DICCIONARIO MÉDICO
Técnica de Millard
La técnica de Millard es el diseño quirúrgico de rotación y avance que repara el labio leporino unilateral haciendo descender el segmento medio del labio hasta su posición natural y desplazando un colgajo del segmento lateral para rellenar el hueco que deja ese giro. Ralph Millard la presentó en 1955 y hoy la emplea, con variaciones propias de cada cirujano, la inmensa mayoría de los especialistas del mundo. Ralph Millard operaba labios leporinos desde un hospital de campaña del ejército estadounidense durante la guerra de Corea cuando empezó a dar forma a su idea. La presentó formalmente en 1955, en el Primer Congreso de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica, celebrado en Estocolmo, y la publicó por escrito dos años después bajo un título tan poco solemne como el propio autor: "Un camuflaje primario del labio leporino unilateral". Antes de Millard, la reparación se resolvía con diseños geométricos: colgajos cuadrangulares o triangulares que cerraban la hendidura, sí, pero a costa de una cicatriz recta o quebrada que atravesaba el labio de forma visible. Millard cambió el planteamiento. En vez de imponer una figura geométrica sobre el defecto, dejó que el corte siguiera la curva natural de la columna del filtrum, la cresta vertical que separa la nariz del arco de Cupido. El resultado, cuando sale bien, apenas se nota. La fisura divide el labio en dos segmentos desiguales. El medial, el que conserva la columna del filtrum y la mitad del arco de Cupido, suele quedar retraído hacia arriba, más corto de lo que debería. Millard lo hace rotar hacia abajo hasta devolverlo a su altura natural, un giro que abre un hueco triangular justo en la base de la columela. Ese hueco no se sutura sin más. Se rellena con un colgajo tomado del segmento lateral, que avanza hacia el centro para ocuparlo. De ahí el nombre: rotación de un lado, avance del otro. La cicatriz final recorre el borde del filtrum en lugar de cruzarlo, y las estructuras que más pesan en la simetría del labio, la columna del filtrum y el arco de Cupido, quedan prácticamente donde la naturaleza las había puesto. Millard no partió de cero. En 1949, el cirujano canadiense A. B. Le Mesurier había descrito un colgajo cuadrangular, tomado del segmento lateral con forma de rectángulo, que fue el primero en intentar reconstruir un arco de Cupido reconocible. Charles Tennison propuso en 1952 una alternativa con un pequeño colgajo triangular insertado bajo la base de la nariz, y Peter Randall le dio en 1959 un fundamento matemático preciso, calculando la altura del triángulo necesaria en cada caso. Estas dos familias, la cuadrangular y la triangular, dominaron la cirugía del labio leporino durante los años cincuenta. Frente a ellas, la rotación y avance de Millard tiene una ventaja práctica: no exige medir ni trazar una plantilla fija antes de operar, sino ajustar el diseño sobre la marcha según la anatomía de cada paciente. Esa flexibilidad explica buena parte de su éxito, aunque también da lugar a que cada cirujano marque los puntos de referencia a su manera. Un estudio que pidió a diez cirujanos expertos señalar los mismos siete puntos de Millard sobre las mismas fotografías encontró diferencias de hasta un centímetro entre ellos. Millard siguió puliendo su propio diseño durante décadas. En 1959 describió cómo preservar mejor los puntos de referencia naturales del labio, en 1964 publicó refinamientos del colgajo, y en 1968 extendió el principio a las fisuras anchas, que la versión original manejaba peor. En 1976 reunió todo ese recorrido en una obra en tres volúmenes, Cleft Craft, que sigue siendo un texto de referencia en cirugía craneofacial. Distinguir entre lo que se conoce como Millard I, II y III no es un capricho académico: cada versión responde a un grado distinto de fisura, desde la incompleta hasta la bilateral. Más del ochenta y cinco por ciento de los cirujanos de fisura labial del mundo emplea hoy alguna variante de este diseño. Queda, eso sí, fuera del alcance de esta ficha, todo lo relativo a cuándo operar o qué cuidados sigue el bebé después. Esa información corresponde a la queiloplastia como procedimiento clínico, no al diseño quirúrgico que le da nombre a la técnica de Millard. No en su versión más simple. Las fisuras anchas o bilaterales necesitan las variantes que el propio Millard fue añadiendo con los años, agrupadas bajo los nombres de Millard II y III. En el punto de partida del diseño. Tennison y Randall trazan primero una figura geométrica, un pequeño triángulo cuya altura se calcula con una fórmula matemática, y encajan el labio sobre esa plantilla. Millard invierte el orden: observa primero la anatomía concreta del paciente y deja que el diseño se adapte a ella, sin una plantilla fija de partida. La cicatriz resultante también difiere: la triangular deja una muesca en el borde del labio donde se inserta el colgajo, mientras que la de Millard sigue el contorno natural del filtrum. Ambas técnicas conviven todavía hoy, y algunos cirujanos combinan elementos de una y otra según el caso. En 1955, en Estocolmo. La publicación escrita llegó dos años después, en 1957. La obra en tres volúmenes que Ralph Millard publicó en 1976 recogiendo dos décadas de refinamientos de su propia técnica. Sigue citándose en la formación de cirujanos craneofaciales.Qué es la técnica de Millard
El principio de rotación y avance
Antecedentes y otras técnicas de colgajo
Evolución posterior
Preguntas frecuentes
¿Sirve la técnica de Millard para cualquier tipo de labio leporino?
¿En qué se diferencia de la técnica de Tennison-Randall?
¿Cuándo se presentó por primera vez la técnica de Millard?
¿Qué es "Cleft Craft"?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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