DICCIONARIO MÉDICO
Tortícolis congénita
La tortícolis congénita es la inclinación de la cabeza presente al nacer o en las primeras semanas de vida, causada por un acortamiento y engrosamiento fibroso del músculo esternocleidomastoideo de un solo lado. El adjetivo no aporta ninguna raíz distinta a la ya tratada en la entrada general de tortícolis: viene del latín cum genitus, «nacido junto con», y marca simplemente que la afección acompaña al recién nacido desde el origen, sin un episodio posterior que la desencadene. Clínicamente se reconoce por la postura característica: la cabeza se inclina hacia el lado del músculo afectado y el mentón gira hacia el lado contrario. En muchos casos, además, puede palparse un nódulo firme dentro del propio músculo, la llamada tumoración del esternocleidomastoideo del lactante, que suele hacerse evidente entre la segunda y la cuarta semana de vida. La causa exacta sigue sin establecerse con certeza, y la literatura maneja varias hipótesis que no son excluyentes entre sí. La más citada apunta a una malposición intrauterina mantenida durante el tercer trimestre, cuando el espacio dentro del útero es más reducido, que comprimiría el músculo de forma prolongada. Otra línea de investigación habla de un síndrome compartimental: la presión sostenida sobre el esternocleidomastoideo comprometería el retorno venoso local, generando una isquemia relativa que termina en fibrosis. La hipótesis más antigua, en cambio, es puramente traumática: un desgarro parcial del músculo durante un parto difícil formaría primero un hematoma y después, al cicatrizar, el tejido fibroso que acorta la fibra muscular. Estudios más recientes, por su parte, han descrito un depósito excesivo de colágeno tipo III en el tejido afectado, un dato bioquímico que no descarta ninguna de las teorías anteriores sino que podría ser la vía común final de varias de ellas. La lesión muscular recibe también el nombre de fibromatosis colli, o pseudotumor esternocleidomastoideo del lactante. El nombre es desafortunado. La fibromatosis propiamente dicha describe un grupo de neoplasias fibroblásticas de comportamiento localmente agresivo, con tendencia a infiltrar tejidos vecinos y a recidivar tras su extirpación. La fibromatosis colli no comparte nada de eso: es un proceso benigno, autolimitado, que suele resolverse por sí solo en los primeros meses de vida y que histológicamente muestra fibras musculares en fase de degeneración y regeneración, no una proliferación clonal de fibroblastos. Afecta entre el 0,3 % y el 1,9 % de los recién nacidos vivos, lo que la sitúa como la tercera anomalía musculoesquelética congénita más frecuente, por detrás de la displasia congénita de cadera y del pie zambo. Predomina en varones y, por razones que no se han aclarado del todo, afecta al lado derecho en torno al 75 % de los casos. Entre un 6 % y un 20 % de los lactantes con tortícolis congénita presentan además displasia del desarrollo de la cadera, lo que justifica que su detección se acompañe siempre de una exploración de las caderas. Si no se corrige la postura, con el tiempo puede aparecer una asimetría craneofacial progresiva conocida como plagiocefalia. No toda masa cervical del recién nacido es tortícolis congénita. El diagnóstico diferencial incluye lesiones de naturaleza muy distinta, como un linfangioma quístico o una adenopatía reactiva, que la ecografía distingue con claridad del engrosamiento fibroso lineal del esternocleidomastoideo. También conviene descartar una causa ósea: el síndrome de Klippel-Feil, por fusión congénita de vértebras cervicales, puede producir una postura similar sin que el músculo esté implicado en absoluto. En una proporción muy alta de los casos, sí, sobre todo cuando se identifica pronto. La persistencia más allá de los cuatro años es rara. Prácticamente sí, aunque conviene precisar los términos: fibromatosis colli nombra la lesión muscular en sí; tortícolis congénita, la postura clínica que provoca. El nombre «fibromatosis», eso sí, no implica ninguna relación con los tumores fibroblásticos que llevan ese mismo nombre en oncología. No hay una explicación firme. Se ha relacionado con la posición fetal más frecuente en el útero, pero sigue siendo una observación estadística más que un mecanismo demostrado. Se asocia con más frecuencia a partos de nalgas, instrumentados o prolongados, y a embarazos múltiples, aunque también aparece tras partos sin ninguna incidencia. La palpación de un nódulo dentro del músculo alarma a muchas familias por su parecido superficial con una masa tumoral. La ecografía suele bastar para distinguir el patrón fibroso benigno de una lesión neoplásica real.Qué es la tortícolis congénita
Mecanismo: varias teorías, ningún origen cerrado
Fibromatosis colli: un nombre que induce a confusión
Epidemiología y anomalías asociadas
Diferenciación
Preguntas frecuentes
¿Desaparece sola la tortícolis congénita?
¿Es lo mismo que la fibromatosis colli?
¿Por qué se afecta más el lado derecho?
¿Guarda relación con partos complicados?
¿Puede confundirse con un tumor verdadero?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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