?
¿Por qué la cardiología usa la misma palabra para una enfermedad congénita?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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