DICCIONARIO MÉDICO
Superantígeno
Un superantígeno es una proteína capaz de activar simultáneamente una proporción muy alta de linfocitos T, muy superior a la que activa un antígeno convencional, al unirse directamente a las moléculas del complejo mayor de histocompatibilidad y al receptor de esas células sin pasar por el procesamiento antigénico habitual. El término, acuñado en 1989, describe tanto toxinas de origen bacteriano como algunos anticuerpos diseñados en el laboratorio. El nombre combina el prefijo super-, "por encima de", con antígeno, palabra que la propia entrada dedicada a ese término deriva del griego ἀντί, "contra", y -γενής, "que genera". Un superantígeno es, literalmente, algo que genera una respuesta inmunitaria muy por encima de lo esperado de un antígeno cualquiera. Los antígenos ordinarios necesitan ser fragmentados dentro de una célula presentadora e insertados en el surco de una molécula del complejo mayor de histocompatibilidad de clase II antes de que el receptor de un linfocito T los reconozca, y solo entonces se activa esa célula, una entre varios cientos de miles. El superantígeno se salta ese trámite. Se une por fuera del surco de reconocimiento, directamente a la región variable beta del receptor de células T y a la cara externa de la molécula del complejo mayor de histocompatibilidad, formando un puente entre ambas moléculas sin que medie ningún fragmento peptídico específico. Al no depender de la secuencia concreta del péptido, ese puente puede activar cualquier linfocito T que porte la región Vβ compatible, con independencia de qué antígeno reconozca en circunstancias normales. El resultado, entre el dos y el veinte por ciento de todos los linfocitos T circulantes, contrasta con el 0,001 por ciento o menos que moviliza un antígeno convencional. La hiperestimulación causada por ciertas toxinas bacterianas se conocía desde antes, pero fue el equipo de John Kappler y Philippa Marrack, en la Universidad de Colorado, quien propuso el término en 1989 para describir el fenómeno con precisión. El artículo fundacional, firmado por White, Herman, Pullen, Kubo, Kappler y Marrack, demostró que la enterotoxina B de Staphylococcus aureus estimulaba a los linfocitos T según la región Vβ de su receptor, sin relación alguna con la especificidad antigénica de cada clon. Un segundo artículo del mismo grupo, publicado ese mismo año, confirmó el hallazgo con otras toxinas relacionadas. La definición se ha ido ampliando desde entonces, y hoy incluye también superantígenos capaces de activar linfocitos B por un mecanismo análogo, descritos algunos años después del hallazgo original. La mayoría de los superantígenos descritos son toxinas bacterianas, producidas sobre todo por Staphylococcus aureus y por Streptococcus pyogenes. Entre las estafilocócicas figuran las enterotoxinas, designadas por letras, y la toxina del síndrome del choque tóxico, TSST-1; entre las estreptocócicas, las exotoxinas pirogénicas. Existe también un grupo minoritario de superantígenos de origen vírico, entre los que se cuenta el codificado por el virus del tumor mamario del ratón, un modelo clásico en la investigación de tolerancia inmunológica. Fuera del mundo microbiano, algunos anticuerpos monoclonales diseñados contra el receptor CD28 se comportan de forma similar a un superantígeno, porque activan al linfocito T sin necesidad del reconocimiento habitual mediado por el receptor de esas células. El caso más citado en la bibliografía es el del anticuerpo TGN1412, cuyo primer ensayo en humanos, en 2006, provocó una respuesta inflamatoria grave en los seis voluntarios que lo recibieron; un análisis publicado ese mismo año en una revista española de inmunología comparó explícitamente su mecanismo con el de los superantígenos bacterianos clásicos. Del prefijo super-, "por encima", y antígeno, del griego ἀντί ("contra") y -γενής ("que genera"). El término compuesto lo propuso en 1989 el equipo de John Kappler y Philippa Marrack. No. Un antígeno potente sigue activando linfocitos según su especificidad, aunque lo haga con más intensidad. Un superantígeno rompe esa lógica: activa por la región Vβ del receptor, sin relación con la especificidad de cada clon. Entre el dos y el veinte por ciento del total, según el superantígeno y la región Vβ que reconozca, frente a una fracción minúscula en la respuesta a un antígeno convencional. La definición inicial se restringía a los linfocitos T. La investigación posterior amplió el concepto a superantígenos que activan linfocitos B por un mecanismo comparable, y a anticuerpos de laboratorio con el mismo efecto sobre los linfocitos T. Ambos términos describen una activación por encima de lo esperado, pero en campos distintos. El superagonista es un concepto de la farmacología de receptores; el superantígeno, de la inmunología de las toxinas. Un anticuerpo, en cualquier caso, puede recibir ambos calificativos a la vez, como ilustró el caso del anticuerpo TGN1412.Qué es un superantígeno
Historia del concepto
Clasificación
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra superantígeno?
¿Es lo mismo un superantígeno que un antígeno muy potente?
¿Cuántos linfocitos T puede activar un superantígeno?
¿Se limitan los superantígenos al sistema inmunitario adaptativo bacteriano?
¿Qué tiene que ver esto con el superagonista?
Referencias
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