DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome de Usher
El síndrome de Usher es una enfermedad hereditaria que combina una pérdida progresiva de audición con una degeneración de la retina llamada retinitis pigmentaria, y que en algunos tipos afecta también al equilibrio. Es la causa genética más frecuente de sordoceguera combinada en el ser humano. En 1858, el oftalmólogo alemán Albrecht von Graefe describió tres hermanos con sordera congénita y retinitis pigmentaria simultáneas. Su discípulo Richard Liebreich amplió después la observación al estudiar la comunidad judía de Berlín: comprobó que el patrón se repetía entre hermanos de matrimonios consanguíneos y que nunca aparecía como ceguera o sordera aisladas dentro de una misma familia, lo que ya apuntaba a una transmisión hereditaria conjunta de ambos rasgos. El nombre definitivo, sin embargo, lo puso otro oftalmólogo. Charles Howard Usher (1865-1942), escocés formado en Londres y establecido después en Aberdeen, publicó en 1914 un estudio sobre 69 pacientes con retinitis pigmentaria titulado On the inheritance of retinitis pigmentosa, with notes of cases. En él estableció con claridad el carácter hereditario del cuadro, y su apellido acabó dando nombre a la entidad completa, por delante del de Von Graefe, que la había descrito medio siglo antes. Es una enfermedad de herencia autosómica recesiva: los dos progenitores portan una copia alterada del gen responsable sin manifestar síntomas, y cada hijo de la pareja tiene una probabilidad de una entre cuatro de heredar las dos copias defectuosas y desarrollar el síndrome. Se han identificado diez genes causales, repartidos de forma desigual entre los tres tipos clínicos: seis explican el tipo 1, tres el tipo 2 y uno el tipo 3. La mayoría codifica proteínas que forman parte de estructuras muy concretas, entre ellas los estereocilios de las células ciliadas de la cóclea, encargadas de convertir el sonido en señal nerviosa, y el sistema de transporte de los fotorreceptores de la retina. El gen MYO7A, responsable del subtipo 1B, el más frecuente dentro del tipo 1, ilustra ese doble papel: codifica una miosina presente tanto en las células ciliadas del oído interno como en el epitelio pigmentario de la retina, donde interviene en el reciclaje de los segmentos externos de los fotorreceptores. Una sola proteína defectuosa basta para comprometer dos sentidos a la vez. La prevalencia estimada oscila entre 1 de cada 6.000 y 1 de cada 25.000 personas según la población estudiada. El síndrome de Usher representa alrededor de la mitad de todos los casos de sordoceguera hereditaria y entre un 3 % y un 6 % de la hipoacusia infantil de origen genético. Es notablemente más frecuente en algunas poblaciones con mayor consanguinidad histórica, como ciertas comunidades judías asquenazíes, los franco-canadienses de Luisiana o las poblaciones aisladas de Finlandia. La clasificación distingue tres tipos según la gravedad de la sordera, la presencia de alteraciones vestibulares y el momento de aparición de la retinitis pigmentaria. El tipo 1 es el más grave: la sordera es profunda y congénita, los audífonos apenas aportan beneficio funcional y el niño presenta problemas de equilibrio evidentes ya en los primeros meses, con retraso característico en la sedestación y en el inicio de la marcha. Los primeros signos retinianos, como la ceguera nocturna, suelen aparecer dentro de la primera década de vida. En el tipo 2, la sordera congénita es de moderada a grave pero compatible con el uso de audífonos y con el desarrollo del habla oral. El equilibrio se mantiene normal, sin el compromiso vestibular propio del tipo 1. La retinitis pigmentaria se manifiesta más tarde, ya en la adolescencia, y avanza con mayor lentitud. El tipo 3 invierte el orden habitual: la audición es normal o casi normal al nacer y se deteriora de forma progresiva durante la infancia o la adolescencia, mientras que la función vestibular se conserva o se altera de manera variable según el paciente. Es la forma menos frecuente en la mayoría de las poblaciones. En Finlandia, sin embargo, llega a suponer hasta el 40 % de los casos diagnosticados, una proporción muy superior a la de cualquier otro país. No toda combinación de sordera y pérdida de visión corresponde a un síndrome de Usher. El síndrome de Alström también asocia degeneración retiniana y sordera neurosensorial, pero se acompaña de forma característica de nistagmo desde la lactancia y de diabetes mellitus de aparición posterior, dos rasgos ausentes en el Usher típico. El síndrome CHARGE integra la pérdida auditiva dentro de un cuadro malformativo mucho más amplio, con coloboma ocular, defectos cardíacos y atresia de coanas presentes ya al nacer. Tampoco debe confundirse con una retinitis pigmentaria no sindrómica ni con una hipoacusia genética aislada. En ambos casos falta, por definición, el segundo componente sensorial que define al síndrome de Usher. Porque fue Usher quien demostró su carácter hereditario, no quien observó antes el cuadro clínico. Albrecht von Graefe ya había descrito en 1858 tres hermanos con sordera y retinitis pigmentaria, y su discípulo Richard Liebreich documentó después el patrón familiar en la población judía de Berlín. Pero fue Charles Usher, en 1914 y a partir de una serie de 69 pacientes, quien estableció con rigor estadístico la transmisión hereditaria del síndrome. En medicina, el epónimo no siempre recae en quien ve el caso primero, sino en quien lo comprende y lo demuestra. No. La retinitis pigmentaria es solo uno de los dos componentes del síndrome de Usher, y existen muchas personas con retinitis pigmentaria que no tienen pérdida de audición ni síndrome de Usher. Con un patrón autosómico recesivo. Los progenitores suelen ser portadores sanos de una copia alterada del gen, sin síntomas propios, y cada embarazo de la pareja tiene una probabilidad de una entre cuatro de dar lugar a un hijo con el síndrome. Depende del tipo. En el tipo 1 la afectación vestibular es constante y se manifiesta ya en la primera infancia. En el tipo 2 el equilibrio es normal. En el tipo 3 la función vestibular varía de un paciente a otro, sin un patrón fijo. Diez, confirmados hasta la fecha. Se distribuyen de forma desigual entre los tres tipos clínicos, con seis genes implicados en el tipo 1, tres en el tipo 2 y uno en el tipo 3.Qué es el síndrome de Usher
Base genética y mecanismo
Los tres tipos clínicos
Diferenciación con otros cuadros
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama síndrome de Usher si no fue el primero en describirlo?
¿Es lo mismo que la retinitis pigmentaria?
¿Cómo se transmite de padres a hijos?
¿Afecta el equilibrio en todos los tipos?
¿Cuántos genes pueden causar el síndrome?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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