DICCIONARIO MÉDICO
Tracción cutánea
La tracción cutánea es la aplicación de una fuerza de estiramiento sobre la piel y el tejido blando de un miembro, que la transmite de forma indirecta al hueso subyacente sin fijarse a él. Se distingue así de la tracción esquelética, que actúa directamente sobre el hueso. La palabra tracción procede del latín tractio, -onis, acción de tirar, derivada a su vez de trahere (arrastrar). Cutánea remite a cutis, la piel: el adjetivo describe dónde se agarra la fuerza, no sobre qué actúa finalmente. Ese matiz importa, porque el hueso fracturado nunca se sujeta de forma directa en este tipo de tracción; se mueve porque arrastra consigo la piel y el tejido subcutáneo al que está unido. La fuerza se aplica mediante tiras adhesivas o vendas no adhesivas fijadas a ambos lados del miembro, conectadas a un sistema de pesas y poleas. El límite de fuerza tolerable por la piel es bajo, en torno al 5 % o el 10 % del peso corporal según las fuentes consultadas: por encima de esa cifra el riesgo de lesión cutánea supera el beneficio ortopédico. El cirujano Gurdon Buck, del New York Hospital, presentó su sistema de tiras adhesivas y poleas en la Academia de Medicina de Nueva York en marzo y abril de 1861. La guerra de Secesión, que estalló ese mismo año, multiplicó su uso por la sencillez del montaje y la escasez de medios quirúrgicos en el frente. De ahí el nombre con el que aún se cita en algunos textos, tracción de Buck, aplicado sobre todo a fracturas de fémur. Al no perforar el hueso, esta modalidad conlleva menos riesgo de infección que la esquelética, lo que la hace preferible en niños pequeños, cuyo cartílago de crecimiento conviene no atravesar con una aguja. También se emplea como medida provisional, para calmar el espasmo muscular y mantener la alineación mientras se decide un tratamiento definitivo, o en pacientes en los que la cirugía no es una opción inmediata. Una variante bilateral y vertical de esta misma tracción, descrita en el siglo XIX para fracturas de fémur en lactantes, se conoce como tracción de Bryant. No se aplica sobre piel lesionada, con dermatitis o con mala circulación periférica, porque ahí es precisamente donde puede fallar: la adherencia cede o el tejido se resiente antes de que el hueso llegue a moverse. Del latín trahere, tirar o arrastrar. El mismo verbo está detrás de traer, contraer o extraer. Por Gurdon Buck, el cirujano neoyorquino que la presentó en 1861 y cuyo apellido quedó asociado a la técnica tras su difusión en la guerra de Secesión. No. La esquelética fija clavos o alambres directamente en el hueso; la cutánea tira desde la piel. La primera tolera más peso y se mantiene más tiempo; la segunda es más simple pero limitada a unos pocos kilos. Sí, sobre todo como estabilización inicial antes de una cirugía o en niños, aunque muchas de sus indicaciones clásicas han cedido terreno a la fijación quirúrgica precoz.Qué es la tracción cutánea
Origen del método
Cuándo se recurre a ella
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra tracción?
¿Por qué se llama también tracción de Buck?
¿Es lo mismo que la tracción esquelética?
¿Se usa todavía?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026