DICCIONARIO MÉDICO
Sistemas de Mapleson
Los sistemas de Mapleson son una clasificación, de la A a la F, de los circuitos respiratorios de anestesia que carecen de válvulas unidireccionales y de absorbedor de dióxido de carbono, ordenados según la posición relativa de tres elementos: la entrada de gas fresco, la bolsa reservorio y la válvula de sobrepresión. No es un único circuito, sino una manera de ordenar varios. El profesor W. W. Mapleson analizó en 1954 las combinaciones posibles de un mismo puñado de piezas -tubo corrugado, bolsa, válvula de escape y entrada de gas fresco- y comprobó que su disposición relativa, más que los materiales en sí, era lo que determinaba el comportamiento del circuito. El desarrollo posterior de esa clasificación, con la incorporación en 1975 del sexto tipo, se cuenta en la entrada circuito anestésico. Lo que interesa aquí es otra cosa: cómo se distingue un tipo de otro y qué consecuencias prácticas tiene esa diferencia. Todos los sistemas de Mapleson comparten las mismas cuatro piezas: un tubo respiratorio, una entrada de gas fresco, una válvula de presión ajustable (la válvula APL) y una bolsa reservorio. Ninguno incorpora válvulas unidireccionales, de modo que la separación entre el gas inspirado y el espirado no depende de mecanismos mecánicos, sino del flujo de gas fresco, del volumen del tubo y de la posición exacta de esas tres piezas respecto al paciente. Ese criterio posicional es, precisamente, el que da nombre a cada letra. Cuando la bolsa reservorio queda cerca del paciente y la válvula lejos, el circuito se comporta de una manera; cuando la disposición se invierte, se comporta de otra completamente distinta, aunque las piezas sean idénticas. El tipo A, también llamado circuito de Magill, coloca la bolsa junto a la entrada de gas fresco y la válvula en el extremo del paciente; durante la espiración, el gas exhalado empuja al gas fresco de vuelta hacia la bolsa y el excedente escapa por la válvula. Los tipos B y C invierten esa lógica: la válvula se sitúa entre el gas fresco y el paciente, lo que exige flujos más altos para evitar la reinhalación. El tipo C, además, coloca la bolsa junto a la válvula, en el extremo opuesto al paciente, y por su sencillez se ha usado tradicionalmente para la ventilación manual de urgencia. Los tipos D, E y F comparten una misma familia estructural: la entrada de gas fresco se sitúa cerca del paciente, y el tubo, largo y corrugado, conduce el gas espirado hacia la bolsa y la válvula, alejadas de él. El tipo E, conocido como pieza en T de Ayre, prescinde por completo de válvula y de bolsa; el tipo F le añade una bolsa reservorio en el extremo distal, con la modificación de Jackson-Rees que tiene entrada propia en este diccionario. Esta familia D-E-F es, con diferencia, la más usada en la práctica pediátrica actual. Ningún tipo es superior en términos absolutos; cada uno rinde mejor en una circunstancia distinta. Para la respiración espontánea, el tipo A es el más eficiente de los seis, porque su disposición aprovecha la propia mecánica respiratoria del paciente para expulsar el gas sobrante sin necesidad de un flujo de gas fresco excesivo. Para la ventilación controlada por el anestesista, en cambio, el orden se invierte casi por completo: los tipos D, E y F rinden mejor, y el tipo A pasa a ser el menos eficiente de todos, hasta el punto de favorecer la reinhalación si no se compensa con un flujo mucho mayor. Esta asimetría explica por qué, en la práctica clínica actual, los circuitos A, B y C han quedado en gran medida relegados por los sistemas circulares con absorbedor de cal sodada, mientras que las variantes de la familia D, en especial su versión coaxial conocida como circuito de Bain, siguen empleándose con cierta frecuencia. Fue una decisión del propio Mapleson en su publicación original de 1954, cuando describió cinco disposiciones y las etiquetó de la A a la E. La letra F se añadió más tarde, en 1975, siguiendo la misma convención. El tipo E, la pieza en T de Ayre, es el más reducido de los seis: carece tanto de válvula de escape como de bolsa reservorio. Esa misma simplicidad, sin embargo, limita su uso a pacientes de bajo peso, porque sin bolsa resulta difícil asistir manualmente la ventilación cuando hace falta. No. Los tipos D y E carecen de ella por diseño; el resto la incorpora, aunque en una posición distinta según el tipo. La presión mínima necesaria para abrir una válvula APL, cuando existe, ronda un centímetro de agua en su ajuste más bajo. Depende mucho del contexto. En muchos países, los sistemas circulares con absorción de dióxido de carbono han sustituido casi por completo a los tipos A, B y C. Las variantes derivadas de la familia D, sin embargo, particularmente el circuito de Bain y la modificación de Jackson-Rees del tipo F, conservan un papel destacado en anestesia pediátrica, donde su bajo espacio muerto y su ligereza siguen siendo ventajas difíciles de igualar con un sistema circular convencional.Qué clasifica el sistema de Mapleson
Los tres elementos que definen cada tipo
De la A a la F
Eficiencia según el tipo de ventilación
Preguntas frecuentes
¿Por qué se numeran con letras y no con números?
¿Cuál es el sistema de Mapleson más sencillo?
¿Todos los tipos tienen válvula APL?
¿Se siguen usando estos circuitos en los quirófanos actuales?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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