DICCIONARIO MÉDICO
Sulfato
El sulfato es la sal o el éster del ácido sulfúrico, un ion formado por un átomo de azufre rodeado de cuatro de oxígeno (SO₄²⁻) que el organismo incorpora a hormonas, al cartílago y a un buen número de fármacos. Procede sobre todo del azufre que aportan la metionina y la cisteína, y su incorporación a otras moléculas, la sulfatación, es una de las vías habituales para hacerlas más solubles en agua y facilitar su eliminación o su almacenamiento. Químicamente, un sulfato es cualquier compuesto que contiene el anión SO₄²⁻ o que deriva de él por sustitución de sus hidrógenos, ya sea como sal inorgánica (sulfato de sodio, sulfato de bario) o como éster orgánico, en el que el grupo sulfato queda unido a una molécula mayor a través de un átomo de oxígeno. La palabra llegó al español a través del francés sulfate, acuñado en 1787 a partir del latín científico sulphur ("azufre") y el sufijo químico -ato, que en la nomenclatura de la época marcaba las sales de un ácido terminado en -ico: del ácido sulfúrico sale, por tanto, el sulfato. El azufre del sulfato se encuentra en su estado de oxidación más alto, +6. Por debajo quedan el sulfito (SO₃²⁻, +4) y el sulfuro (S²⁻, mínimo), dos aniones con los que conviene no confundirlo porque su química y sus usos son distintos. Para pegar un grupo sulfato a otra molécula, la célula no usa el ion libre, sino una forma activada: el 3'-fosfoadenosina-5'-fosfosulfato, o PAPS. Una familia de enzimas llamadas sulfotransferasas transfieren el sulfato desde el PAPS hasta el sustrato, ya sea un fármaco, una hormona o un azúcar complejo. Esta reacción de sulfoconjugación es una de las llamadas reacciones de fase II del metabolismo hepático, y afecta a sustancias tan dispares como el paracetamol, el minoxidil o la morfina. La sulfatación no siempre es un punto final inerte. Algunos sulfoconjugados conservan actividad biológica propia, e incluso pueden resultar más reactivos que la molécula original, lo que explica por qué esta vía metabólica interesa tanto en toxicología como en farmacología. El proceso también funciona al revés: enzimas llamadas sulfatasas retiran el grupo sulfato cuando hace falta liberar de nuevo la molécula original, un mecanismo cuyo fallo está detrás de enfermedades como la sulfatidosis. Buena parte de la matriz del cartílago y del tejido conjuntivo se sostiene sobre glicosaminoglicanos sulfatados, largas cadenas de azúcares con grupos sulfato que les dan carga negativa y capacidad de retener agua. El heparán sulfato, el dermatán sulfato y el queratán sulfato son tres ejemplos, cada uno con su distribución tisular y su función propias. También hay hormonas esteroideas que circulan sulfatadas. El caso más estudiado es el sulfato de dehidroepiandrosterona, la forma en que la mayor parte de este andrógeno suprarrenal viaja por la sangre. Y en la mielina del sistema nervioso, los sulfátidos son galactosilceramidas sulfatadas cuya acumulación anómala, por fallo de la enzima encargada de retirarles el sulfato, define la sulfatidosis mencionada antes. Muchos principios activos se comercializan como "sulfato de" algo (sulfato de morfina, sulfato de salbutamol) sin que eso altere su acción. El sulfato actúa ahí como contraión, la parte de la sal que aporta estabilidad, solubilidad o facilidad de fabricación, mientras que el efecto farmacológico depende por completo de la otra mitad de la molécula. El hierro divalente de administración oral sigue la misma lógica. En el otro extremo está el sulfato de bario, una sal tan insoluble que atraviesa el tubo digestivo sin absorberse, lo que la vuelve segura como contraste radiológico para estudiar el esófago, el estómago y el intestino. Porque el sulfato es la forma salina elegida para ese fármaco concreto, no un ingrediente con efecto propio. Cambia la solubilidad o la estabilidad del compuesto, pero la molécula que produce el efecto terapéutico es la otra parte del nombre. Es la reacción por la que una enzima sulfotransferasa une un grupo sulfato, tomado de la molécula activada PAPS, a otra sustancia. Suele aumentar su solubilidad en agua y facilitar su eliminación por la orina, aunque en algunos casos el producto conserva actividad biológica. No. Comparten el azufre y el oxígeno, pero no el estado de oxidación: el sulfato tiene azufre +6 y el sulfito, +4. El sulfito se usa como conservante en alimentos y bebidas y puede desencadenar reacciones en personas sensibles, algo que no ocurre con el sulfato. Sobre todo de dos aminoácidos de la dieta, metionina y cisteína. Su catabolismo libera azufre inorgánico que, tras activarse como PAPS, queda disponible para las sulfotransferasas. Sin aporte suficiente de estos aminoácidos, la capacidad de sulfatación del hígado puede quedar limitada.Qué es el sulfato
La sulfatación: cómo el organismo añade y retira grupos sulfato
Formas orgánicas del sulfato en el organismo
El sulfato como sal: de los medicamentos a los minerales
Preguntas frecuentes
¿Por qué tantos medicamentos llevan "sulfato de" en el nombre?
¿Qué es exactamente la sulfatación?
¿Es lo mismo el sulfato que el sulfito?
¿De dónde obtiene el cuerpo el azufre para fabricar sulfato?
Referencias
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