DICCIONARIO MÉDICO
Síndrome de Refsum
El síndrome de Refsum es la denominación clásica de un trastorno hereditario del metabolismo lipídico causado por la incapacidad de degradar el ácido fitánico, que se acumula de forma progresiva en la sangre y en los tejidos. La literatura médica actual prefiere llamarlo enfermedad de Refsum, un cambio de categoría que responde a razones de fondo y no solo de estilo. El nombre procede de Sigvald Refsum (1907-1991), neurólogo noruego que en 1945 presentó el cuadro bajo la denominación provisional de heredoataxia hemeralópica polineuritiforme. Un año más tarde, en un artículo publicado en Acta Psychiatrica et Neurologica, lo rebautizó como heredopatía atáctica polineuritiforme, nombre técnico que todavía figura hoy como sinónimo en los catálogos de enfermedades raras. Ese nombre técnico contiene, ya descompuesto, buena parte de lo que define al trastorno: hereditario, porque se transmite de padres a hijos; atáctico, del griego a- (sin) y táxis (orden), por la falta de coordinación del movimiento; y polineuritiforme, porque simula una afectación de varios nervios periféricos a la vez. Bioquímicamente el problema es más concreto todavía. Una deficiencia de la enzima fitanoil-CoA hidroxilasa impide la alfa-oxidación del ácido fitánico dentro del peroxisoma, y ese ácido graso, presente sobre todo en la carne y los lácteos de rumiantes, se va depositando en el plasma y en los tejidos ricos en grasa, incluido el sistema nervioso. Durante décadas, "síndrome de Refsum" y "enfermedad de Refsum" convivieron como sinónimos intercambiables. La distinción no es caprichosa. Como recoge la propia entrada de este diccionario sobre el síndrome, ese término designa un patrón de signos que se repite, mientras que enfermedad añade una causa y un mecanismo conocidos. Una vez identificados los genes PHYH y PEX7 y el bloqueo enzimático que producen, el cuadro dejó de ser, en sentido estricto, un síndrome. Aun así, el nombre antiguo no ha desaparecido ni del uso corriente ni de la codificación CIE-10, donde figura como G60.1. Existe una segunda entidad que comparte apellido pero no mecanismo: la enfermedad de Refsum infantil. A pesar del nombre, no es una variante de aparición temprana del mismo trastorno, sino una entidad genéticamente distinta que pertenece al espectro del síndrome de Zellweger, un grupo de trastornos de la biogénesis del peroxisoma en los que falla el ensamblaje de todo el orgánulo y no solo una de sus rutas enzimáticas. Las propias fuentes de referencia advierten de esta confusión de forma explícita: la enfermedad de Refsum infantil no debe confundirse con la del adulto, también llamada clásica, que es la que da nombre a esta entrada. La combinación de degeneración retiniana y pérdida de audición no es exclusiva de este trastorno: aparece también en los síndromes de Usher, de Alström, de Kearns-Sayre y de Sjögren-Larsson, todos ellos considerados en el diagnóstico diferencial. Lo que separa a la enfermedad de Refsum del resto es un dato bioquímico. Solo aquí se encuentra una elevación mantenida del ácido fitánico en plasma, casi siempre por encima de los 200 micromoles por litro frente a un valor normal inferior a 30. Es una enfermedad rara incluso dentro del reducido grupo de las enfermedades raras: se han descrito alrededor de sesenta casos en todo el mundo, con una prevalencia estimada de entre 1 y 9 personas por millón. Afecta por igual a hombres y mujeres, y la edad de inicio es muy variable, desde la infancia hasta pasados los cincuenta años, lo que junto a la rareza del cuadro explica que el intervalo entre los primeros signos y el diagnóstico supere con frecuencia la década. No. Comparten apellido por una coincidencia histórica, pero corresponden a mecanismos genéticos distintos: uno afecta a una sola vía enzimática dentro del peroxisoma, y el otro al ensamblaje completo del orgánulo. Porque hubo dos publicaciones. En 1945 Refsum presentó el cuadro en Noruega con un nombre provisional; en 1946 publicó en inglés, en una revista internacional, la versión definitiva con el nombre que ha perdurado. El problema no está en la ingesta, sino en el procesamiento. Cualquier persona incorpora ácido fitánico al comer carne o lácteos de rumiante, pero el organismo sano lo degrada sin dificultad mediante la alfa-oxidación peroxisomal. En quien padece esta enfermedad, la mutación en PHYH o en PEX7 bloquea justamente ese paso, de modo que un componente alimentario habitual, inofensivo para la inmensa mayoría, se convierte en el origen bioquímico de todo el cuadro. La dieta no causa la enfermedad; simplemente aporta el sustrato que un organismo sano metabolizaría sin dejar rastro. De forma autosómica recesiva. Cada progenitor porta una copia del gen mutado sin manifestar síntomas, y cada embarazo de una pareja portadora tiene un 25 % de probabilidad de dar lugar a un hijo afectado.Qué es el síndrome de Refsum
Del síndrome a la enfermedad
Enfermedad de Refsum del adulto y del lactante
Diferenciación con otros cuadros
Frecuencia
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo que la enfermedad de Refsum infantil?
¿Por qué a veces se cita 1945 y otras 1946 como año de la descripción?
Si el ácido fitánico viene de la dieta, ¿por qué se habla de una enfermedad genética?
¿Cómo se hereda?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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