DICCIONARIO MÉDICO
Test intracutáneo
El test intracutáneo es una prueba cutánea que consiste en inyectar una pequeña cantidad de una sustancia en el espesor de la piel, por lo general en el antebrazo, para observar la reacción inmunitaria local que provoca. Se emplea sobre todo en alergología, para estudiar la sensibilización a fármacos, venenos de himenópteros o aeroalérgenos, y en la valoración de la inmunidad celular frente a ciertos microorganismos. El nombre describe el gesto: la sustancia no se deposita sobre la piel ni bajo ella, sino dentro de su espesor, en la dermis. Esa raíz común con intracutáneo, la palabra de la que toma el nombre, explica por qué ambos términos conviven con "intradérmico" como sinónimo casi perfecto en el lenguaje clínico. El procedimiento consiste en introducir entre 0,02 y 0,05 mililitros de una solución diluida con una aguja fina, formando una pequeña pápula que confirma que la punta ha quedado en el plano correcto. A partir de ahí, la lectura depende por completo de qué tipo de respuesta inmunitaria se busca provocar. Cuando el objetivo es detectar una alergia mediada por inmunoglobulina E, la reacción es cuestión de minutos: los mastocitos de la piel, ya sensibilizados, liberan histamina en cuanto reconocen el alérgeno y forman un habón con eritema alrededor, la clásica pápula y su halo. Esa lectura se hace a los quince o veinte minutos. Cuando lo que se busca es una respuesta de hipersensibilidad retardada, mediada por linfocitos T y no por anticuerpos, el reloj es otro. Los linfocitos sensibilizados tardan horas en reconocer el antígeno y reclutar más células al lugar de la inyección, así que la induración que se palpa no aparece hasta pasadas 48 o 72 horas, y en algunos protocolos la lectura definitiva se retrasa varias semanas más. El test tuberculínico de Mantoux es el ejemplo más conocido de este segundo mecanismo. La inyección intradérmica como método diagnóstico no nació con la alergología. En 1907 el pediatra austriaco Clemens von Pirquet ideó un test cutáneo para la tuberculina que consistía en escarificar la piel, una simple rascadura superficial. Un año después, el médico francés Charles Mantoux presentó ante la Academia de Ciencias de París una alternativa que inyectaba la tuberculina directamente en la dermis con aguja y jeringa. La dosis quedaba mucho mejor controlada. Por eso el método de Mantoux acabó desplazando casi por completo al de Von Pirquet, y ese mismo principio (introducir una cantidad exacta de antígeno en la dermis y esperar la respuesta) se extendió después a la valoración de otras muchas sustancias, desde alérgenos hasta antígenos microbianos como el de la lepromina. No debe confundirse con el test epicutáneo, que no perfora la piel en absoluto: el alérgeno se fija con un parche adhesivo sobre la superficie cutánea intacta durante 48 horas, y sirve para estudiar un mecanismo distinto, el de la dermatitis de contacto. Tampoco equivale al prick-test, la punción superficial que atraviesa apenas la epidermis con una lanceta y que suele ser la primera prueba de cribado para alergias respiratorias o alimentarias por su sencillez. El test intracutáneo llega después, cuando el prick-test resulta negativo pese a existir sospecha clínica firme, porque al depositar el alérgeno en un plano más profundo consigue una sensibilidad mayor, a costa de un riesgo algo más alto de reacción generalizada. Por tradición de nomenclatura más que por diferencia real. "Cutáneo" viene del latín cutis y "dérmico" del griego derma, dos palabras para la misma piel; en su acepción médica, cutis equivale precisamente a la dermis. El nombre de esta prueba se fijó cuando ese uso latino aún predominaba en varias nomenclaturas de pruebas cutáneas, y se mantuvo así aunque el lenguaje clínico general haya virado hacia "intradérmico". Algo más, porque la aguja penetra más y el volumen inyectado forma una pápula visible en el momento, pero la molestia sigue siendo mínima y comparable a cualquier inyección subcutánea superficial. No. La misma técnica de inyección se aplica para valorar la inmunidad celular frente a antígenos microbianos, como ocurre con el test de la lepromina en el estudio de la lepra, aunque en ese caso lo que interesa no es una alergia sino el tipo de respuesta que el sistema inmunitario monta frente a la bacteria. En absoluto: el mismo gesto de inyección puede exigir una lectura a los veinte minutos, a las 48 horas o, según qué antígeno se emplee, varias semanas después. El momento de la lectura, no el de la inyección, es lo que define qué tipo de respuesta inmunitaria se está midiendo.Qué es el test intracutáneo
Dos mecanismos, dos tiempos de lectura
De dónde viene la técnica
Diferencias con otras pruebas cutáneas
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama intracutáneo y no intradérmico, si son lo mismo?
¿Duele más que el prick-test?
¿Se usa solo para alergias?
¿Todas las lecturas se hacen en el mismo momento?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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