DICCIONARIO MÉDICO
Tejido muscular estriado esquelético
El tejido muscular estriado esquelético es el tipo de tejido muscular formado por fibras largas y estriadas que se insertan en el esqueleto y permiten el movimiento voluntario del cuerpo. Junto con el tejido muscular cardíaco y el tejido muscular liso, forma una de las tres variedades de tejido muscular del organismo, y es la que hace posible cada gesto consciente: caminar, hablar, sostener un objeto. El adjetivo estriado procede del latín striare, "formar surcos o estrías", y describe lo que se observa al microscopio: un patrón de bandas claras y oscuras que se repite a intervalos regulares a lo largo de la fibra. Esquelético comparte raíz con esqueleto, palabra que desciende del griego σκελετός (skeletós), participio de σκέλλειν (skéllein), "desecar": los griegos llamaban así a los cuerpos momificados, y el término pasó después a la anatomía para nombrar el armazón óseo que sostiene el cuerpo. El músculo estriado esquelético debe su nombre a dos criterios distintos, uno describe su aspecto microscópico y el otro su inserción anatómica. En la práctica clínica, "músculo esquelético" y "tejido muscular estriado esquelético" se usan como sinónimos, aunque el segundo pone el acento en el tejido como tal, en la biología de sus células, antes que en el órgano completo. La mayoría de estos músculos se insertan en el hueso a través de un tendón. Unos pocos (los que mueven los ojos, la lengua o la parte superior del esófago) se anclan de forma más difusa al tejido conectivo de la estructura que mueven, sin tendón intermedio. Las células que forman este tejido, llamadas fibras musculares esqueléticas o miocitos esqueléticos, son alargadas y cilíndricas, con un diámetro de entre 10 y 100 µm y una longitud que va de unos pocos milímetros hasta los 30 centímetros en los músculos más largos. Son sincitios: cada fibra contiene decenas o cientos de núcleos, dispuestos justo bajo la membrana celular, resultado de la fusión de células precursoras durante el desarrollo embrionario. Dentro del citoplasma, los filamentos de actina y miosina se organizan en miofibrillas paralelas al eje de la célula, agrupados en sarcómeras que se repiten miles de veces a lo largo de la fibra. Esa repetición produce las estrías visibles al microscopio: bandas oscuras donde se superponen actina y miosina, bandas claras donde solo hay actina. Tres capas de tejido conectivo envuelven el músculo a distintos niveles. El endomisio rodea cada fibra individual. El perimisio agrupa varias fibras en fascículos, y el epimisio envuelve el músculo entero. Por estas capas discurren los vasos sanguíneos y las ramificaciones nerviosas que llegan hasta cada fibra. La contracción es voluntaria: depende de motoneuronas situadas en el encéfalo o en la médula espinal, cada una de las cuales inerva a un grupo de fibras a través de la placa motora. Ese conjunto, el axón y todas las fibras que controla, se llama unidad motora. Cuanto más fina deba ser la precisión del movimiento, más pequeña es la unidad motora: los músculos que mueven los ojos tienen unidades de pocas fibras, mientras que los grandes músculos de la espalda pueden agrupar varios cientos por axón. No todas las fibras son iguales. Las de contracción lenta son más pequeñas, más oscuras por su mayor contenido en mioglobina y resisten bien el esfuerzo prolongado. Las de contracción rápida son más grandes, más claras y se agotan antes, aunque generan más fuerza en poco tiempo. Todo músculo combina ambos tipos en proporciones variables, según la función que desempeñe. Las células satélite explican por qué este tejido, al contrario que el cardíaco, conserva capacidad de regenerarse. Son células madre mononucleadas, situadas entre la membrana de la fibra y la lámina basal que la rodea, descritas por primera vez en 1961 por el biofísico Alexander Mauro, de la Universidad Rockefeller, mediante microscopía electrónica. Cuando una fibra sufre una lesión, las células satélite, normalmente inactivas, se activan y proliferan: unas se diferencian en mioblastos que reparan o sustituyen el tejido dañado, y otras se mantienen en reserva para una lesión futura. El músculo también puede crecer sin añadir fibras nuevas, aumentando solo el grosor de las que ya tiene. Es la hipertrofia que produce el entrenamiento de fuerza. Las tres variedades de tejido muscular comparten el mecanismo básico de la contracción, el deslizamiento de actina sobre miosina, pero difieren en casi todo lo demás. Frente al cardiomiocito, mononucleado, corto y ramificado, la fibra esquelética es un sincitio alargado con núcleos periféricos, y no forma discos intercalares: cada fibra funciona de manera independiente, sin la conducción eléctrica compartida que sincroniza el latido del corazón. El músculo liso tampoco se parece: carece de sarcómeras, no tiene placa motora y su contracción, lenta y sostenida, no depende en ningún caso de la voluntad. Porque el nombre describe dos rasgos a la vez: la estriación visible al microscopio y la inserción en el esqueleto. En el lenguaje clínico cotidiano basta con decir "músculo esquelético", pero el nombre completo evita confundirlo con el músculo estriado del corazón, que presenta el mismo patrón de bandas sin ser voluntario. No del todo. Las células satélite permiten reparar daños puntuales y sustituir fibras muertas, pero cuando la lesión es muy extensa, o se repite muchas veces, parte del tejido de reemplazo puede ser fibroso en lugar de muscular. La capacidad de regeneración, además, disminuye con la edad. La hipertrofia aumenta el grosor de las fibras ya existentes y es la respuesta habitual al entrenamiento de fuerza en el ser humano adulto. La hiperplasia, en cambio, añadiría fibras nuevas; es un mecanismo bien documentado en otras especies animales, pero su peso real en el músculo humano adulto sigue siendo objeto de debate científico. El biofísico Alexander Mauro, en 1961, mediante microscopía electrónica. Las llamó así por su posición periférica, pegadas a la membrana de la fibra muscular. Si desea profundizar en conceptos asociados al tejido muscular estriado esquelético, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el tejido muscular estriado esquelético
Estructura de la fibra muscular
Control nervioso y tipos de fibra
Regeneración: las células satélite
Diferenciación con el tejido muscular cardíaco y el liso
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama "estriado esquelético" y no solo músculo?
¿Puede el músculo esquelético regenerarse igual que la piel?
¿Qué diferencia hay entre hipertrofia e hiperplasia muscular?
¿Quién descubrió las células satélite?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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