DICCIONARIO MÉDICO
Tacto
El tacto es el sentido que permite percibir, a través de la piel y los tejidos profundos, estímulos de presión, temperatura, vibración y dolor. Es uno de los cinco sentidos clásicos descritos ya por Aristóteles, y el único que, según el propio filósofo, un animal no puede perder sin dejar de existir. Su base fisiológica detallada, con los distintos tipos de receptores y las vías que la conducen hasta el cerebro, corresponde a la sensibilidad táctil; esta entrada se ocupa del sentido en sí, de dónde viene su nombre y de qué lo distingue de conceptos con los que suele confundirse, como la palpación. La palabra procede del latín tactus, participio de tangere, tocar, y esta a su vez de una raíz indoeuropea, *tag-, con el mismo significado. De esa misma raíz derivan, en español, palabras tan dispares como contacto, íntegro o tarea, lo que da idea de lo productiva que ha sido a lo largo de la historia de la lengua. Aristóteles dedicó al tacto más páginas de su tratado Acerca del alma que a casi cualquier otro sentido, y llegó a una conclusión llamativa: mientras la vista, el oído y el olfato existen para el bienestar del animal y permiten percibir a distancia, el tacto es el único indispensable para la vida misma. Un exceso de luz o de sonido daña únicamente el órgano correspondiente, escribió; un exceso de frío, calor o dureza extremos puede matar al animal entero, porque destruye el propio tacto, y sin tacto no hay animal posible. De ahí que lo considerara el sentido más primitivo y universal de todos, presente incluso en los organismos más simples que merecen el nombre de animal. Esa prioridad biológica tiene su reflejo en el desarrollo humano. El tacto es el primer sentido en aparecer en el feto, con sensibilidad ya perceptible en la región de los labios hacia la séptima u octava semana de gestación, mucho antes de que el oído o la vista empiecen siquiera a formarse. El neurólogo británico Henry Head propuso en 1905 una distinción que sigue empleándose hoy, tras seccionarse él mismo un nervio del brazo para estudiar cómo se recuperaba la sensibilidad. Llamó protopática a la sensibilidad más primitiva y difusa, la que responde al dolor y a las temperaturas extremas sin permitir localizar con precisión el punto estimulado, y epicrítica a la que discrimina detalles finos, como la textura o la separación entre dos puntos próximos. Hay otra distinción, menos clínica y más funcional: la que separa el tacto pasivo, el que simplemente registra un estímulo sobre la piel quieta, del tacto activo o háptico, el que explora deliberadamente un objeto moviendo los dedos sobre él. Leer en braille o reconocer una llave dentro de un bolsillo sin mirar son ejemplos del segundo. Y desde hace apenas dos décadas se conoce una tercera vía, distinta de ambas: la de las fibras C táctiles, unas terminaciones nerviosas especializadas en la caricia lenta y suave, que no transmiten información discriminativa sobre el objeto tocado, sino una señal de recompensa que llega a la corteza insular y que se relaciona con el vínculo afectivo entre las personas. En el lenguaje médico, tacto y palpación se usan a veces como sinónimos, y no lo son del todo. El tacto es el sentido; la palpación es una técnica de exploración física que se sirve de ese sentido de forma deliberada y sistemática para examinar el cuerpo de un paciente. Todo médico que palpa está usando el tacto, pero no todo acto de tocar es una palpación clínica. Del latín tactus, participio del verbo tangere, tocar. La misma raíz dio en español palabras como contacto, tangible o íntegro, este último por la idea de algo que no ha sido tocado ni alterado. Aristóteles ya se hizo esa pregunta, porque el tacto percibe a la vez calidades tan distintas como el calor, la presión o la dureza, algo que ningún otro sentido hace. La concluyó, aunque con dudas, que se trata de un único sentido con un medio de percepción repartido por toda la piel. El tacto es el sentido; la palpación, la técnica exploratoria que un profesional sanitario aplica con las manos para examinar tejidos y órganos. Porque los estudios clásicos de embriología, iniciados por el anatomista Davenport Hooker a mediados del siglo XX, muestran que el feto humano responde ya a un roce en la región perioral hacia la séptima semana de gestación, semanas antes de que el sistema auditivo o el visual empiecen a esbozarse. Un tipo de terminación nerviosa descubierta primero en gatos y descrita después en el ser humano, especializada en la caricia lenta sobre piel con vello. No informan sobre la forma o la textura de lo tocado, sino que generan una respuesta de agrado que llega a la corteza insular; se las relaciona con el vínculo afectivo entre madres y bebés y, en general, con el contacto social.Qué es el tacto
Clasificación de la sensibilidad táctil
Tacto y palpación, dos cosas distintas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra tacto?
¿Es el tacto un solo sentido o varios?
¿Qué diferencia hay entre el tacto y la palpación?
¿Por qué se dice que el tacto es el primer sentido en desarrollarse?
¿Qué son las fibras C táctiles?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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