DICCIONARIO MÉDICO
Sínquisis centelleante
La sínquisis centelleante es una alteración degenerativa poco frecuente del vítreo en la que cristales de colesterol, libres y muy refringentes, flotan dentro de un gel ya licuado y se depositan en la parte baja del ojo cuando la mirada permanece quieta. El nombre combina dos palabras de origen distinto. Sínquisis procede del griego σύγχυσις (sýnchysis, "mezcla" o "confusión"), y en oftalmología se reserva en sentido estricto para la licuefacción del gel vítreo, con independencia de que contenga o no partículas visibles. Centelleante viene de centellear, que la Real Academia Española define como despedir destellos vivos y rápidos de manera intermitente; el verbo se forma sobre centella, del latín scintilla. Juntas, ambas raíces describen con bastante precisión lo que se observa al explorar el fondo de ojo: un gel que ha perdido su consistencia habitual y alberga en su interior partículas que lanzan destellos dorados con cada movimiento. Colesterolosis bulbi es el otro nombre por el que se conoce el cuadro, defendido en 1983 por el investigador Potter como más preciso que "sínquisis centelleante" por describir la naturaleza del depósito y no solo su apariencia clínica. Ambas denominaciones conviven hoy en la bibliografía. La primera descripción data de 1828, obra del oftalmólogo francés Parfait-Landrau, que relató un polvo brillante y dorado suspendido en la cámara posterior del ojo. La entidad con la que más se confunde, la hialosis asteroidea, quedó diferenciada más tarde, en 1894, de la mano del oftalmólogo irlandés Alfred Hugh Benson. Los análisis por cromatografía confirman que los cristales están compuestos por colesterol puro. Aparecen cuando el vítreo se licua por un proceso degenerativo, la sinéresis, que desarma progresivamente la red de colágeno y ácido hialurónico que le da su consistencia de gel. Un estudio de 2019 sobre humor vítreo afectado por este cuadro documentó, además, un desequilibrio oxidativo con acumulación de productos de la peroxidación lipídica y una pérdida de ácido hialurónico que no se observa en otros trastornos vitreorretinianos sin sínquisis centelleante. Son planos, angulosos y de color entre dorado y pardo. Al moverse el ojo, se dispersan por toda la cámara y reflejan la luz con una intensidad que recuerda a la nieve dentro de una bola de cristal; en reposo, sedimentan hacia la parte inferior por su propio peso. En ocasiones alcanzan la cámara anterior a través de la pupila y llegan a formar un depósito visible en su parte baja, similar en aspecto a un acúmulo de células inflamatorias. Conviene no confundirla con la hialosis asteroidea, cuyas partículas combinan calcio y lípidos y permanecen ancladas al armazón de colágeno del vítreo sin licuar, así que no sedimentan con la gravedad como sí hacen los cristales de colesterol. Tampoco debe igualarse a las miodesopsias, simples condensaciones del propio colágeno vítreo, mucho más tenues y sin relación con el colesterol. Suele aparecer en ojos con antecedentes de enfermedad o traumatismo: una hemorragia vítrea crónica, una inflamación intraocular recurrente o un golpe directo sobre el globo ocular. También se describe como un simple hallazgo casual, sin enfermedad ocular relevante detrás, sobre todo en personas de edad avanzada. Es un cuadro raro. El estudio de mayor tamaño realizado hasta la fecha, sobre más de tres millones de pacientes de una red oftalmológica de India, identificó solo 93 casos, un 0,003 % del total. Casi ocho de cada diez afectaban a un único ojo, y el grupo de edad más representado fue la séptima década de la vida. La catarata fue el hallazgo ocular acompañante más frecuente. Estos datos contradicen la idea, extendida en descripciones clásicas basadas en pacientes jóvenes, de que el cuadro suele ser bilateral. No. Sínquisis, sin más, designa solo la licuefacción del gel vítreo, sin que existan cristales visibles. Se convierte en centelleante cuando ese vítreo ya licuado alberga, además, los depósitos de colesterol que reflejan la luz. No, aunque a simple vista se parezcan. La composición del depósito y su comportamiento frente a la gravedad son distintos entre ambas entidades, como se explica más arriba. Rara vez de forma significativa. Al tratarse de partículas flotantes dentro de un medio por lo demás transparente, la mayoría de los casos cursan sin repercusión relevante sobre la agudeza visual, salvo que exista de fondo otra alteración ocular más grave. No. En el estudio más amplio publicado hasta ahora, sobre más de tres millones de historias clínicas de una red oftalmológica india, apenas 93 pacientes cumplían los criterios de sínquisis centelleante (Das et al., 2022). Porque en 1983 Potter defendió que ese nombre, centrado en la sustancia del depósito, resultaba más riguroso que un término clínico nacido de la simple observación del brillo. La discusión sobre cuál de los dos nombres es preferible sigue abierta.Qué es la sínquisis centelleante
Origen y comportamiento de los cristales
Diferenciación con otras opacidades del vítreo
Contexto y frecuencia
Preguntas frecuentes
¿Sínquisis y sínquisis centelleante significan lo mismo?
¿Es lo mismo que la hialosis asteroidea?
¿Altera la visión?
¿Es una alteración frecuente?
¿Por qué también se llama colesterolosis bulbi?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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