DICCIONARIO MÉDICO
Taponamiento nasal
El taponamiento nasal es la técnica que introduce un material compresivo dentro de la fosa nasal para cohibir una hemorragia, ejerciendo presión directa sobre los vasos sangrantes hasta que se forma un coágulo estable. Se distingue por la zona de la fosa que ocupa, anterior o posterior, y esa distinción determina tanto el material empleado como la gravedad del cuadro que intenta resolver. Nasal procede del latín nasalis, derivado de nasus (nariz). Taponamiento se construye sobre tapón, del francés tapon y este del fráncico *tappo. Aquí el uso es literal y no figurado: el Diccionario de la lengua española recoge, entre las acepciones médicas de tapón, la de "masa de hilas o de algodón en rama con que se obstruye una herida o una cavidad natural del cuerpo", y es justamente eso lo que se introduce en la nariz. La finalidad es siempre la misma: detener una epistaxis mediante compresión directa cuando otras medidas no bastan. No hay fármaco ni corriente eléctrica de por medio, solo la presión mecánica de un material colocado en contacto con la mucosa sangrante hasta que el sistema de coagulación hace el resto. El taponamiento anterior, también llamado vestibular, ocupa la parte delantera de la fosa nasal y es, con diferencia, el más frecuente. Responde a hemorragias originadas en el tercio anterior del tabique, la zona mejor irrigada y más expuesta a traumatismos y rascado. El posterior, también llamado coanal, se dirige hacia la parte más profunda de la fosa, cerca de la coana. Se reserva para las hemorragias que no ceden con un taponamiento anterior bien colocado o que, desde el principio, sangran hacia la faringe sin apenas manifestarse por delante. Suele originarse en ramas de la arteria esfenopalatina, más difíciles de comprimir por su localización. En 1757, el cirujano francés Jean Nicolas Belloc(q) describió en las Mémoires de l'Académie Royale de Chirurgie de París el instrumento más antiguo documentado para el taponamiento posterior: un tubo guía que sigue dando nombre al procedimiento clásico. Durante casi dos siglos, la gasa fue el único material disponible, tanto para el taponamiento anterior como para el posterior, y su colocación exigía anudarla desde la boca con un hilo guía. Los dispositivos modernos han simplificado buena parte del procedimiento. Para el taponamiento anterior se emplean materiales expansibles, algunos reabsorbibles, que se hidratan al contacto con la sangre y se adaptan al contorno de la fosa. Para el posterior, las sondas de doble balón permiten ocluir a la vez la parte anterior y la posterior sin necesidad de pasar ningún hilo por la boca. La gasa, con todo, no ha desaparecido: sigue siendo la opción más económica y, en algunos entornos con recursos limitados, la única disponible. Cuando el punto sangrante es visible y accesible, el primer recurso no suele ser el taponamiento, sino la cauterización, química o eléctrica, localizada sobre ese punto. El taponamiento entra en juego cuando la cauterización fracasa, cuando está contraindicada o cuando el origen del sangrado no se identifica con una rinoscopia anterior. Frente a un punto concreto que se trata de forma dirigida, el taponamiento actúa sobre toda la zona, sin necesidad de localizar antes el vaso responsable. La epistaxis es un motivo de consulta muy frecuente. Se calcula que hasta un 60 % de la población sufre algún episodio a lo largo de su vida, aunque solo alrededor de un 6 % llega a precisar atención médica. Dentro de ese grupo minoritario es donde se concentra el taponamiento nasal, reservado para los casos que no ceden con medidas más simples como la compresión digital o la cauterización. Su distribución por edad es bimodal, con un primer pico en la infancia y la juventud y un segundo entre los 45 y los 65 años, momento en el que la fragilidad vascular y el consumo de anticoagulantes ganan peso como factores predisponentes. De tapón, del francés tapon y este del fráncico *tappo. En otros usos médicos del mismo término hay metáfora de por medio. En este, no: el objeto introducido en la nariz es, literalmente, un tapón. No. Ocupan zonas distintas de la fosa nasal, responden a orígenes de sangrado distintos y el posterior, al comprometer una zona más profunda, suele considerarse el más delicado de los dos. Ya no. Aunque la gasa sigue disponible y es la opción más barata, buena parte de los taponamientos actuales recurren a materiales expansibles o a sondas de balón, herederos lejanos del tubo que Belloc(q) diseñó en 1757 para el taponamiento posterior. Cuando el punto de sangrado no se localiza, cuando la cauterización ya ha fracasado o cuando el origen es posterior y, por tanto, poco accesible para una cauterización dirigida.Qué es el taponamiento nasal
Taponamiento anterior y posterior
Evolución de los materiales
Diferenciación con la cauterización
Epidemiología
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra taponamiento?
¿Es lo mismo el taponamiento anterior que el posterior?
¿Siempre se usa gasa?
¿Cuándo se prefiere el taponamiento a la cauterización?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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