DICCIONARIO MÉDICO
Terapia alcalina
La terapia alcalina, en su sentido clínico, es la administración de sustancias con pH elevado, sobre todo bicarbonato sódico, para corregir un exceso de acidez en la sangre o en la orina. El nombre también circula fuera de la medicina como sinónimo de "dieta alcalina", una teoría de la nutrición sin respaldo científico que atribuye a ciertos alimentos la capacidad de cambiar el pH del cuerpo. Alcalino viene del árabe al-qalī, "la ceniza", en referencia a la ceniza de la barrilla, una planta cuya combustión se usaba desde antiguo para obtener sosa y fabricar jabón. Terapia procede del griego therapeía, tratamiento. La suma de ambas raíces designa cualquier intervención cuyo fin es elevar el pH de un medio biológico mediante un agente básico, casi siempre bicarbonato sódico o citrato potásico. El pH de la sangre se mantiene entre 7,35 y 7,45 gracias a sistemas tampón químicos y a la acción conjunta de pulmones y riñones. Los pulmones ajustan el pH en minutos regulando cuánto dióxido de carbono se elimina al respirar. Los riñones lo hacen de forma más lenta, reabsorbiendo o generando bicarbonato y excretando protones. Solo cuando estos mecanismos se ven desbordados, como en una acidosis metabólica grave, tiene sentido intervenir desde fuera con un agente alcalinizante. La alcalinización tiene dos escenarios de uso bien delimitados. El primero es la corrección de la acidosis metabólica, en la que el bicarbonato sódico intravenoso busca devolver el pH sanguíneo a su rango normal; su eficacia real en muchos contextos (fallo renal agudo, parada cardiorrespiratoria) sigue siendo objeto de estudio y controversia en la literatura médica. El segundo es la alcalinización urinaria, que persigue un objetivo distinto: elevar el pH de la orina, no el de la sangre, para favorecer la eliminación de ciertas sustancias. Elevar el pH urinario reduce la reabsorción de salicilatos en el túbulo renal y multiplica su excreción, por lo que forma parte del tratamiento de algunas intoxicaciones por ácido acetilsalicílico. El mismo principio favorece la eliminación de metotrexato a dosis altas y ayuda a disolver o prevenir los cálculos renales de ácido úrico, que se forman con más facilidad cuanto más ácida es la orina. Ninguno de estos usos tiene relación con la teoría de que la alimentación puede alcalinizar la sangre. Fuera de estos contextos clínicos concretos, el término se ha popularizado ligado a la llamada dieta alcalina, que promete prevenir o incluso curar enfermedades, entre ellas el cáncer, mediante alimentos que "alcalinicen" el organismo. La premisa falla en su primer paso: el pH de la sangre no se modifica de forma apreciable por lo que se come. Un análisis de la Universidad Pompeu Fabra concluyó que la dieta alcalina carece de base científica y que es dudoso que reduzca el riesgo de cáncer, precisamente porque el cuerpo regula el pH sanguíneo con independencia de la dieta. Lo único que varía con la alimentación es el pH de la orina, un efecto real pero irrelevante para el objetivo que se le atribuye. El caso más conocido de esta corriente terminó en los tribunales. El naturópata estadounidense Robert O. Young, autor de un libro sobre el "milagro del pH", fue condenado en 2017 por ejercer la medicina sin licencia. En 2018, un tribunal de San Diego le impuso el pago de 105 millones de dólares a una paciente con cáncer a la que había tratado con infusiones de bicarbonato y otras terapias alcalinizantes en lugar de derivarla a oncología. Ningún organismo médico reconoce la dieta alcalina como tratamiento del cáncer ni de ninguna otra enfermedad. No, salvo en situaciones de enfermedad grave que desbordan la propia capacidad reguladora del organismo. En una persona sana, el pH sanguíneo permanece estable pase lo que pase en el plato. Casi nunca en el sentido que interesa. La terapia alcalina, en su acepción médica, es la administración controlada de bicarbonato o citrato en situaciones concretas de acidosis, intoxicación o litiasis. La dieta alcalina es una teoría nutricional distinta, sin ese respaldo clínico. La alcalosis es el trastorno que resulta de un exceso de pH en sangre, ya sea espontáneo o provocado por un exceso de tratamiento alcalinizante. Vigilar el equilibrio ácido base durante cualquier alcalinización terapéutica sirve, entre otras cosas, para no provocarla. En parte porque parte de un dato real mal interpretado: algunas células tumorales, en cultivo de laboratorio, crecen más deprisa en un medio ácido. De ahí se ha extrapolado, sin evidencia en humanos, que un entorno corporal alcalino frenaría el cáncer. El Instituto Americano para la Investigación del Cáncer ha señalado que esa teoría no tiene sustento científico y que modificar el pH de las células mediante la dieta no es factible en la práctica.Qué es la terapia alcalina
Usos clínicos reconocidos
La diferencia con la "dieta alcalina"
Preguntas frecuentes
¿Puede cambiarse el pH de la sangre comiendo determinados alimentos?
¿Es lo mismo la terapia alcalina que la dieta alcalina?
¿Qué diferencia hay entre alcalosis y terapia alcalina?
¿Por qué se sigue hablando tanto de la dieta alcalina si no funciona?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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