DICCIONARIO MÉDICO
Taquipnea
La taquipnea es el aumento de la frecuencia respiratoria por encima de los valores considerados normales para la edad de la persona. Taquipnea procede del griego ταχύς (tachýs, «rápido») y πνοή (pnoḗ, «respiración», «soplo»). Es un signo clínico, no una enfermedad en sí misma: indica que la ventilación pulmonar se produce a un ritmo superior al esperable, no cuál es la causa que lo provoca. En el adulto en reposo se sitúa el umbral en 20 respiraciones por minuto, dado que el intervalo normal oscila entre 12 y 20 ciclos. Por debajo de esa cifra, cualquier frecuencia se considera eupnea; por debajo de 12, bradipnea. El umbral pediátrico es muy distinto. Un recién nacido respira normalmente entre 30 y 60 veces por minuto, una cifra que descendería en el adulto a la categoría de taquipnea grave. Esa frecuencia va disminuyendo de forma progresiva a lo largo de la infancia hasta aproximarse a los valores del adulto en la adolescencia, de modo que interpretar la frecuencia respiratoria sin tener en cuenta la edad del paciente carece de sentido clínico. En 1896 se documenta por primera vez en inglés, empleado entonces para describir la respiración acelerada de origen histérico, mucho antes de que se sistematizara su papel actual como signo de enfermedad orgánica. El ritmo respiratorio se genera en el centro respiratorio del tronco encefálico, un conjunto de núcleos neuronales situados en el bulbo raquídeo y la protuberancia. Ese centro recibe información constante de quimiorreceptores periféricos, localizados en los cuerpos carotídeos y aórticos y sensibles sobre todo al descenso de la presión de oxígeno, y de quimiorreceptores centrales, sensibles al pH del líquido cefalorraquídeo y, por tanto, a la concentración de dióxido de carbono. Cuando cualquiera de esas señales indica un desequilibrio (menos oxígeno, más CO₂, más acidez), el centro respiratorio responde aumentando la frecuencia de los ciclos. A esa vía química se suma una vía neural más directa. La fiebre, el dolor y la ansiedad estimulan el centro respiratorio sin que medie ningún cambio en los gases sanguíneos, lo mismo que ciertos receptores pulmonares (los llamados receptores J, sensibles a la congestión del intersticio pulmonar) desencadenan taquipnea de forma refleja en cuadros como el edema pulmonar. La taquipnea es, en definitiva, la vía final común de estímulos de naturaleza muy distinta. La palabra se confunde con frecuencia con hiperventilación, y las fuentes médicas no siempre coinciden en dónde trazar la frontera. La lectura más extendida reserva taquipnea para el aumento de la frecuencia, con independencia de la profundidad de cada respiración, y hiperventilación para el aumento del volumen total de aire movilizado por minuto, que suele acompañarse de respiraciones más profundas y provoca una caída del dióxido de carbono en sangre. Puede haber taquipnea sin hiperventilación (respiraciones rápidas pero superficiales) e hiperventilación con una frecuencia apenas elevada, si cada respiración es mucho más profunda de lo habitual. Tampoco equivale a disnea, la sensación subjetiva de falta de aire. Una persona puede tener taquipnea objetivamente medible sin sentir ahogo, y viceversa: la disnea es una experiencia que el paciente relata, mientras que la taquipnea es un dato que el observador cuenta. No exactamente. La taquipnea describe la frecuencia; la hiperventilación, el volumen de aire movilizado por minuto. En la práctica clínica ambos términos se usan a veces de forma intercambiable, lo que genera cierta confusión terminológica. Porque su sistema respiratorio inmaduro necesita compensar con frecuencia lo que aún no puede lograr con profundidad. Un recién nacido puede respirar hasta 60 veces por minuto sin que eso indique ningún problema, una cifra que en un adulto triplicaría el umbral de la taquipnea. La distinción no es universal entre los autores. Algunos emplean polipnea como sinónimo estricto de taquipnea; otros la reservan para una respiración rápida y, a la vez, superficial, frente a la taquipnea entendida en sentido amplio como cualquier aumento de la frecuencia, sea cual sea la profundidad de cada ciclo. Su primer registro en la literatura médica en lengua inglesa data de 1896. En aquel momento designaba episodios de respiración acelerada de causa nerviosa, y solo más tarde el término se extendió a cualquier elevación de la frecuencia respiratoria, con independencia de su origen. La raíz griega que lo compone, en cambio, es muchísimo más antigua: taqui- aparece también en taquicardia, taquifilaxia o taquifemia, siempre con el mismo sentido de rapidez.Qué es la taquipnea
Mecanismo
Diferenciación con otros términos de la respiración
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo que la hiperventilación?
¿Por qué los bebés respiran tan deprisa?
¿Qué diferencia hay entre taquipnea y polipnea?
¿Desde cuándo se usa este término?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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